Estilo neogótico
El arquitecto James Renwick proyectó la catedral en un lenguaje inspirado en el gótico francés del siglo XIII. La obra adopta rasgos del gótico decorado y geométrico, con referencias a grandes catedrales europeas como Reims, Amiens y Colonia.
El neogótico no constituyó una simple elección ornamental. Para la Iglesia católica del siglo XIX, este estilo evocaba la continuidad histórica de la tradición cristiana europea y ofrecía una imagen monumental de la fe en una sociedad moderna marcada por la inmigración, la industrialización y el pluralismo religioso. La arquitectura vinculaba la joven Iglesia estadounidense con la herencia de las antiguas catedrales de Europa.
Materiales y dimensiones
El exterior está revestido principalmente de mármol blanco, asentado sobre una base de granito. Los cimientos utilizan grandes bloques de gneis colocados con mortero de cemento. La elección del mármol aporta luminosidad a la fachada y acentúa el carácter vertical del conjunto.
Las dimensiones históricas del edificio, sin incluir inicialmente la capilla de la Virgen, alcanzan aproximadamente:
- 398 Pies de longitud exterior, incluida la capilla posterior.
- 174 Pies de anchura máxima.
- 132 Pies de anchura general.
- 330 Pies de altura en las torres.
- 370 Pies de longitud interior.
- 120 Pies de anchura para la nave y el presbiterio, incluidas las capillas.
- 140 Pies de longitud en el transepto.
- 112 Pies de altura en la nave central.
La magnitud del templo quiso manifestar la vitalidad de la Iglesia católica de Nueva York y su capacidad para atender a una población urbana creciente. La catedral figura entre las grandes iglesias del mundo por sus dimensiones.
Torres, nave y capillas
La fachada principal presenta dos torres elevadas que dominan la Quinta Avenida. La nave central, flanqueada por naves laterales, conduce visualmente hacia el presbiterio y el altar mayor. Las capillas laterales permiten honrar distintos misterios de la fe y santos de especial veneración.
La estructura vertical dirige la mirada hacia lo alto. Esta orientación arquitectónica forma parte de la simbología cristiana del templo: la catedral no pretende encerrar al creyente en la grandeza humana, sino conducirlo hacia el misterio de Dios. Las vidrieras, los arcos apuntados, los pináculos y la elevación de las torres articulan una catequesis visual fundada en la luz, la trascendencia y la belleza.
Capilla de la Virgen
El proyecto original contemplaba una capilla absidal dedicada a la Virgen María. Las obras comenzaron el 20 de julio de 1901, durante el gobierno del arzobispo Michael Corrigan, y terminaron en 1906 bajo la dirección del arzobispo John Farley. La capilla mide aproximadamente 56,5 pies de longitud, 28 pies de anchura y 56 pies de altura.
La construcción recibió el impulso económico de la familia de Eugene Kelly, banquero de origen irlandés y benefactor de la catedral. La capilla completó la concepción arquitectónica del templo y reforzó la presencia de la devoción mariana dentro del conjunto catedralicio.
Coste y financiación
El coste de la construcción ascendió aproximadamente a cuatro millones de dólares de la época. La financiación procedió de la comunidad católica y de benefactores vinculados a la Iglesia, no de una donación municipal del solar. La propiedad había sido adquirida por las autoridades eclesiásticas a su valor de mercado.
Este dato posee también un significado histórico: la catedral nació de la iniciativa de una comunidad católica que consolidaba sus propias instituciones en el espacio público de Nueva York.