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Codex Monacensis

El Codex Monacensis es un manuscrito griego de los cuatro Evangelios, copiado en pergamino en letra uncial entre los siglos IX y X y conservado en Múnich. La crítica textual lo designa con el número 033 del catálogo de Gregory-Aland o con la letra X. Combina el texto sagrado con extractos de comentarios patrísticos, sobre todo de san Juan Crisóstomo, y transmite un texto de tipo bizantino con algunos ecos alejandrinos. Con el mismo nombre se conocen otros códices bíblicos munichenses, entre ellos un importante testimonio de los Evangelios en la antigua versión latina anterior a san Jerónimo.

Monacensis f.148v
Ver información de la imagenFolio 148 verso con fragmento de Mateo 21 (con comentario). Códice Monacensis, manuscrito de los cuatro Evangelios, autor desconocido, Dominio Público. 📄
Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreCodex Monacensis
CategoríaLibro
DescripciónManuscrito griego de los cuatro Evangelios en pergamino, siglos IX-X. Consta de 160 folios de pergamino grueso, con dos columnas por página, escrito en letra uncial con comentarios patrísticos
AutorCopista anónimo
ContenidoLos cuatro Evangelios (ordenados en Juan, Lucas, Marcos y Mateo) con extractos de comentarios patrísticos de san Juan Crisóstomo y otros.
Escritos RelacionadosDivino afflante Spiritu
HistoriaRegistrado desde 1757 por Ignacio von Weitenauer; perteneció a Gerhard Voss, pasó al colegio jesuita de Ingolstadt y en 1827 a Múnich.
Lugar
  • Biblioteca Universitaria de la Universidad Ludwig-Maximilians de Múnich
  • Múnich
  • Alemania
OrigenDesconocido
Personas RelacionadasSan Juan Crisóstomo, Caspar René Gregory, Kurt Aland, Ignacio von Weitenauer, Gerhard Voss
SignaturaCim. 16
TemaCrítica textual, Textus bizantinus, Vetus Latina, Catenae
TipoManuscrito, Manuscrito bíblico, Siglos IX-X

Tabla de contenido

Nombre y significado

La expresión latina Codex Monacensis significa «códice de Múnich». Monacum es la forma latina tradicional del nombre de la ciudad bávara, que los eruditos de los siglos XVII al XIX usaron para designar los manuscritos custodiados en ella. Por eso el título no identifica un único códice: son varios los manuscritos bíblicos que los especialistas han llamado así.

El más conocido entre los estudiosos del Nuevo Testamento griego es el uncial 033 (X), objeto principal de este artículo. La sección final describe los demás códices que comparten denominación.

Descripción material

Soporte y formato

El códice consta de 160 folios de pergamino grueso, de unos 37,5 por 25,5 centímetros. El texto sagrado ocupa dos columnas por página, de 45 líneas cada una, y está copiado con tinta de color castaño.

Escritura

Un copista de mano muy cuidada trazó el texto bíblico en letra uncial pequeña y recta, con espíritus y acentos, y con algunas letras comprimidas para ganar espacio. Los paleógrafos fechan la copia en los siglos IX o X, y el Instituto de Investigación Textual del Nuevo Testamento de Münster la sitúa en el siglo X. Esa datación coloca al códice entre los últimos grandes manuscritos unciales, cuando la escritura minúscula ya dominaba la copia de libros griegos.

El códice carece de los títulos (τίτλοι) y de las secciones amonianas con los cánones eusebianos, aparato de concordancia entre los Evangelios que adornan otros manuscritos de la misma época.

Contenido

Orden de los Evangelios

En su estado actual, el volumen presenta los Evangelios en el orden Juan, Lucas, Marcos y Mateo. Ese orden no es el original. El códice seguía el llamado orden occidental: Mateo, Juan, Lucas y Marcos, el mismo que ofrecen varios testimonios latinos antiguos. Caspar René Gregory atribuyó la alteración a un encuadernador que reunió los cuadernos sin atender a su secuencia primitiva.1

Pasajes conservados

El manuscrito conserva el texto de los cuatro Evangelios de forma fragmentaria. Marcos se lee desde el capítulo 6, versículo 46, hasta el final, aunque algunas partes de los capítulos 14 a 16 resultan ilegibles. Juan aparece en bloques discontinuos: 1,1-3,8; 4,6-5,42; 7,1-13,5; 13,20-15,25; y 16,23 hasta el final. En Mateo y en Lucas la conservación es igualmente parcial, con secciones separadas por amplias interrupciones.

El comentario patrístico

Una de las notas más características del códice es la presencia de comentarios en letra minúscula que acompañan al texto evangélico. En Mateo, en Juan y en buena parte de Lucas, los extractos se intercalan entre los versículos, a diferencia de los manuscritos en que la glosa rodea el texto principal por los márgenes.

Los comentarios de Mateo y de Juan proceden de las homilías de san Juan Crisóstomo. En Lucas, el compilador recurrió a otras autoridades, entre ellas la obra atribuida tradicionalmente a Tito de Bostra. En los folios 71v y 72, una mano posterior añadió alrededor del texto comentarios de Orígenes y de otros Padres. Marcos carece de comentario.

Este tipo de libro pertenece a la familia de las catenas o «cadenas» de exégesis patrística, que engarzan comentarios de los Padres a lo largo del texto sagrado. El códice transmite así la Escritura junto con la interpretación que la Iglesia oriental recibió de sus grandes maestros.

El texto griego

Tipo textual

El texto griego del Codex Monacensis representa la tradición bizantina, la más extendida en la Iglesia griega, con algunas lecturas de familia alejandrina. Kurt Aland lo incluyó en la categoría V, reservada a los manuscritos de texto puro o predominantemente bizantino.2 El método de perfiles de Frederik Wisse examinó solo los capítulos 1 y 10 de Lucas, y mostró un texto mixto, con cierta inclinación alejandrina en el segundo, que conserva muy pocos versículos.3

Lecturas destacadas

Tres lecturas han atraído la atención de los eruditos:

  • Mateo 16,2b-3, las palabras sobre las señales del cielo al atardecer y al amanecer, no figuran en el códice. Esa omisión coincide con la de importantes testimonios alejandrinos.
  • Juan 7,53-8,11, el episodio de la mujer sorprendida en adulterio, tampoco aparece, lo cual lo sitúa entre los manuscritos que no transmiten ese pasaje.
  • Marcos 16,9-20, el llamado final largo de Marcos, sí figura en el códice.

Perspectiva católica: canon y crítica textual

Las variantes del Codex Monacensis no alteran la doctrina de la Iglesia. El Concilio de Trento declaró sagrados y canónicos los libros de la Escritura «con todas sus partes, tal como se han leído en la Iglesia católica y se contienen en la antigua edición latina Vulgata».4 La fórmula protege la canonicidad de Juan 7,53-8,11 y de Marcos 16,9-20 con independencia de que un testimonio griego concreto los omita o los transmita.

La encíclica Divino afflante Spiritu de Pío XII animó a los exegetas católicos a estudiar los textos en sus lenguas originales y a servirse de la crítica textual para fijar con rigor el texto bíblico.5 Los códices como el de Múnich son materia prima de ese trabajo: permiten comparar tradiciones, medir la antigüedad de cada lectura y apreciar la riqueza de la transmisión del texto sagrado.

Historia del manuscrito

Un origen desconocido

Se ignora dónde y para quién se copió el códice. La noticia más antigua procede del jesuita Ignacio von Weitenauer, que lo mencionó en Innsbruck en 1757. Según su testimonio, el manuscrito había pertenecido al profesor neerlandés Gerhard Voss (1577-1649), quien lo había entregado a la biblioteca de Ingolstadt.

Ingolstadt y Múnich

El volumen permaneció en el colegio jesuita de Ingolstadt, en Baviera, durante buena parte de la Edad Moderna. En 1827 llegó a Múnich, ciudad a la que se había trasladado la universidad bávara. El códice ha sido encuadernado al menos una vez, y esa intervención explica el desorden de los Evangelios.

Conservación actual

El manuscrito se custodia en la Biblioteca Universitaria de la Universidad Ludwig-Maximilians de Múnich, con la signatura Cim. 16 (equivalente a 2° Cod. ms. 30). La biblioteca ha digitalizado el volumen completo y lo ofrece en acceso abierto, de modo que los estudiosos pueden consultar cada folio sin desplazarse.

Estudio y ediciones

Numerosos filólogos han colacionado el códice desde finales del siglo XVIII:

  • Josef Dobrovský realizó una colación para Johann Jakob Griesbach, el gran editor crítico del Nuevo Testamento.
  • Johann Martin Augustin Scholz publicó otra colación, que los especialistas juzgaron deficiente.
  • Constantin von Tischendorf lo examinó en 1844, y Samuel Prideaux Tregelles lo consultó en 1846.
  • John William Burgon (1872), Johannes Bruder (1882) y Caspar René Gregory (1887 y 1888) completaron el trabajo de comprobación.

Existen facsímiles realizados por Burgon, de calidad mediocre, y por Frederick H. A. Scrivener (1883). Scrivener, Gregory, Bruce Metzger y Bart Ehrman lo describen en sus manuales de crítica textual.167 Hoy, la digitalización permite verificar directamente las lecturas sobre el original.

Otros códices llamados Monacensis

La Biblioteca Estatal de Baviera y otras instituciones de Múnich guardan varios manuscritos bíblicos que reciben el nombre de Monacensis. Los más relevantes son estos:

Codex Monacensis latino (q)

El Codex Monacensis de los Evangelios latinos, conservado en la Biblioteca Estatal de Baviera con la signatura Clm 6224, es un testimonio de la antigua versión latina (Vetus Latina), anterior a la revisión de san Jerónimo. Los especialistas lo designan con la sigla q. Su número en el registro del Instituto de Beuron es el 13. Contiene los cuatro Evangelios en el orden Mateo, Juan, Lucas y Marcos, y los paleógrafos lo fechan entre los siglos VI y VII. Su origen se sitúa en el Ilírico, quizá en Sirmio, o en Italia.8 La signatura antigua, Frising. 24, indica que procede de la biblioteca de la catedral de Freising.

John Wordsworth y Henry J. White publicaron su texto en la serie Old-Latin Biblical Texts, en 1888, y la gran edición de la Itala de Adolf Jülicher la recogió después.9

Palimpsesto de Múnich y otros testimonios latinos

El Palimpsestus Monacensis (Clm 6225), de hacia el año 550, conserva un fragmento del Éxodo al Deuteronomio en traducción latina antigua, editado por Leo Ziegler.10 El manuscrito Clm 6239 contiene los libros de Tobías, Judit y Ester. Otros fragmentos de Freising, como el Codex Frisingensis, transmiten epístolas paulinas y católicas en versiones anteriores a la Vulgata.

Manuscritos no latinos

La misma biblioteca guarda además el Salterio serbio de Múnich, un manuscrito iluminado del siglo XIV en eslavo eclesiástico de recensión serbia, designado también Codex Monacensis Slavicus 4.

Importancia del Codex Monacensis griego

El uncial 033 no figura entre los testimonios más antiguos del Nuevo Testamento, pero reúne rasgos que le dan un valor propio. Es un ejemplar tardío de escritura uncial, copiado cuando la minúscula ya había desplazado a las grandes letras de los códices antiguos. Combina el texto evangélico con exégesis de los Padres, y transmite el orden occidental de los Evangelios, aunque la encuadernación lo haya alterado.

Su historia ilustra, además, el papel de las bibliotecas jesuitas y bávaras en la conservación del patrimonio bíblico. Un volumen que custodió un colegio de la Compañía de Jesús constituye hoy un recurso abierto a todos los investigadores. El códice recuerda que la Iglesia ha custodiado la Palabra escrita y su interpretación patrística a lo largo de los siglos.

Citas y referencias

  1. Gregory, Caspar René. Textkritik des Neuen Testaments, Leipzig, 1900-1909. 2
  2. Aland, Kurt y Aland, Barbara. Der Text des Neuen Testaments, Stuttgart, 1982.
  3. Wisse, Frederik. The Profile Method for the Classification and Evaluation of Manuscript Evidence, Grand Rapids, 1982.
  4. Concilio de Trento. Sesión IV, Decreto sobre las Escrituras canónicas (1546).
  5. Pío XII. Encíclica Divino afflante Spiritu (1943).
  6. Scrivener, Frederick H. A. A Plain Introduction to the Criticism of the New Testament, 4.ª ed., a cargo de Edward Miller, Londres, 1894.
  7. Metzger, Bruce M. y Ehrman, Bart D. The Text of the New Testament: Its Transmission, Corruption, and Restoration, 4.ª ed., Oxford, 2005.
  8. Instituto Vetus Latina de Beuron. Registro de manuscritos latinos antiguos de los Evangelios, n.º 13 (Codex Monacensis, Clm 6224).
  9. Wordsworth, John y White, Henry J. Old-Latin Biblical Texts, n.º 3, Oxford, 1888; Jülicher, Adolf, Matzkow, Walter y Aland, Kurt. Itala: Das Neue Testament in altlateinischer Überlieferung, Berlín, 1938-1972.
  10. Ziegler, Leo. Bruchstücke einer vorhieronymianischen Übersetzung des Pentateuch, Múnich, 1883.
Modificado el 11 de octubre de 2026 • FideScore™ 9.18 • Citar este artículo • Paq. Scorm (LMS) • Sugerir mejora • Compartir artículo • Imprimir artículo • Generar QR • Instalar aplicación • ark:28736/np8mmq1c2

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