En la tradición de los santos auxiliares, se entrelazan a menudo dos elementos: por un lado, la existencia de culto antiguo; por otro, la transmisión de relatos piadosos cuya historicidad puede ser discutible.
El texto que sirve de base a esta información subraya que muchas «historias» o «actas» son compilaciones tardías o incluso narraciones que carecen de valor histórico.
Ciriaco y sus compañeros
Sobre Ciriaco, se afirma explícitamente que la leyenda es una narración de carácter novelístico «sin valor histórico».
Al mismo tiempo, se añade que el carácter auténtico del martirio de Ciriaco y su veneración temprana en Roma se considera probado por una fuente antigua (Depositio Martyrum, del año 354).
Erasmo (san Elmo)
Para san Erasmo, el mismo testimonio indica que «no se conoce con certeza» su historia y que los «actos» atribuidos a él son compilaciones tardías, basadas en leyendas que lo confunden con otro obispo mártir de nombre semejante en Antioquía.
Gil
En el caso de san Gil, se señala que las narraciones medievales asociadas al santo son poco fiables, e incluso se mencionan problemas de autocontradicción y anacronismos, además de que la leyenda se habría vinculado a documentos forjados relacionados con los intereses de un monasterio.
Lectura católica razonable del fenómeno
En conjunto, la devoción se presenta como un fenómeno que tuvo gran éxito en la Edad Media, movida con frecuencia por una lógica de intercesión práctica y de confianza en el auxilio de los santos en necesidades concretas.