Los Padres apostólicos como testigos de la Tradición
El Concilio Vaticano II enseña que las palabras de los santos Padres testimonian la presencia viva de la Tradición, cuya riqueza pasa a la práctica y a la vida de la Iglesia que cree y ora. Por eso recomienda el estudio de los Padres de Oriente y de Occidente como parte de la vida de la Iglesia y de la investigación bíblica.
El Catecismo llama Tradición a la transmisión viva, realizada en el Espíritu Santo, de lo recibido de los Apóstoles, distinta de la Sagrada Escritura aunque estrechamente unida a ella.
Benedicto XVI presentó a los Padres apostólicos como la primera y la segunda generación de la Iglesia después de los Apóstoles. Los escritos de este período, entre ellos los que transmite el códice, muestran la continuidad entre la predicación apostólica y la vida de las comunidades cristianas.
Clemente e Ignacio en la enseñanza de los Papas
Benedicto XVI dedicó dos catequesis a dos de los autores que transmite el códice. Presentó a san Clemente Romano, tercer sucesor de Pedro según la tradición, y subrayó que su Carta a los Corintios manifiesta la solicitud de la Iglesia de Roma por las demás Iglesias.
Presentó también a san Ignacio de Antioquía como testigo de la unidad de la Iglesia y recordó que la comunidad de Roma «preside en la caridad», expresión que la tradición posterior relacionó con el primado romano.
Escritura, Tradición y canon
El códice reúne libros que gozaron de gran estima en la antigüedad, pero que no pertenecen al canon de la Sagrada Escritura. La Iglesia conoce el canon íntegro de los libros sagrados por la Tradición, y lo definió de modo solemne en los concilios de Florencia y de Trento.,,
La antigüedad ya distinguía este tipo de escritos de los libros inspirados. Eusebio de Cesarea incluyó la Didaché entre los libros no admitidos como canónicos, y san Atanasio la recomendó para la instrucción de los catecúmenos, sin contarla entre los libros de la Escritura.
La Didaché en el Magisterio
El Magisterio recurre a la Didaché, en la edición que hizo posible este códice, como testimonio de la fe y de la práctica de los primeros siglos. El Catecismo de la Iglesia Católica cita la Didaché en tres lugares:
- Al afirmar que la condena de todo aborto procurado se remonta a los primeros siglos, con la frase de Didaché 2,2 sobre el embrión y el recién nacido.
- Al recoger la doxología con que la liturgia concluyó muy pronto la oración del Señor, atestiguada en Didaché 8,2.
- Al recordar que las primeras comunidades rezaban el Padrenuestro tres veces al día, según Didaché 8,3.
La Congregación para la Doctrina de la Fe ya había citado la Didaché en la Declaración sobre el aborto provocado de 1974, en la edición de Funk.
Esta recepción magisterial no convierte la Didaché en una fuente de revelación. La Iglesia la utiliza como testimonio histórico de una enseñanza que ya se encontraba viva en las comunidades cristianas antiguas.