El camino hacia la canonización es un proceso multifásico que puede durar muchos años, incluso décadas. Se divide generalmente en las siguientes etapas principales:
1. La Fase Diocesana
El proceso se inicia a nivel diocesano, bajo la autoridad del obispo del lugar donde falleció la persona o donde se originó su fama de santidad,.
Apertura de la Causa
Cualquier miembro del Pueblo de Dios o grupo de fieles reconocido por la autoridad eclesiástica puede proponer una causa de canonización. Para ello, se designa un postulador que será el encargado de promover la causa,. El obispo diocesano evaluará si el candidato goza de una «fama firme y extendida de santidad, milagros o martirio». Esta fama debe ser «espontánea, no procurada artificialmente, originada por personas honestas y serias, continua, que aumente día a día y que esté vigente en el presente en la mayor parte del pueblo». Si la fama no es probada, la causa no puede ser introducida.
Investigación Diocesana
El obispo instituye una investigación (llamada proceso) que consta de varias partes:
Investigaciones informativas: Se recopilan testimonios de testigos oculares y documentos sobre la vida del Siervo de Dios, su reputación de santidad y los milagros atribuidos a su intercesión,. Las causas se clasifican como «recientes» si la prueba del martirio o las virtudes puede demostrarse mediante deposiciones orales de testigos oculares, y «antiguas» si las pruebas se obtienen de fuentes escritas.
Procesos de non cultu: Se verifica que no se ha rendido culto público al Siervo de Dios antes de su beatificación, de acuerdo con los decretos de Urbano VIII.
Processiculi diligentiarum: Se examinan los escritos atribuidos a la persona para asegurar que no contengan nada contrario a la fe y la moral católica.
Una vez concluidas estas investigaciones, todos los actos y documentos son enviados a la Congregación para las Causas de los Santos en Roma,.
2. La Fase Romana (Congregación para las Causas de los Santos)
En Roma, el proceso se vuelve más centralizado y riguroso.
Examen Preliminar
El subsecretario de la Congregación verifica que se hayan seguido todas las normas legales en las investigaciones diocesanas. Si se considera que el proceso se llevó a cabo correctamente, se asigna un relator a la causa.
Preparación de la Positio
El relator, con la ayuda de un colaborador externo, prepara la Positio. Este es un documento exhaustivo que presenta la evidencia de las virtudes o el martirio del Siervo de Dios de acuerdo con las reglas de la hagiografía crítica,.
Voto de los Consultores
Consultores históricos: En las causas antiguas o en aquellas que lo requieran, la Positio es examinada por consultores expertos en historia que evalúan su valor científico y la suficiencia de los elementos presentados,.
Consultores teológicos: Los votos de los consultores históricos y las explicaciones del relator (si son necesarias) se entregan a los consultores teológicos. Ellos votan sobre el mérito de la causa, estudiando a fondo cualquier cuestión teológica controvertida,. El Promotor de la Fe (conocido coloquialmente como «abogado del diablo») tiene la responsabilidad de presentar objeciones y dificultades, asegurando así un escrutinio exhaustivo.
Juicio de Cardenales y Obispos
Los votos definitivos de los consultores teológicos, junto con las conclusiones escritas del Promotor de la Fe, se presentan al juicio de los cardenales y obispos miembros de la Congregación.
Decreto de Virtudes Heroicas o Martirio
Si la Congregación vota favorablemente, se pide al Papa que firme un decreto solemne que declara la existencia de las virtudes heroicas del Siervo de Dios (para confesores) o de su martirio (para mártires). A partir de este momento, el Siervo de Dios es declarado Venerable.
3. Beatificación
La beatificación es el paso intermedio que permite la veneración pública limitada del Venerable.
Milagros para Confesores
Para que un confesor (alguien que no murió mártir) sea beatificado, se requiere la comprobación de un milagro atribuido a su intercesión, ocurrido después de su muerte,.
Investigación del milagro: El presunto milagro es sometido a un riguroso examen por expertos médicos y científicos para determinar si no tiene explicación natural,. Si se concluye que no hay explicación científica, se pasa a un examen teológico para discernir si el evento es un signo de Dios que confirma el juicio de la autoridad eclesiástica sobre la vida virtuosa del Venerable.
Decreto de milagro: Si los resultados son favorables, el Papa aprueba un decreto reconociendo el milagro.
Mártires
Para los mártires, la beatificación no requiere un milagro,. Se necesita una prueba irrefutable de la effusio sanguinis (derramamiento de sangre) y su aceptación por parte de la víctima, así como la odium Fidei (odio a la fe) por parte del perseguidor.
Rito de Beatificación
Una vez que se cumplen los requisitos, el Santo Padre preside el rito de beatificación, a menudo en la diócesis del Venerable o en Roma. A partir de ese momento, la persona es reconocida como Beato/a y se permite su veneración pública en un ámbito geográfico o una congregación religiosa específica.
4. Canonización
La canonización es la declaración definitiva de que una persona es un santo y puede ser venerada universalmente en toda la Iglesia Católica.
Milagros para Canonización
Para la canonización de un Beato (tanto confesor como mártir), se requiere la comprobación de un segundo milagro atribuido a su intercesión, ocurrido después de la beatificación. Este milagro pasa por el mismo proceso de investigación médica y teológica que el primero,.
Juicio super tuto
Antes de la canonización, se celebra una reunión de la Congregación donde se debate si es seguro (super tuto) proceder a la canonización, dada la aprobación de las virtudes y los milagros.
Rito de Canonización
Con la aprobación del segundo milagro y el juicio favorable super tuto, el Papa procede con la solemne ceremonia de canonización. La persona es entonces inscrita en el catálogo de los santos y se le otorga el título de Santo/a, permitiendo su veneración universal,.