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Células madre

Las células madre son células capaces de mantenerse en un estado poco especializado durante un tiempo prolongado y, además, de dar origen a células plenamente diferenciadas. Su interés médico reside en el potencial para favorecer la regeneración de tejidos y en abrir perspectivas para la medicina regenerativa. Desde la perspectiva católica, el debate no se centra solo en los resultados científicos, sino también en la licitud moral de los procedimientos empleados para obtenerlas, ya que algunas formas de investigación implican la destrucción de embriones humanos. En consecuencia, la Iglesia enseña que puede haber un uso clínico moralmente aceptable de células madre obtenidas lícitamente, mientras que la obtención o el uso de células madre embrionarias plantea graves problemas éticos por el respeto debido a la vida humana.1,2,3

Células madre
Micrografía electrónica de transmisión de una célula madre mesenquimática que muestra características ultrastructurales típicas. Original, Robert M. Hunt, CC BY 3.0 📄

Tabla de contenido

Qué son las células madre

En bioética y en lenguaje biomédico, se llama células madre a aquellas que poseen dos rasgos fundamentales:

  • Capacidad prolongada de multiplicarse manteniendo su estado no diferenciado.

  • Capacidad de generar células progenitoras transitorias, de las que derivan células completamente diferenciadas, como las del sistema nervioso, el músculo o la sangre.1

A partir de la verificación experimental de que, al trasplantarse en tejidos dañados, estas células tienden a promover el crecimiento y la regeneración, se abrieron nuevas posibilidades para la medicina regenerativa, con gran atención entre investigadores.1

Modalidades principales de obtención

Para un análisis ético, la cuestión decisiva es cómo se obtienen las células madre. La evaluación moral exige «considerar ante todo los métodos de obtención».1

Células madre obtenidas de un organismo adulto

La instrucción magisterial indica que los métodos que no causan un daño grave al sujeto del que se toman son, en principio, lícitos. Esto «suele darse» cuando las células se obtienen de:

  • Un organismo adulto.1

En términos generales, la enseñanza católica reconoce que el uso de células madre adultas no introduce los mismos problemas éticos que surgen cuando hay destrucción de embriones humanos.2

Sangre del cordón umbilical al nacimiento

También se considera, entre los casos habitualmente lícitos, la obtención de células madre a partir de:

  • La sangre del cordón umbilical en el momento del nacimiento.1

Este criterio se enmarca en la idea de que la obtención, cuando no implica daño grave al donante, puede ser moralmente aceptable.1

Material procedente de fetos fallecidos por causas naturales

Asimismo, se mencionan como casos que «en general» pueden considerarse lícitos:

  • Fetos que han fallecido por causas naturales.1

La licitud aquí se entiende ligada a la ausencia de un daño grave causado de modo intencional para obtener células.1

Células madre embrionarias: obtención mediante destrucción del embrión

En cambio, la Iglesia enseña con claridad que:

«La obtención de células madre a partir de un embrión humano vivo… invariablemente causa la muerte del embrión y es, por tanto, gravemente ilícita».1

Además, se afirma que, en ese caso, la investigación «no sirve realmente a la humanidad», porque progresa mediante la supresión de vidas humanas con dignidad igual a la de otras personas, incluidas las de los propios investigadores.1

Tratamientos y aplicaciones: medicina regenerativa y reparación tisular

El interés clínico de las células madre se conecta con su capacidad de contribuir a la regeneración. En el marco presentado por la enseñanza católica, se señala expresamente que, cuando se trasplantan en tejidos dañados, tienden a favorecer la regeneración y la reparación.1

En un plano más amplio, se subraya que los avances en la investigación celular y en la medicina regenerativa han abierto «nuevos horizontes» en la reparación de tejidos y en terapias experimentales.4

A la vez, la Iglesia recuerda un principio ético general: aunque la ciencia sea capaz de «intervenir» con precisión creciente, no todo lo técnicamente posible es éticamente aceptable.4

Evaluación ética católica

Respeto de la dignidad de la persona humana

El fundamento moral de la evaluación católica es la afirmación de que la vida humana es sagrada e inviolable. Se recuerda que la vida es sagrada «desde su comienzo» porque implica la acción creadora de Dios y se mantiene en relación especial con el Creador. Por ello, Dios es el único Señor de la vida, y nadie puede atribuirse el derecho a destruir directamente a un ser humano inocente «en ninguna circunstancia».5

Esta base doctrinal sostiene la condena moral de los actos que impliquen la muerte de embriones humanos, incluso cuando se busque un fin terapéutico.3

Experimentación con embriones y moralidad del uso

La enseñanza recuerda que la evaluación moral del aborto se aplica también a formas recientes de intervención sobre embriones que, aun con fines que pueden ser legítimos en sí mismos, «invariablemente» conllevan la muerte del embrión.3

En ese contexto se afirma que la utilización de embriones humanos o fetos como «material biológico» o como proveedores de tejidos u órganos constituye un crimen contra la dignidad debida a los seres humanos: «matar a criaturas humanas inocentes… para ayudar a otros… es un acto absolutamente inaceptable».3

Cooperación en el mal y escándalo

La instrucción también identifica otro criterio ético: incluso cuando células madre embrionarias se adquieran de terceros (por ejemplo, mediante la destrucción de embriones o mediante disponibilidad comercial), su uso implica «serios problemas» por la cooperación en el mal y el escándalo.1

En la lógica católica, no basta con separar la intención subjetiva del resultado objetivo: el modo de proceder puede colocar al agente en una cooperación con aquello que la conciencia moral rechaza.1

Investigación y uso clínico con células obtenidas lícitamente

La Iglesia distingue con precisión:

  • No hay objeciones morales al uso clínico de células madre obtenidas lícitamente.2

  • Sin embargo, ese uso debe respetar los criterios comunes de la ética médica: rigor científico y prudencia, reducción al mínimo de riesgos para el paciente y transparencia, incluida la facilitación del intercambio de información entre clínicos y la divulgación pública.2

Además, se indica que las iniciativas de investigación que emplean células madre adultas, al no presentar problemas éticos, «deberían ser alentadas y apoyadas».2

El papel de los profesionales sanitarios

La doctrina moral católica insiste en la responsabilidad específica del personal sanitario. En Evangelium Vitae se afirma que existe una responsabilidad única para quienes trabajan en el cuidado de la salud (médicos, farmacéuticos, enfermeras, capellanes, religiosos y religiosas, administradores y voluntarios), cuya profesión los llama a ser guardianes y servidores de la vida humana.6

En el contexto cultural actual, donde la ciencia y la práctica médica pueden «perder de vista su dimensión ética», se advierte el riesgo de convertirse en «manipuladores de la vida» o incluso en agentes de la muerte.6

Por eso, se subraya que la bioinvestigación y las aplicaciones biomédicas deben rechazar toda experimentación o uso que ignore la inviolable dignidad humana, para no pasar de servir a las personas a dañarlas.6

En el mismo marco, se menciona la importancia de la objeción de conciencia frente a prácticas como el aborto provocado o la eutanasia.6

Implicaciones para políticas públicas y financiación de la investigación

La cuestión ética también alcanza decisiones institucionales. Desde Europa, la Comisión de las Conferencias Episcopales de la Unión Europea expresó preocupación por el modo en que las instituciones asignan fondos de investigación, pidiendo que se eviten financiaciones conjuntas en áreas que impliquen investigación con embriones y células madre embrionarias, al considerar que esas decisiones tocan la dignidad e inviolabilidad de la vida humana.7

Se argumenta asimismo que, dado que la competencia para permitir o prohibir ciertos tipos de investigación corresponde a los Estados miembros, la Unión debería abstenerse de financiar investigaciones donde no existe consenso ético suficiente, y donde en algunos países está prohibida por ley.7

En términos morales, se reafirma que no puede aceptarse la destrucción de la vida humana «no importa cuál sea el propósito».7

Comparación ética y orientación pastoral

A lo largo de los textos citados se percibe un eje: la Iglesia no niega el valor potencial de las terapias, pero fija un límite moral. Se anima a la investigación y a las aplicaciones basadas en células madre obtenidas lícitamente, y se advierte contra rutas que exigen la destrucción de vidas humanas.

En ese sentido, se afirma que numerosos estudios han mostrado resultados positivos con células madre adultas en comparación con las embrionarias.1

Asimismo, se sostiene que las terapias con células obtenidas de tejidos adultos o de sangre del cordón umbilical, o de fetos fallecidos por causas naturales, no presentan los problemas éticos graves asociados a la destrucción de embriones.8

Fundamentos éticos más amplios: ciencia al servicio de la persona

En la enseñanza católica, la tecnología biomédica debe orientarse al bien integral de la persona. En un discurso sobre la investigación y el cuidado de la salud, se afirma que la Iglesia «aplaude» los esfuerzos en investigación y aplicación dirigidos al cuidado del sufrimiento, pero a la vez recuerda la necesidad de límites éticos.4

El criterio evaluador es que el avance científico sea realmente un servicio al bien de todos los hombres y de todo el hombre.4

De este modo, la medicina regenerativa y las terapias con células madre se integran en una visión moral más amplia: la ciencia debe estar orientada por la dignidad humana, y el desarrollo no puede construirse sobre la instrumentalización o destrucción del ser humano.8

Conclusión

Las células madre ofrecen perspectivas reales para la regeneración de tejidos y la medicina reparadora. Sin embargo, la enseñanza católica subraya que la valoración ética depende decisivamente de cómo se obtienen y usan. Cuando las células se extraen de manera que no cause daño grave y se respeten las exigencias de la ética médica (rigor, prudencia, minimización de riesgos y transparencia), el uso clínico puede considerarse moralmente aceptable, y la investigación con células madre adultas merece ser alentada.2,1

En cambio, la obtención de células madre a partir de un embrión humano vivo, porque comporta la muerte del embrión, se califica como gravemente ilícita, y el uso de células madre embrionarias —incluso procedentes de terceros— plantea serios problemas de cooperación en el mal y escándalo.1

Cuadro resumen

Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreCélulas madre
CategoríaDoctrina
DefiniciónCélulas capaces de mantenerse poco especializadas y generar células diferenciadas.
Descripción BreveCélulas con potencial de autorrenovación y de origen para tejidos diversos, cuya investigación suscita debate moral católico.
TemaUso ético de las células madre en la medicina regenerativa
Enseñanzas Principales1. Uso clínico de células madre obtenidas lícitamente es moralmente aceptable. 2. Obtención de células madre embrionarias conlleva la muerte del embrión y es gravemente ilícita. 3. Se debe respetar la dignidad humana desde la concepción. 4. La investigación con células madre adultas, de sangre de cordón umbilical o de fetos fallecidos por causas naturales es fomentada. 5. Cooperar en la obtención o uso de células embrionarias constituye cooperación al mal y escándalo.
ContextoDebate bioético contemporáneo sobre medicina regenerativa y protección de la vida humana.
Autoridad EclesiásticaInstrucción magisterial, Evangelium Vitae, Comisión de Conferencias Episcopales de la Unión Europea

Citas y referencias

  1. Sobre la instrucción dignitatis personae – Tercera parte: Nuevos tratamientos que implican la manipulación del embrión o del patrimonio genético humano – El uso terapéutico de células madre, Congregación para la Doctrina de la Fe. Sobre la Instrucción Dignitatis Personae, § Tercera Parte (2008). 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17
  2. Tercera parte: Nuevos tratamientos que implican la manipulación del embrión o del patrimonio genético humano – El uso terapéutico de células madre, Congregación para la Doctrina de la Fe. Instrucción sobre ciertas cuestiones bioéticas, § 32 (2008). 2 3 4 5 6
  3. Capítulo III – No matarás – Ley sagrada de Dios – «Tus ojos vieron mi sustancia informe» (Sal 139:16): El delito indescriptible del aborto, Papa Juan Pablo II. Evangelium Vitae 🔗, § 63 (1995). 2 3 4
  4. Papa Francisco. A los participantes de la Conferencia Internacional organizada por el Pontificio Consejo para la Cultura (28 de abril de 2018) (2018). 2 3 4
  5. Capítulo III – No matarás – Ley sagrada de Dios – «De parte del hombre hacia su prójimo exigiré cuenta por la vida humana» (Gén 9:5): La vida humana es sagrada e inviolable, Papa Juan Pablo II. Evangelium Vitae 🔗, § 53 (1995).
  6. Capítulo IV – Lo hiciste conmigo – Por una nueva cultura de la vida humana – «¿De qué sirve, hermanos míos, que el hombre diga que tiene fe y no tenga obras?» (Santiago 2:14): Servir al evangelio de la vida, Papa Juan Pablo II. Evangelium Vitae 🔗, § 89 (1995). 2 3 4
  7. Comisión de Conferencias Episcopales de la Unión Europea. Declaración «Financiación de la investigación de la UE y ética» (2005). 2 3
  8. Santa Sede. Acta Apostolicae Sedis: Número 12, diciembre de 2011, § 33 (2011). 2



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