El Codex Freerianus forma parte de una serie de manuscritos antiguos adquiridos por el empresario y filántropo estadounidense Charles Lang Freer a principios del siglo XX. Freer, apasionado por el arte y los textos antiguos, realizó expediciones y compras en Oriente Medio y Egipto para enriquecer su colección, que más tarde donaría a la nación estadounidense. Este códice específico fue hallado en Egipto, una región clave para la preservación de manuscritos cristianos debido a su clima seco, que favorecía la conservación del papiro y el vitela.
La adquisición se remonta a alrededor de 1905, cuando Freer compró varios fragmentos bíblicos de un anticuario en El Cairo. Entre ellos se encontraba este manuscrito, que inicialmente se identificó como un texto de la Septuaginta, la traducción griega del Antiguo Testamento utilizada por los primeros cristianos. El descubrimiento de tales documentos en Egipto no era inusual, ya que el monasterio de Santa Catalina en el Sinaí y otros sitios similares habían sido fuentes de tesoros paleográficos durante siglos. Sin embargo, el Codex Freerianus destaca por su procedencia directa de un contexto egipcio, posiblemente de una biblioteca monástica o una sinagoga helenizada.
Una vez en posesión de Freer, el manuscrito fue estudiado por expertos en filología bíblica. En 1908, se integró en la colección que Freer legó a la Institución Smithsonian, donde se encuentra desde 1906 en la Biblioteca Freer (ahora parte del Museo Freer Gallery of Art y el Arthur M. Sackler Gallery). Este traslado marcó un hito en la accesibilidad de los textos antiguos para los eruditos católicos y protestantes por igual, permitiendo comparaciones con otros códices como el Codex Vaticanus o el Codex Sinaiticus.1

