El Códice Guelferbytanus B se originó en el contexto de la producción de manuscritos bíblicos durante la Antigüedad Tardía, un período en el que la Iglesia primitiva buscaba preservar y difundir los textos sagrados en griego, lengua original de gran parte del Nuevo Testamento. Datado en el siglo V, este manuscrito pertenece a la categoría de los códices unciales en vellum, que eran los más comunes para copias completas o parciales de la Biblia en esa era.1
Su denominación «Guelferbytanus B» proviene de la Biblioteca Ducal de Wolfenbüttel (en alemán, Herzog August Bibliothek), ubicada en la ciudad de Wolfenbüttel, Baja Sajonia, Alemania. Esta biblioteca, fundada en el siglo XVII por el duque Augusto de Brunswick-Wolfenbüttel, alberga una de las colecciones más ricas de manuscritos medievales y antiguos de Europa. El códice llegó a esta institución como parte de las adquisiciones de manuscritos procedentes de monasterios y colecciones eclesiásticas europeas, aunque los detalles exactos de su trayectoria histórica antes del siglo XVII permanecen en gran medida desconocidos.
En el ámbito de la crítica textual bíblica, el Guelferbytanus B fue catalogado y estudiado por eruditos como Constantin von Tischendorf y Caspar René Gregory en el siglo XIX, quienes lo incluyeron en sus clasificaciones sistemáticas de manuscritos neotestamentarios. Estos estudiosos destacaron su valor como fragmento evangélico, aunque su escasa extensión limitó su impacto en comparación con códices más completos como el Vaticano o el Sinaítico.1

