Anuncio del Evangelio
La tarea principal de los catequistas itinerantes consiste en proclamar el anuncio cristiano fundamental: Jesucristo es el Hijo eterno de Dios, encarnado, muerto y resucitado para la salvación de la humanidad. Este anuncio conduce, dentro de la propuesta neocatecumenal, a un proceso de conversión y renovación de la vida.
La catequesis no pretende transmitir solo información religiosa. Su finalidad consiste en conducir a la persona al conocimiento del misterio de Cristo y a la comunión con él. La catequesis católica alcanza su objetivo cuando ayuda a entrar en relación viva con Jesucristo y, mediante él, con el Padre en el Espíritu Santo.
Formación de comunidades
Los itinerantes pueden colaborar en el comienzo de nuevas comunidades neocatecumenales dentro de una parroquia. Estas comunidades reciben formación mediante un itinerario progresivo basado en la escucha de la Palabra de Dios, la conversión, la celebración litúrgica y la vida fraterna.
Juan Pablo II describió las pequeñas comunidades del Camino como ámbitos donde la reflexión sobre la Escritura y la participación en la Eucaristía pretenden formar cristianos maduros, capaces de dar testimonio de la fe y de renovar la vida parroquial.
La comunidad neocatecumenal no constituye una Iglesia paralela ni una alternativa a la parroquia. Su sentido eclesial exige que contribuya a la vida de la parroquia y de la diócesis. Juan Pablo II pidió que estas comunidades conservaran su identidad propia, pero que quedaran integradas de manera armoniosa en la comunidad parroquial y diocesana.
Acompañamiento y discernimiento
Los itinerantes suelen acompañar durante un tiempo a las comunidades nacientes y a los equipos locales responsables de su desarrollo. Su labor puede incluir la transmisión de las catequesis iniciales, la orientación del itinerario y la ayuda para discernir las necesidades pastorales de la comunidad.
Este acompañamiento no sustituye la responsabilidad de los pastores. Los catequistas colaboran con los sacerdotes y actúan dentro de las directrices pastorales establecidas por el obispo y por el párroco en el ámbito de sus competencias.
Dimensión misionera y familiar
Una parte relevante de la experiencia itinerante corresponde a los matrimonios que abandonan temporalmente su entorno habitual para anunciar el Evangelio en otras regiones. Juan Pablo II valoró la disponibilidad misionera de estas familias y relacionó su labor con la evangelización de ambientes descristianizados y con el testimonio de familias reconciliadas y abiertas a la vida.
La familia ocupa un lugar significativo en la espiritualidad misionera del Camino. La transmisión de la fe comienza en la vida doméstica, mediante la oración, el testimonio de los padres y la educación cristiana de los hijos. Juan Pablo II presentó la familia como un ámbito primario de evangelización, en continuidad con la tradición bíblica.