El proceso de canonización consta de varias etapas principales, cada una con sus propios requisitos y verificaciones.
Siervo de Dios
La primera etapa formal comienza cuando se inicia una causa de beatificación y canonización para un católico que goza de una reputación de santidad en vida, en la muerte y después de ella, por haber vivido las virtudes cristianas de manera heroica, o que tiene fama de martirio por haber sacrificado su vida por Cristo. Este individuo es entonces conocido como Siervo de Dios.
Cualquier miembro del Pueblo de Dios o grupo de fieles reconocido por la autoridad eclesiástica puede proponer la causa de canonización, actuando a través de un postulador legítimamente nombrado. El postulador debe presentar una petición escrita al obispo competente, solicitando la instrucción de la causa. El obispo competente es generalmente aquel en cuyo territorio falleció el Siervo de Dios, a menos que circunstancias particulares, reconocidas por la Sagrada Congregación para las Causas de los Santos, sugieran lo contrario.
Junto con la petición, el postulador debe incluir una biografía o un informe cronológico detallado sobre la vida, las obras, las virtudes o el martirio del Siervo de Dios, su reputación de santidad y de signos, sin omitir nada que parezca contrario o menos favorable a la causa. También debe presentar una copia auténtica de todos los escritos publicados del Siervo de Dios. En causas recientes, se requiere una lista de personas que puedan aportar información sobre las virtudes o el martirio del Siervo de Dios, incluyendo también a aquellos con opiniones contrarias.
Una vez aceptada la petición, el obispo consulta con la Conferencia Episcopal, al menos de la región, sobre la conveniencia de iniciar la causa. Además, el obispo debe dar publicidad a la petición en su diócesis y, si lo considera oportuno, en otras diócesis, invitando a los fieles a presentar cualquier información útil.
Después de que los censores teológicos emiten votos favorables sobre los escritos, el obispo ordena la recolección de todos los escritos del Siervo de Dios, tanto publicados como inéditos, así como documentos históricos. Expertos en historia y archivos son empleados para esta tarea, y deben presentar un informe detallado con su juicio sobre la autenticidad y el valor de los documentos y la personalidad del Siervo de Dios.
Se llevan a cabo investigaciones diocesanas (o eparquiales) que examinan la reputación de santidad y los milagros, tanto en general como en instancias particulares. También se realizan procesos de non cultu para asegurar que no ha habido veneración pública indebida antes de la beatificación.
Una vez que todos los actos y documentos han sido enviados a Roma, la Subsecretaría de la Congregación para las Causas de los Santos verifica si se han seguido todas las normas legales. Si la causa se instruyó correctamente, se asigna a un Relator, quien, con un colaborador externo, prepara la Positio sobre las virtudes o el martirio. Esta Positio es examinada por consultores teólogos y el promotor de la fe.
Venerable
Si se demuestra que el Siervo de Dios practicó las virtudes teologales y cardinales en grado heroico, la Congregación para las Causas de los Santos emite un decreto reconociendo esta heroicidad de virtudes,,,. A partir de este momento, el Siervo de Dios recibe el título de Venerable. En el caso de mártires, se requiere la prueba del martirio, es decir, el derramamiento de sangre y su aceptación por parte de la víctima, así como el odium Fidei (odio a la fe) del perseguidor.
Beato
Para la beatificación, se requiere generalmente la verificación de un milagro atribuido a la intercesión del Venerable, ocurrido después de su muerte y previamente a la beatificación,. Este milagro debe ser objeto de una investigación separada de la de las virtudes o el martirio. La curación inexplicable de una enfermedad grave es un tipo común de milagro investigado. Un consejo médico evalúa la inexplicabilidad científica de la curación, y luego los teólogos determinan si se trata de un verdadero milagro atribuido a la intercesión del Venerable,. Si el milagro es aprobado, el Papa autoriza la beatificación, y el Venerable recibe el título de Beato.
Santo
Para la canonización, que es la declaración definitiva de santidad y la propuesta de veneración universal, se requiere la verificación de un segundo milagro, ocurrido después de la beatificación y atribuido también a la intercesión del Beato. Este proceso de investigación del segundo milagro sigue pasos similares a los del primero. Una vez que el segundo milagro es aprobado, se celebra un Consistorio donde el Papa fija la fecha de la canonización.