La historia de la Catedral de Santiago de Compostela está intrínsecamente ligada a la tradición de la predicación y el sepulcro de Santiago el Mayor en España. Según una arraigada tradición, Santiago el Mayor evangelizó la península ibérica y, tras su martirio en Judea alrededor del año 44 d.C., su cuerpo fue trasladado milagrosamente a Iria Flavia, en el noroeste de España, y más tarde a Compostela1,2. Esta tradición, aunque mencionada por primera vez de forma certera en el siglo IX por Notker, un monje de San Galo, ya estaba extendida hacia el año 7002.
La ciudad de Iria Flavia (actual Padrón), cercana a Compostela, se considera el lugar de desembarco del cuerpo del Apóstol1. En la época del emperador Claudio, cuando Santiago sufrió el martirio, Pomponio Mela ya hacía referencia a la desembocadura del Sar cerca de la Torre de Augusto en Iria1. La identificación del sepulcro y las reliquias de Santiago el Mayor, junto con sus discípulos Atanasio y Teodoro, fue confirmada por la bula solemne del Papa León XIII el 1 de noviembre de 18841.

