Crisis y persecución
En el último tercio del siglo XVIII la Iglesia enfrentaba «continui e quasi continui affanni» (aflicciones continuas) provocadas por conflictos políticos, sociales y religiosos que amenazaban su estabilidad1. Pío VI describe una serie de «nuove procelle, timori e pericoli» (nuevas tormentas, temores y peligros) que impedían la paz y requerían la intervención divina y la oración constante de los fieles1.
Necesidad de reforma del cónclave
La encíclica también se ocupa de la elección del Papa, proponiendo reformas en el proceso del cónclave para adaptarse a las circunstancias cambiantes, como la posible reubicación del mismo fuera de la Basílica de San Pedro y la flexibilización de los plazos de diez días para la convocatoria de los cardenales1. Estas propuestas anticipan debates posteriores sobre la normativa del cónclave.
