El nombre «cátaros» procede del griego katharoi, que significa «los puros» o «los perfectos», en referencia a la autocomprensión del grupo como comunidad de «pureza» religiosa.1 En fuentes católicas clásicas se explica también que el término se aplicó en distintos periodos a grupos diversos, y que, en la Edad Media, se convirtió en una designación amplia para sectas dualistas.2
Además de «cátaros», las mismas fuentes señalan que recibieron otros nombres según regiones o matices: albigenses (especialmente por su presencia en torno a Albi), patarinos y otros.1,2 En este contexto conviene precisar que la palabra «catarismo» suele abarcar un conjunto de corrientes asociadas por rasgos doctrinales comunes, aunque no idénticas en todos los detalles.1

