El fin del ser humano y la creación
El catecismo comienza por cuestiones fundamentales sobre Dios, la creación y el destino humano. Una de sus primeras lecciones presenta la afirmación «Dios hizo el mundo» como respuesta básica a la pregunta sobre el origen de todas las cosas.
La obra explica también la relación entre la naturaleza creada y el gobierno providente de Dios. En este contexto define el instinto como el don que impulsa a los animales a seguir las leyes y hábitos propios de su naturaleza.
El tratamiento de la creación incluye a los ángeles, considerados criaturas espirituales al servicio de los designios divinos. El catecismo recuerda algunos episodios bíblicos en los que determinados ángeles aparecen como instrumentos de castigo contra quienes se oponen gravemente a Dios.
El pecado y la vida moral
La enseñanza moral ocupa un lugar central. El catecismo presenta el pecado como una desobediencia voluntaria a la ley de Dios y examina sus causas, sus especies y sus consecuencias. Entre los vicios capitales define la soberbia como un amor desordenado de las propias capacidades que lleva a preferir la desobediencia pecaminosa antes que la humildad.
Este método relaciona la doctrina moral con ejemplos concretos y con fórmulas breves. El alumno debía aprender la definición, reconocer su significado y aplicarlo a las decisiones de la vida cotidiana.
Jesucristo y la redención
El catecismo dedica una parte importante a Jesucristo, Hijo de Dios y Redentor del género humano. Expone los principales acontecimientos de su vida salvadora, especialmente la pasión, la muerte, la resurrección y la ascensión. El contenido presenta estos misterios como el centro de la obra redentora de Cristo.
La enseñanza cristológica aparece vinculada al Credo de los Apóstoles y a la profesión de fe de la Iglesia. De este modo, el alumno no recibía solo definiciones aisladas, sino una síntesis ordenada de la historia de la salvación.
El Espíritu Santo y la Iglesia
El Catecismo de Baltimore explica la acción del Espíritu Santo y la naturaleza de la Iglesia. La Iglesia aparece como la comunidad fundada por Jesucristo y dotada de medios de santificación, enseñanza y gobierno. El catecismo incluye también la doctrina sobre la comunión de los santos.
La comunión de los santos comprende la participación de los fieles en los méritos de Cristo, en la satisfacción superabundante de la Virgen María y de los santos, así como en las oraciones y buenas obras de la Iglesia y de los creyentes.
Los sacramentos
Los sacramentos reciben un tratamiento sistemático. El manual aborda el bautismo, la penitencia, la confesión, la Eucaristía, la extremaunción, el orden sacerdotal y el matrimonio.
La presentación sacramental pretendía preparar a los alumnos para la participación consciente en la vida litúrgica. El bautismo aparece como sacramento de iniciación; la penitencia, como medio de reconciliación con Dios; y la Eucaristía, como sacramento central de la vida cristiana. El matrimonio y el orden sacerdotal reciben también una explicación propia dentro de la estructura general de la doctrina.
La oración y los mandamientos
La oración del Señor ocupa un lugar destacado. El catecismo reproduce el padrenuestro y lo utiliza como punto de partida para la instrucción sobre la oración cristiana.
La formación moral se completa con los mandamientos de Dios y de la Iglesia. El alumno debía conocer su formulación, comprender sus exigencias principales y relacionarlas con las virtudes, los deberes religiosos y la conducta cotidiana. El conjunto incluía también la doctrina sobre la Trinidad, la inmortalidad del alma y otras verdades esenciales de la fe.