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Ciriales

Los ciriales son candeleros portátiles montados sobre una vara larga, que los ministros llevan en determinadas procesiones y celebraciones litúrgicas. Su función combina el uso visible de la luz con un significado simbólico: las llamas expresan alegría y remiten a Cristo, identificado en el Evangelio como la luz verdadera. La tradición cristiana documenta el acompañamiento con luces de la procesión del Evangelio y de las entradas solemnes desde la Antigüedad.1,2

Coria Museo Catedral 10945
Ver información de la imagenCiriales en el museo catedralicio de Coria, c. 2023. Original, Luistxo, CC BY-SA 4.0 📄
Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreCiriales
CategoríaArte sacro
DescripciónCandeleros de mano con asta empleados en procesiones y momentos solemnes del culto. Candeleros portátiles montados sobre una vara larga, que los ministros llevan en determinadas procesiones y celebraciones litúrgicas
HistoriaIncorporados desde la Antigüedad en procesiones, acompañamiento al obispo o papa y traslado del libro de los Evangelios.
Personas RelacionadasSan Isidoro de Sevilla
SimbolismoLas llamas expresan alegría y remiten a Cristo, identificado como la luz verdadera.
Tema
  • Uso litúrgico y simbólico de los ciriales en el culto cristiano
  • Ceroferarios, acólitos, candeleros de altar, linternas procesionales, candelero triple
TipoArte sacro
Uso LitúrgicoAcompañar procesiones, la proclamación del Evangelio y entradas solemnes.

Tabla de contenido

Definición y función litúrgica

Un cirial es un candelero de mano con asta, concebido para que un ministro lo porte mientras acompaña una procesión o un momento solemne del culto. La vela queda elevada y visible; la vara permite llevarla sin sujetar directamente el candelero. En la tradición litúrgica, quienes portaban estas luces recibían el nombre de ceroferarios, término relacionado con su cometido de llevar cirios.2

El cirial no equivale al candelero fijo del altar. Los ciriales acompañan el movimiento de una procesión o de los ministros, mientras que los candeleros de altar sostienen las velas dispuestas junto al altar. La historia de ambos objetos está vinculada al uso cristiano de luces, pero sus formas y funciones ceremoniales son distintas.2,3

Origen y desarrollo histórico

Las comunidades cristianas incorporaron pronto las luces a sus ceremonias. En los primeros siglos, los ministros llevaban candeleros en procesión, acompañaban al obispo o al papa cuando se dirigían al santuario y escoltaban el libro de los Evangelios durante su traslado al lugar desde el que el diácono iba a proclamarlo. En aquella época, las luces podían permanecer en manos de los ministros o colocarse en el suelo, cerca del altar, en vez de ocuparlo directamente.1,2,3

Los testimonios históricos relacionan estas prácticas con el servicio de los acólitos. Una antigua fórmula atribuida a san Isidoro de Sevilla explica que los acólitos recibían el nombre de ceroferarios por llevar cirios cuando iba a proclamarse el Evangelio o celebrarse el sacrificio. La misma explicación interpreta las luces no como una ayuda para ver en un espacio oscuro, sino como un signo de alegría y una representación de la luz de Cristo.2

El uso de luces en las celebraciones cristianas también aparece vinculado a la vigilia pascual. Los relatos antiguos describen iglesias iluminadas con numerosos cirios y lámparas, y la tradición relacionó esa claridad con la alegría de la Pascua y con la iluminación espiritual asociada al bautismo. Este contexto ayuda a entender el sentido religioso de los ciriales: la luz que portan acompaña una acción litúrgica y comunica un significado, además de cumplir una función práctica.1,2

Simbolismo de la luz

En la liturgia cristiana, la luz material puede representar a Cristo, a quien el Evangelio presenta como la luz verdadera. Por eso, los ciriales pueden acompañar la proclamación evangélica o una procesión solemne incluso cuando la iglesia dispone de luz suficiente. Su presencia no depende solo de la necesidad de iluminar, sino también del valor expresivo de la luz en el culto.1,2

Este simbolismo no convierte el cirial en un objeto aislado del conjunto de la celebración. Su significado depende de su uso litúrgico: llevado junto al Evangelio, acompaña la proclamación de la Palabra; en una procesión, manifiesta solemnidad y reverencia. La luz visible remite así a una realidad espiritual sin dejar de ser una llama concreta sostenida por un candelero.1,2

Diferencias con otros candeleros y luces litúrgicas

Los ciriales deben distinguirse de los candeleros colocados sobre el altar. Estos últimos son soportes destinados a mantener las velas en un lugar fijo; los ciriales, en cambio, permiten que los ministros lleven las luces durante el desplazamiento. Los candeleros de altar aparecen documentados después de las primeras procesiones de luces: la información histórica sitúa su presencia estable sobre el altar en una época más tardía que la del uso de candeleros portados por acólitos.2,3

Tampoco debe confundirse el cirial ordinario con el candelero triple asociado a la vigilia del Sábado Santo en antiguos usos litúrgicos. Este último reunía tres velas en un mismo instrumento, que iban encendiéndose sucesivamente durante una ceremonia específica; no era simplemente otro nombre para el cirial procesional habitual.4

Por último, las linternas procesionales son distintas de los ciriales: sirven para proteger una vela o una lámpara y también pueden acompañar al Santísimo Sacramento cuando lo trasladan dentro de la iglesia o lo llevan como viático a una persona enferma. Aunque ambos objetos pueden portar luz en una procesión, la linterna protege la llama dentro de una cubierta, mientras que el cirial sostiene el cirio en un candelero elevado.5

Los ciriales en la celebración

El valor del cirial nace de la unión entre el gesto ceremonial y el signo de la luz. Su presencia acompaña ciertos momentos solemnes del culto y hace visible la reverencia con que la comunidad cristiana recibe o acompaña aquello que ocupa un lugar central en la celebración, especialmente la proclamación del Evangelio. Los ciriales forman parte del lenguaje simbólico de la liturgia, junto con otros signos materiales que expresan la fe mediante gestos y objetos.1,2

Citas y referencias

  1. Velas, Enciclopedia Católica, Velas (1913). 2 3 4 5 6
  2. Luces, Enciclopedia Católica, Luces (1913). 2 3 4 5 6 7 8 9 10
  3. Candeleros de altar, Enciclopedia Católica, Candeleros de altar (1913). 2 3
  4. Candelero triple, Enciclopedia Católica, Candelero triple (1913).
  5. Linternas de altar, Enciclopedia Católica, Linternas de altar (1913).
Modificado el 22 de octubre de 2026 • FideScore™ 7.94 • Citar este artículo • Paq. Scorm (LMS) • Sugerir mejora • Compartir artículo • Imprimir artículo • Generar QR • Instalar aplicación • ark:28736/1fz66qn3f

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