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Codex Borgianus

El Codex Borgianus, o Códice Borgiano, es un manuscrito unicial del siglo V que conserva fragmentos de los evangelios de san Lucas y de san Juan en dos lenguas: el griego original y la versión sahídica del copto, dispuestas en páginas enfrentadas. Catalogado como T o 029 en la numeración de Gregory-Aland, procede del Alto Egipto y debe su nombre al cardenal Stefano Borgia, que lo reunió en su colección de manuscritos orientales. Hoy sus hojas se reparten entre la Biblioteca Apostólica Vaticana, la Biblioteca y Museo Morgan de Nueva York y la Biblioteca Nacional de Francia. Su texto griego pertenece a la familia alejandrina y transmite pasajes centrales de la Pasión del Señor y del discurso eucarístico del pan de vida, de modo que el códice ilustra cómo la Iglesia custodió y proclamó la Palabra de Dios en el Egipto cristiano.

New York fragment from codex 029
Ver información de la imagenUna columna griega del códice en Lucas 18:15-16 en el Códice Borgianus (facsímil). Códice Borgianus, manuscrito del Nuevo Testamento bilingüe griego-copto, autor desconocido, Dominio Público. 📄
Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreCodex Borgianus
CategoríaLibro
Nombre CompletoCódice Borgiano
DescripciónFragmentos de los evangelios de san Lucas y de san Juan
Clasificación Gregory-AlandT o 029, 0113, 0125, 0139
ContenidoFragmentos de los evangelios de san Lucas y de san Juan
IdiomaGriego y copto sahídico
Instituciones RelacionadasBiblioteca Apostólica Vaticana, Biblioteca y Museo Morgan, Biblioteca Nacional de Francia, Congregación de Propaganda Fide
LugarBiblioteca Apostólica Vaticana, Biblioteca y Museo Morgan de Nueva York, Biblioteca Nacional de Francia
Lugar de Origen
  • Alto Egipto
  • Monasterio Blanco (Deir el-Abiad), cerca de Sohag
Personas RelacionadasCardenal Stefano Borgia, Agostino Antonio Giorgi, Andreas Birch, Henri Hyvernat, John Pierpont Morgan
SignaturaBorg. copt. 109, M 664A, Copt. 129
SoportePergamino
TipoManuscrito unicial, Evangeliario bilingüe, Siglo V

Tabla de contenido

Nombre y signaturas

El nombre Borgianus recuerda a su antiguo propietario, el cardenal Stefano Borgia (1731-1804), secretario de la Congregación de Propaganda Fide y coleccionista de manuscritos orientales. Las listas de manuscritos del Nuevo Testamento lo identifican con varias claves:

  • T y 029, en el sistema de Gregory-Aland, que reserva el número 029 a los unciales del Nuevo Testamento.
  • Ε 5, en la clasificación de von Soden.
  • Borg. copt. 109, en la signatura de los fondos borgianos de la Biblioteca Apostólica Vaticana.1

Con el tiempo, los especialistas reconocieron que otros folios sueltos pertenecían al mismo códice y los catalogaron con los números 0113, 0125 y 0139. Aparecieron por separado y en épocas distintas, pero forman parte del mismo libro original.2

Descripción del manuscrito

Soporte y escritura

El códice se copió en pergamino, en hojas de unos veintiséis por veintiún centímetros. El núcleo conservado suma diecisiete folios; otros fragmentos completan el conjunto. La letra es unicial, grande y de trazo cuadrado, con rasgos que recuerdan los caracteres coptos. El copista escribió sin acentos ni espíritus y sin dividir el texto en secciones, con líneas muy cortas, de entre seis y nueve letras, y con unas treinta líneas por página.

La paleografía sitúa la copia en el siglo V. Esa datación convierte al Códice Borgiano en uno de los testimonios bilingües más antiguos de los evangelios.

Una Biblia pensada para dos lenguas

La característica más singular del manuscrito es su disposición bilingüe. El texto griego ocupa la página de la izquierda y la versión sahídica la de la derecha, de modo que el lector coteja ambas lenguas con solo recorrer la mirada por el libro abierto. El sahídico, dialecto copto del Alto Egipto, fue la lengua literaria de las comunidades cristianas de la Tebaida, y su traducción del Nuevo Testamento figura entre las más antiguas.

Un códice así respondía a una necesidad pastoral real. Las comunidades egipcias mantenían el griego como lengua de la liturgia, de la teología y del contacto con el resto de la Iglesia, mientras que el pueblo hablaba copto. El libro permitía proclamar el Evangelio en griego y comprenderlo en la lengua del pueblo.

Contenido

El texto griego conserva los siguientes pasajes. Cada uno aparece acompañado de su versión sahídica, cuyos límites se desplazan unos versículos porque las dos lenguas no ocupan el mismo espacio en la página.

Evangelio según san Lucas

  • Lc 6,18-26: las bienaventuranzas y los «ayes» del sermón de la llanura.
  • Lc 18,2-9 y 18,10-16: la parábola del juez y la viuda, la del fariseo y el publicano y la bendición de los niños.
  • Lc 18,32-19,8: el tercer anuncio de la Pasión, la curación del ciego de Jericó y el encuentro con Zaqueo.
  • Lc 21,33-22,3: la permanencia de las palabras del Señor y la traición de Judas.
  • Lc 22,20-23,20: el cáliz de la nueva alianza, la agonía en Getsemaní, el prendimiento, las negaciones de Pedro y los juicios ante el Sanedrín, Pilato y Herodes.
  • Lc 24,25-27 y 24,29-31: los discípulos de Emaús y el reconocimiento del Señor en la fracción del pan.

Evangelio según san Juan

La selección de textos conservados toca temas esenciales de la fe católica. El pasaje de Lucas comienza en las palabras sobre el cáliz de la nueva alianza y recorre toda la Pasión hasta el proceso ante Pilato. Juan aporta el testimonio del Cordero que quita el pecado del mundo y el discurso eucarístico del capítulo sexto.3

Origen y procedencia

El Monasterio Blanco

Los estudiosos atribuyen el códice al Monasterio Blanco (Deir el-Abiad), cerca de Sohag, en el Alto Egipto. Aquella gran fundación cenobítica alcanzó su esplendor bajo el archimandrita Senuti de Atripe, figura capital del monacato copto, y albergó una biblioteca de gran riqueza. De esos fondos proceden numerosos manuscritos griegos y coptos que hoy se conservan dispersos por bibliotecas de todo el mundo.

Que un monasterio copiara y guardara un evangeliario bilingüe confirma que los monjes egipcios vivieron entre dos lenguas sin renunciar a la unidad de la fe. Los monjes del Monasterio Blanco leían la Escritura, la copiaban y la transmitían a las generaciones siguientes como parte de su vida de oración y de trabajo.

La colección del cardenal Borgia

Los fragmentos llegaron a Roma a finales del siglo XVIII desde el Alto Egipto, en el interés que despertaron en la curia las lenguas y los manuscritos de las Iglesias orientales. El cardenal Borgia, que dirigió durante años la Congregación de Propaganda Fide, reunió en su museo de Velletri un conjunto excepcional de códices coptos, árabes, etíopes y de otras tradiciones. Tras su muerte, su colección de manuscritos orientales pasó a Propaganda Fide y de allí a la Biblioteca Apostólica Vaticana, donde el fondo conserva su nombre.1

Edición y dispersión de los fragmentos

La edición de Giorgi

En 1789, el agustino Agostino Antonio Giorgi, orientalista de la Congregación de Propaganda Fide, publicó en Roma la edición del fragmento joánico con su versión latina. Aquella obra dio a conocer el códice a los estudiosos europeos y abrió el estudio crítico de su texto griego y de su versión sahídica.4 Más adelante, el biblista danés Andreas Birch cotejó el texto griego y lo incorporó al aparato crítico de sus ediciones de los evangelios.

Hojas en Nueva York y París

El conjunto original no quedó entero en Roma. En 1912, el sacerdote y orientalista Henri Hyvernat adquirió en El Cairo dos páginas del mismo códice por encargo del coleccionista John Pierpont Morgan, y esas hojas ingresaron en la biblioteca neoyorquina que lleva su nombre, con la signatura M 664A. Otros folios pertenecen a la Biblioteca Nacional de Francia, en París, con la signatura Copt. 129.

Localización actual

Las hojas del Codex Borgianus se conservan hoy en tres instituciones:

  • La Biblioteca Apostólica Vaticana, que guarda el núcleo principal con la signatura Borg. copt. 109.
  • La Biblioteca y Museo Morgan, de Nueva York, con la signatura M 664A.
  • La Biblioteca Nacional de Francia, en París, con la signatura Copt. 129.

Valor textual

Tipo de texto

El texto griego representa un testimonio alejandrino secundario, con una mezcla de lecturas propias de la tradición bizantina. Kurt y Barbara Aland lo colocan en la categoría II, reservada a manuscritos de valor especial para la reconstrucción del texto original, aunque con más influencia de otras familias que los testigos de la categoría I.5 En el evangelio de Juan, el códice se acerca de manera notable al Códice Vaticano y al papiro P75, dos testigos de primera importancia del texto alejandrino.6

La versión sahídica añade otro valor. Permite comparar cómo leía el Evangelio una comunidad egipcia del siglo V en las dos lenguas que usaba, y ofrece un testimonio directo sobre el modo en que los traductores coptos entendieron el original griego.

Lecturas notables

Varios pasajes ofrecen variantes que los críticos textuales discuten desde hace siglos. En ellos, el Códice Borgiano toma posición:

  • Lc 22,43-44. El manuscrito omite la aparición del ángel que conforta a Jesús en Getsemaní y el sudor como gotas de sangre. El pasaje cae dentro del tramo conservado (Lc 22,20-23,20), de modo que la omisión refleja la lectura del copista y no una laguna material. Acompañan esta lectura el papiro P75, el Códice Sinaítico en su primera mano, el Alejandrino y el Vaticano.6
  • Jn 5,4. El códice no trae la explicación sobre el ángel que agitaba el agua de la piscina, igual que los testigos antiguos más autorizados. El versículo también cae dentro del fragmento conservado (Jn 4,52-5,7).6
  • Jn 7,53-8,11. El códice pasa de Jn 7,52 a Jn 8,12 y no incluye la perícopa de la mujer adúltera.6
  • Jn 1,28. Lee Betabará en lugar de Betania, lectura que defendió Orígenes tras recorrer los lugares del Bautista.7
  • Jn 5,2. Lee Betsaida, la misma forma que recoge la Vulgata.8

Valor para la Iglesia

Crítica textual y Magisterio

La crítica textual no pone en duda la fe de la Iglesia en la inspiración de la Escritura. Pío XII la recomendó expresamente a los exegetas católicos en la encíclica Divino afflante Spiritu, donde pidió estudiar los textos en sus lenguas originales y examinar con rigor la transmisión de los manuscritos.9 El concilio Vaticano II confirmó esa orientación al recordar que la Iglesia procura que las traducciones se hagan a partir de los textos primitivos.10 Un manuscrito como el Borgiano pertenece a ese patrimonio de testimonios antiguos que ayudan a acercarse a la letra de los libros sagrados.

Canonicidad y lecturas discutidas

Las omisiones del Códice Borgiano no alteran la canonicidad de los pasajes afectados. El concilio de Trento declaró sagrados y canónicos los libros de la Escritura «con todas sus partes», tal como la Iglesia católica acostumbra leerlos y como constan en la antigua edición de la Vulgata latina.11 La Iglesia recibe, por tanto, como Palabra de Dios los versículos de Lc 22,43-44, de Jn 5,4 y de Jn 7,53-8,11.

El pasaje de Getsemaní cuenta además con un testimonio antiguo en su favor: san Justino y san Ireneo ya lo conocían en el siglo II.12 La tradición litúrgica de Oriente y de Occidente lo ha proclamado desde antiguo, y el Catecismo de la Iglesia Católica entiende la agonía de Cristo como la manifestación más intensa de su entrega al Padre.3

Un testimonio de la unidad en la diversidad

El Códice Borgiano muestra a la Iglesia de Egipto como una comunidad de lenguas y tradiciones diversas, unida en una misma fe y en un mismo Evangelio. Griegos y coptos leyeron en una misma página las palabras del Señor, y el cardenal Borgia y los orientalistas romanos que recogieron esos fragmentos reconocieron en ellos un patrimonio común de toda la cristiandad. Su custodia en la Biblioteca Apostólica Vaticana continúa esa tradición de cuidado hacia los tesoros de las Iglesias de Oriente.

Importancia para la investigación

El manuscrito interesa a varias disciplinas:

  • La crítica textual del Nuevo Testamento, porque aporta un testimonio del texto alejandrino del siglo V en los evangelios de Lucas y Juan.
  • Los estudios coptos, porque contiene una de las versiones sahídicas más antiguas de los evangelios y permite estudiar cómo se tradujo el original griego.
  • La historia del libro cristiano, porque documenta el uso de códices bilingües y la formación de los scriptoria monásticos del Alto Egipto.
  • La historia del monacato, porque procede de uno de los grandes monasterios coptos.
  • La historia de las colecciones eclesiásticas, porque recorre el camino que va del desierto egipcio a las bibliotecas de Roma, París y Nueva York.

Valor del Codex Borgianus

El Códice Borgiano reúne en unas pocas hojas la antigüedad, la fidelidad y la catolicidad de la Escritura. Conserva el cáliz de la nueva alianza, la Pasión según san Lucas, el testimonio del Cordero de Dios y el discurso del pan de vida, y transmite esas palabras en las dos lenguas con que los cristianos de Egipto oraron durante siglos. Su estudio sirve a la ciencia, pero también a la fe: cada pergamino recuerda que la Iglesia recibió el Evangelio como un depósito vivo y que lo ha custodiado y proclamado sin interrupción.

Citas y referencias

  1. Biblioteca Apostólica Vaticana. Fondo Borgiano copto, Borg. copt. 109 (siglo V). 2
  2. Kurt Aland. Kurzgefasste Liste der griechischen Handschriften des Neuen Testaments, Unciales 029, 0113, 0125 y 0139, Berlín (1994).
  3. Catecismo de la Iglesia Católica, nn. 608, 610, 612 y 1336 (1992). 2
  4. Agostino Antonio Giorgi. Fragmentum evangelii S. Johannis Graecum Copto-Sahidicum, Roma (1789).
  5. Kurt Aland y Barbara Aland. Der Text des Neuen Testaments, categoría II de los manuscritos griegos, Stuttgart (1982).
  6. Bruce M. Metzger. Un comentario textual al Nuevo Testamento griego, comentario a Lc 22,43-44, Jn 5,4 y Jn 7,53-8,11 (1971). 2 3 4
  7. Orígenes. Comentario al Evangelio de Juan, VI, 40 (siglo III).
  8. Vulgata. Evangelio según san Juan, 5,2.
  9. Pío XII. Carta encíclica Divino afflante Spiritu, nn. 16-19 (1943).
  10. Concilio Vaticano II. Constitución dogmática Dei Verbum, n. 22 (1965).
  11. Concilio de Trento. Sesión IV, Decreto sobre las Escrituras canónicas (1546).
  12. Justino mártir. Diálogo con Trifón, 103; Ireneo de Lyon. Contra las herejías, III, 22, 2 (siglo II).
Modificado el 6 de octubre de 2026 • FideScore™ 9.68 • Citar este artículo • Paq. Scorm (LMS) • Sugerir mejora • Compartir artículo • Imprimir artículo • Generar QR • Instalar aplicación • ark:28736/bmz3fgjkk

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