La historia de la Catedral de Burgos se entrelaza con la de la propia ciudad, un antiguo enclave estratégico en el Reino de Castilla. Su construcción comenzó el 20 de julio de 1221 bajo el reinado de Fernando III el Santo y el obispo Mauricio, sobre los cimientos de una anterior iglesia románica1. Este ambicioso proyecto se inspiró en los grandes modelos góticos franceses, como las catedrales de París y Reims, lo que se evidencia en su diseño inicial1.
Fases Constructivas Clave
La edificación se desarrolló en varias fases, extendiéndose a lo largo de más de tres siglos, lo que le confiere una riqueza estilística única:
Siglo XIII: Se levantaron la cabecera, la nave central y las naves laterales, siguiendo un estricto estilo gótico clásico. Los constructores, en su mayoría anónimos, sentaron las bases de lo que sería una de las catedrales más impresionantes de Europa1.
Siglos XIV y XV: Durante estos siglos, se añadieron importantes capillas y elementos, como el Claustro Alto y la Capilla de Santa Tecla, que enriquecieron el conjunto arquitectónico. La colaboración de maestros canteros y artistas fue crucial en esta etapa1.
Siglos XV y XVI: Este período vio la culminación de algunas de sus estructuras más emblemáticas, como las agujas caladas de las torres de la fachada principal, obra de Juan de Colonia, y el imponente Cimborrio sobre el crucero, reconstruido por Simón de Colonia tras un derrumbe1. La Capilla del Condestable, una joya del gótico flamígero, también fue edificada en este tiempo, destacando por su opulencia y detalle artístico1.

