El XX Sínodo y la renovación conciliar
El Sínodo de 1985, a la luz del Concilio Vaticano II, buscó una definición positiva del laicado, superando interpretaciones negativas que lo relegaban a una mera «población» de la Iglesia1. El Papa Juan Pablo II subrayó que el laicado «busca el Reino de Dios involucrándose en los asuntos temporales y ordenándolos según el plan de Dios»1.
Relación con Gaudium et Spes
El Concilio, en Gaudium et Spes, exhortó a los cristianos a no separar la fe de la vida cotidiana, llamándolos «ciudadanos de dos ciudades» que deben cumplir sus deberes terrenales con espíritu evangélico2. Christifideles Laici retoma y desarrolla este llamado, proponiendo una integración plena de la vida espiritual y secular.
