Servicio a las conferencias episcopales
La misión fundamental del CELAM consiste en servir a las conferencias episcopales. El Consejo facilita el intercambio de experiencias, la cooperación entre los obispos y la búsqueda de respuestas pastorales ante problemas comunes.
Este servicio no tiene carácter sustitutivo. Cada conferencia episcopal conserva sus propias competencias, mientras que el CELAM actúa como organismo de coordinación, apoyo y comunión continental.
Comunión episcopal
El Consejo promueve el affectus collegialis, expresión latina que designa la conciencia de comunión y corresponsabilidad entre los obispos. Benedicto XVI vinculó esta dimensión con la colaboración entre los obispos, la Santa Sede y las distintas Iglesias particulares de América Latina.
La comunión episcopal no se reduce a una relación administrativa. Incluye:
- La caridad mutua entre los pastores.
- La comunicación de experiencias pastorales.
- La ayuda fraterna ante dificultades comunes.
- La búsqueda conjunta de caminos de evangelización.
- La colaboración con la vida consagrada y con otros agentes eclesiales.
Evangelización
El CELAM orienta su servicio hacia la proclamación del Evangelio y hacia el encuentro personal de cada ser humano con Jesucristo. Benedicto XVI presentó la nueva evangelización como una tarea encaminada a que cada persona encuentre a Cristo vivo y crezca como discípulo suyo.
La acción evangelizadora del Consejo comprende la formación en la fe, la escucha de la Palabra de Dios, la catequesis, el acompañamiento pastoral y la promoción de vocaciones sacerdotales y consagradas. Desde su fundación, el CELAM recibió el encargo de apoyar el despertar y el acompañamiento de vocaciones numerosas y santas.
Reflexión pastoral y teológica
El Consejo ha favorecido la investigación teológica y pastoral vinculada a la realidad latinoamericana. En 1971, Pablo VI valoró el impulso dado por el CELAM a la investigación autóctona y al desarrollo de un pensamiento propio capaz de enriquecer a la Iglesia universal.
Esta reflexión busca mantener un doble equilibrio:
- Fidelidad a la fe católica y a la comunión con la Iglesia universal.
- Atención a las circunstancias históricas, culturales y sociales de América Latina.