El Códice Ciprio es un manuscrito uncial clasificado bajo la designación K en la nomenclatura estándar de la crítica textual bíblica. Data del siglo IX y se caracteriza por ser un volumen que incluye exclusivamente los Evangelios del Nuevo Testamento. Su nombre deriva posiblemente de su conexión con Chipre (en latín, Cyprus), aunque la procedencia exacta no está completamente documentada en las fuentes disponibles. Este códice forma parte de la rica tradición de manuscritos griegos que han preservado el texto sagrado a lo largo de los siglos, contribuyendo al entendimiento de cómo se transmitió la Palabra de Dios en la Iglesia primitiva y medieval.
En el contexto de la historia de la Iglesia católica, manuscritos como el Códice Ciprio subrayan la importancia de la preservación fiel de las Escrituras, un pilar de la doctrina católica que enfatiza la inspiración divina y la interpretación eclesial. Aunque no es uno de los códices más antiguos ni completos, su existencia ilustra el esfuerzo continuo de los copistas cristianos por mantener la integridad del texto evangélico.

