El pasaje
La singularidad más célebre del códice aparece en el final de Marcos. Tras el versículo 14 del capítulo 16, que narra la aparición de Jesús resucitado a los Once mientras estaban a la mesa y el reproche por su incredulidad, el manuscrito intercala un diálogo breve que ningún otro testigo griego recoge. Los discípulos se excusan: el tiempo presente, dicen, es un siglo de iniquidad e incredulidad sometido a Satanás, que impide a los espíritus impuros comprender el poder de Dios, y piden por eso a Cristo que manifieste ya su justicia. Cristo responde que ha terminado el plazo de años del poder de Satanás, aunque otras pruebas terribles están próximas, y que él fue entregado a la muerte por los pecadores para que regresaran a la verdad, dejaran de pecar y heredaran la gloria espiritual e incorruptible de la justicia que está en el cielo.
El testimonio de Jerónimo
San Jerónimo conocía el pasaje. En su Diálogo contra los pelagianos, redactado hacia el año 415, refiere que en algunos ejemplares, sobre todo griegos, aparecía al final de Marcos, después del versículo 14, la queja de los discípulos, y cita en latín sus palabras sobre el siglo de iniquidad e incredulidad. Hasta la aparición del códice de Freer, el fragmento de Jerónimo era el único rastro de esta adición; el manuscrito de Washington aportó por primera vez el texto griego completo y confirmó que el santo doctor hablaba de una lectura real, circulante en Oriente.
Valoración
Los estudiosos coinciden en que el Logion no pertenece al texto original de Marcos. Ningún otro manuscrito griego lo recoge y su lenguaje, de tono apocalíptico y con una visión dramática del poder de Satanás en el mundo, difiere del estilo de Marcos. Probablemente nació como una glosa piadosa que pretendía suavizar el reproche del versículo 14 y explicar la incredulidad de los apóstoles. La Iglesia no lo incluye en el canon de las Escrituras ni lo emplea en la liturgia.