Para un análisis ético, la cuestión decisiva es cómo se obtienen las células madre. La evaluación moral exige «considerar ante todo los métodos de obtención».
Células madre obtenidas de un organismo adulto
La instrucción magisterial indica que los métodos que no causan un daño grave al sujeto del que se toman son, en principio, lícitos. Esto «suele darse» cuando las células se obtienen de:
En términos generales, la enseñanza católica reconoce que el uso de células madre adultas no introduce los mismos problemas éticos que surgen cuando hay destrucción de embriones humanos.
Sangre del cordón umbilical al nacimiento
También se considera, entre los casos habitualmente lícitos, la obtención de células madre a partir de:
- La sangre del cordón umbilical en el momento del nacimiento.
Este criterio se enmarca en la idea de que la obtención, cuando no implica daño grave al donante, puede ser moralmente aceptable.
Material procedente de fetos fallecidos por causas naturales
Asimismo, se mencionan como casos que «en general» pueden considerarse lícitos:
- Fetos que han fallecido por causas naturales.
La licitud aquí se entiende ligada a la ausencia de un daño grave causado de modo intencional para obtener células.
Células madre embrionarias: obtención mediante destrucción del embrión
En cambio, la Iglesia enseña con claridad que:
«La obtención de células madre a partir de un embrión humano vivo… invariablemente causa la muerte del embrión y es, por tanto, gravemente ilícita».
Además, se afirma que, en ese caso, la investigación «no sirve realmente a la humanidad», porque progresa mediante la supresión de vidas humanas con dignidad igual a la de otras personas, incluidas las de los propios investigadores.