El pergamino púrpura
El rasgo material más distintivo del Codex Beratinus pertenece a la tradición de los códices púrpura. Estos manuscritos utilizaban pergamino teñido de púrpura y letras trazadas con tintas de gran valor, especialmente oro o plata. El propósito no consistía únicamente en facilitar la lectura, sino también en otorgar al libro una dignidad visual extraordinaria.
Otros códices púrpura de los Evangelios conservan ejemplos de esta técnica. El Codex Rossanensis, también del siglo VI, transmite Mateo y Marcos en letras de plata sobre pergamino púrpura y añade ilustraciones. El Codex Sinopensis, por su parte, contiene una parte del Evangelio según san Mateo escrita en letras de oro sobre pergamino púrpura e incluye cinco ilustraciones.
Estas características permiten comprender el ambiente material al que pertenece el Codex Beratinus, aunque no autorizan a atribuirle automáticamente todos los rasgos de otros códices púrpura. Cada manuscrito exige un examen independiente. La pertenencia a una misma categoría material no implica identidad de taller, de programa iconográfico ni de tradición textual.
Tintas preciosas
La escritura sobre fondo púrpura exigía una tinta de elevada capacidad de cobertura y suficiente estabilidad. El uso de plata o oro convertía la copia en una obra costosa, vinculada a encargos de especial importancia. La selección de materiales podía reflejar la solemnidad litúrgica del texto evangélico y el prestigio de la comunidad, institución o persona que promovía la copia.
La tinta metálica, sin embargo, no determina por sí sola la filiación textual del manuscrito. El lujo material pertenece a la historia del libro; la filiación textual depende de las lecturas, las correcciones, la relación entre variantes y la comparación con otros testimonios griegos.
Escritura uncial
El Codex Beratinus pertenece al grupo de manuscritos griegos escritos en letra uncial. La uncial emplea caracteres mayúsculos, generalmente separados de manera más clara que la escritura minúscula medieval. Los grandes códices bíblicos antiguos adoptaron este tipo de escritura porque favorecía la legibilidad y confería solemnidad a la presentación del texto.
El término «uncial» describe principalmente una modalidad gráfica. No equivale a una categoría teológica ni determina por sí mismo la antigüedad exacta, el lugar de origen o la calidad textual de un manuscrito. La datación exige comparar formas de letras, proporciones, trazado, disposición de las líneas, ornamentación y otros elementos paleográficos.