Fundación de la archidiócesis
Brasília nació como capital de Brasil en el marco de un ambicioso proyecto político y urbanístico. La Santa Sede erigió la archidiócesis de Brasília el 16 de enero de 1960, separando su territorio de la archidiócesis de Goiânia. La nueva circunscripción eclesiástica quedó vinculada al Distrito Federal y recibió como sede episcopal la iglesia dedicada a la Santísima Virgen María bajo la advocación de Nuestra Señora de la Concepción Aparecida.1
La advocación titular posee una importancia particular en la identidad católica brasileña. La expresión portuguesa Nossa Senhora da Conceição Aparecida corresponde a Nuestra Señora de la Concepción Aparecida, patrona principal de Brasil. La catedral no está dedicada genéricamente a la Virgen María ni a una advocación distinta, sino específicamente a la Inmaculada Concepción bajo el título de Aparecida.
El papa Juan XXIII confirmó en 1963 a la Virgen de la Concepción Aparecida como patrona principal de la ciudad y de la archidiócesis de Brasília, y a san Juan Bosco como patrono secundario. El documento pontificio recuerda que, desde los primeros momentos de la nueva capital, la celebración eucarística y la veneración de una imagen mariana acompañaron el nacimiento de la ciudad.2
Proyecto y construcción
El proyecto correspondió al arquitecto brasileño Oscar Niemeyer, una de las figuras fundamentales de la arquitectura del siglo XX. Niemeyer concibió la catedral como una estructura centralizada, abierta hacia el cielo y alejada de la imagen tradicional de las catedrales basilicales con planta longitudinal, naves laterales y torre campanario.
La construcción comenzó durante los primeros años de Brasília. El 3 de mayo de 1957, una cruz marcó simbólicamente el inicio de las obras de la nueva capital y vinculó su nacimiento con la memoria cristiana de la primera evangelización portuguesa del Brasil. Años después, san Juan Pablo II recordó aquella cruz y la relacionó con la que preside la catedral, interpretándolas como signos de la presencia histórica de Cristo en la vida del país.3
La estructura principal quedó terminada en 1970, aunque diversos elementos interiores y artísticos completaron posteriormente el conjunto. El papa Pablo VI bendijo espiritualmente la cruz situada sobre la estructura durante un mensaje pronunciado el 21 de abril de 1968, cuando la catedral todavía estaba en construcción. En aquella ocasión, presentó el edificio como imagen de la Iglesia local reunida en torno al obispo, al Evangelio y a la Eucaristía.4
La catedral quedó integrada en el eje monumental de Brasília, aunque no ocupa la Praça dos Três Poderes. Pablo VI atribuyó un significado preciso a esta ubicación: la separación espacial expresa la distinción entre la autoridad espiritual de la Iglesia y el poder temporal de las instituciones políticas. Al mismo tiempo, la armonía formal entre la catedral y los edificios civiles manifiesta la posibilidad de una convivencia ordenada al bien común.5



