La historia de la Catedral de Chartres se remonta a los primeros cristianos de la región, quienes, según la tradición, encontraron un altar preexistente con una estatua de una mujer sentada con un niño en sus rodillas, erigido por los druidas y dedicado a la Virgini paritur («a la Virgen que está por dar a luz»)1. Alrededor del año 67 d.C., se dice que los santos Altinus y Eodaldus construyeron una iglesia sobre una gruta en este mismo lugar. Esta gruta es también significativa porque, durante una persecución, la virgen Modesta fue martirizada y su cuerpo arrojado a un pozo cercano1.
Los cimientos de la iglesia primitiva, tal como se pueden observar hoy, se cree que fueron puestos a principios del siglo IV, durante la época de Constancio Cloro1. A lo largo de los siglos, la iglesia fue destruida varias veces por incendios. En el año 1020, el obispo Fulbert hizo un llamado a los soberanos europeos para contribuir a la reconstrucción de la catedral. Sin embargo, más incendios en 1030, 1134 y 1194 interrumpieron el progreso de las obras1.
Un hito crucial en la historia de la catedral ocurrió en 1220, cuando Guillaume le Breton escribió que el edificio había sido «completamente reconstruido en piedra de sillería y terminando en una bóveda que puede compararse a la concha de una tortuga, la catedral de Chartres no debe temer nada más del fuego temporal hasta el Día del Juicio»1. La consagración de la catedral se llevó a cabo en 1260, y se cree que San Luis asistió a la ceremonia1.

