La enciclopedia católica en español

Codex Mosquensis I

El Codex Mosquensis I es un manuscrito uncial griego del Nuevo Testamento, fechado paleográficamente en el siglo IX, que transmite las epístolas católicas y las epístolas paulinas, incluida la Carta a los Hebreos. Recibe la sigla Kap o el número 018 en la numeración de Gregory-Aland y Aπρ 1 en la de von Soden, y se conserva hoy en el Museo Estatal de Historia de Moscú.1,2 Procede del monasterio de Dionisiu, en el monte Athos, y es un testigo del texto bizantino que durante siglos se leyó y se comentó en el Oriente cristiano. Para la Iglesia católica, un manuscrito de este tipo no es una simple pieza de museo: forma parte del testimonio material con que la providencia divina ha permitido que los escritos apostólicos lleguen hasta el presente, custodiados por generaciones de copistas y de comunidades monásticas.

Codex Mosquensis K 018
Ver información de la imagenmanuscrito del Nuevo Testamento; comienzo de I Pedro. Códice Mosquensis I, autor desconocido, Dominio Público. 📄
Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreCodex Mosquensis I
CategoríaLibro
Nombre CompletoKap
DescripciónManuscrito del siglo IX que transmite las epístolas católicas y las epístolas paulinas, incluida la Carta a los Hebreos. Siglo IX
ContenidoEpístolas católicas y epístolas paulinas
Contexto HistóricoProcedente del monasterio de Dionisiu en el monte Athos, trasladado a Moscú en 1655.
Lugar
  • Museo Estatal de Historia de Moscú
  • Moscú
  • Rusia
Lugar de OrigenMonasterio de Dionisiu, monte Athos
Numeración018 (Gregory-Aland), Aπρ 1 (von Soden)
SignaturaV. 93 (Sin. gr. 97)
TipoManuscrito uncial griego del Nuevo Testamento, IX

Tabla de contenido

Identificación y datos codicológicos

Sigla y numeración

El nombre Mosquensis I distingue este códice del Codex Mosquensis II (V o 031), que transmite los cuatro Evangelios y se conserva en la misma ciudad. La sigla Kap pertenece al sistema de Caspar René Gregory, en el que el superíndice remite al Apostolos, es decir, al volumen que reunía los Hechos de los Apóstoles y las epístolas.3

La signatura actual es V. 93 en el Museo Estatal de Historia. La signatura sinodal Sin. gr. 97 (Vladimir 93) remite a la antigua Biblioteca Sinodal (patriarcal) de Moscú, cuyos fondos griegos describió el archimandrita Vladimir en 1894.4,5

Descripción material

El códice consta de 288 folios de pergamino de 33,8 por 24,2 centímetros, con dos columnas por página y veintisiete líneas.1,5 El texto bíblico está escrito en letra uncial y dividido en párrafos mediante comentarios copiados en minúscula. Lleva espíritus y acentos, y al pie de las páginas aparecen escolios atribuidos a san Juan Crisóstomo.3,6

Origen y procedencia

El monasterio de Dionisiu, en el monte Athos

El manuscrito perteneció al monasterio de Dionisiu (Dionysiou), en el monte Athos.3,4 Las descripciones consultadas no precisan dónde ni por quién fue copiado. Los monasterios athonitas fueron durante siglos lugares de copia, estudio y custodia de los códices bíblicos y patrísticos. El Concilio Vaticano II recuerda que en el Oriente floreció una espiritualidad monástica cuya influencia llegó al Occidente latino y dio origen a su propia vida monástica.7

El traslado a Moscú

En 1655 el códice pasó de Athos a Moscú.3,8 Los repertorios lo vinculan con el monje Arsenio Sujánov (h. 1600-1688), quien entre 1653 y 1655 adquirió en el monte Athos numerosos códices griegos y los llevó a Moscú.4 Ese mismo año y por la misma vía llegó también el Codex Mosquensis II. Desde entonces el códice permanece en Rusia, y los fondos griegos de la antigua Biblioteca Sinodal se conservan hoy en el Museo Estatal de Historia.

Contenido

Epístolas católicas y paulinas

El Codex Mosquensis I conserva, en el orden propio de la tradición bizantina:

  • Las siete epístolas católicas: Santiago, 1 y 2 Pedro, 1, 2 y 3 Juan, y Judas.
  • Las epístolas paulinas: Romanos, 1 y 2 Corintios, Gálatas, Efesios, Filipenses, Colosenses, 1 y 2 Tesalonicenses, Hebreos, 1 y 2 Timoteo, Tito y Filemón.5

Las epístolas católicas preceden así a las de Pablo, y la Carta a los Hebreos se sitúa después de 2 Tesalonicenses. La tradición latina, en cambio, coloca Hebreos al final del corpus paulino.

Lagunas y pérdida de los Hechos

El manuscrito presenta dos lagunas: Romanos 10,18 - 1 Corintios 6,13, y 1 Corintios 8,8-11.1 Además, el Apostolos incluía originalmente los Hechos de los Apóstoles, libro que se ha perdido.3

Texto y crítica textual

Tipo bizantino

El texto griego del códice es representativo del tipo textual bizantino, la forma de texto que predominó en el uso eclesiástico del Oriente cristiano. Kurt Aland lo situó en la Categoría V, reservada a los testigos de texto puramente o predominantemente bizantino, y la crítica lo considera cercano al uncial 0151.1,9

Lecturas características

Entre las variantes que lo caracterizan destacan:

  • Romanos 1,8: lee περί («acerca de») junto con los códices Sinaítico, Alejandrino, Vaticano, Efrén rescrito y Claromontano (primera mano), frente a ὑπέρ, que es la lectura de la mayoría bizantina.
  • Romanos 8,1: añade la cláusula «los que no andan según la carne, sino según el espíritu» (μὴ κατὰ σάρκα περιπατοῦσιν ἀλλὰ κατὰ πνεῦμα), presente también en la Vulgata clementina y omitida por las ediciones críticas modernas.10
  • 1 Timoteo 3,16: lee θεὸς ἐφανερώθη («Dios fue manifestado en carne»), frente a ὃς ἐφανερώθη, mientras que la Vulgata lee quod manifestatum est in carne.11
  • 1 Pedro 4,14: añade «por parte de ellos es blasfemado, pero por la vuestra es glorificado», lectura que también atestigua la Vulgata latina.10

Estas diferencias no afectan al contenido de la fe. El Concilio Vaticano II enseña que los libros de la Escritura enseñan con firmeza, fidelidad y sin error la verdad que Dios quiso consignar para nuestra salvación.12 La fe en la divinidad de Cristo, además, no depende de una variante aislada, pues se apoya en pasajes como Jn 1,1; 20,28; Rm 9,5 y Tt 2,13.

Estudio y transmisión erudita

Christian Friedrich Matthaei cotejó el manuscrito para su Novum Testamentum Graece et Latine (Riga, 1782-1788), donde lo cita con la sigla g.13 Johann Martin Augustin Scholz lo examinó, y las ediciones críticas lo citan desde la de Constantin von Tischendorf.3 Caspar René Gregory lo describió en su Textkritik de 1900, y Frederic G. Kenyon lo recogió en su manual de 1912.3,8 En el siglo XX, Kurt Treu lo estudió dentro de su catálogo de los manuscritos griegos neotestamentarios de la antigua URSS, y el Instituto de Investigación Textual del Nuevo Testamento de Münster lo registra con el número 018.14,2

Esta cadena de colaciones y estudios forma parte de la tarea, honrosa y paciente, de ofrecer ediciones del texto sagrado fieles a los testimonios más antiguos.

El códice y la doctrina católica sobre la Escritura

Los escritos apostólicos en el canon

El contenido del Mosquensis I coincide con el elenco de libros que la Iglesia ha recibido como canónicos. El Concilio de Trento enumeró entre los libros del Nuevo Testamento las catorce epístolas de Pablo, entre ellas la dirigida a los Hebreos, las dos de Pedro, las tres de Juan, la de Santiago y la de Judas.15 El Catecismo recoge el mismo elenco.16 El Concilio Vaticano II recuerda que, además de los Evangelios, el canon incluye las cartas de Pablo y otros escritos apostólicos, compuestos bajo la inspiración del Espíritu Santo, en los que se confirma lo referente a Cristo, se expone su doctrina, se proclama la virtud salvadora de su obra y se narran los comienzos de la Iglesia y su admirable difusión.17

La distinta posición de Hebreos en la tradición bizantina y en la latina no afecta al canon: el códice la incluye entre las cartas de Pablo, como hace el elenco tridentino.

El texto original y la crítica textual

Pío XII enseñó que el texto original, escrito por el propio autor inspirado, posee mayor autoridad y peso que cualquier traducción, por excelente que sea.18 Añadió que la crítica textual se emplea legítimamente con los libros sagrados, por la reverencia debida a los oráculos divinos, para restaurar el texto y purificarlo de las corrupciones debidas al descuido de los copistas.19 Los códices griegos como el Mosquensis I son materia prima de ese trabajo.

El Concilio Vaticano II pide que las traducciones se hagan, sobre todo, a partir de los textos originales de los libros sagrados.20 Pío XII precisó, además, que la autenticidad que Trento reconoció a la Vulgata es de orden jurídico y no principalmente crítico, y que no disminuye la autoridad de los textos originales.21 Que algunas lecturas del Mosquensis I coincidan con las de la Vulgata, como en Rm 8,1 y 1 P 4,14, ilustra que las tradiciones griega y latina se entrelazan en la transmisión de un mismo texto sagrado.

Tradición, Padres y monacato oriental

Ningún manuscrito sustituye a la autoridad viva de la Iglesia en la interpretación de la Escritura. El Concilio Vaticano II enseña que, por la Tradición, la Iglesia conoce el canon íntegro de los libros sagrados y comprende con mayor profundidad los propios escritos.22 Por eso el Concilio alienta también el estudio de los Santos Padres de Oriente y de Occidente y de las liturgias.23 Los escolios atribuidos a san Juan Crisóstomo al pie de las páginas del códice muestran cómo la lectura de las cartas apostólicas iba acompañada, en el monasterio, de la voz de los Padres.

Valor eclesial del testimonio manuscrito

La disciplina actual reserva a la autoridad competente la aprobación de las ediciones de la Sagrada Escritura y de sus traducciones, que deben ir provistas de las anotaciones necesarias y suficientes.24 Códices como el Mosquensis I sirven a ese mismo fin, porque aportan testimonios antiguos del texto griego de las cartas apostólicas. Custodiado primero por monjes athonitas y conservado después en Moscú, el códice es un recordatorio de que el depósito de la Palabra escrita se ha transmitido a través de comunidades concretas, de monasterios y de siglos, bajo la providencia de Dios.

Ubicación actual

El Codex Mosquensis I se conserva en el Museo Estatal de Historia de Moscú, con la signatura V. 93 (Sin. gr. 97). Existen imágenes digitales del manuscrito, obtenidas de microfilm, en la base de datos del Center for the Study of New Testament Manuscripts.1,5

Citas y referencias

  1. Kurt Aland y Barbara Aland. The Text of the New Testament: An Introduction to the Critical Editions and to the Theory and Practice of Modern Textual Criticism, pág. 113 (1995). 2 3 4 5
  2. Institut für Neutestamentliche Textforschung (Münster). Liste der Handschriften: GA 018 (consultado en 2013). 2
  3. Caspar René Gregory. Textkritik des Neuen Testamentes, vol. 1, págs. 101-102 (1900). 2 3 4 5 6 7
  4. Pinakes. Textes et manuscrits grecs, IRHT-CNRS: Moscú, Museo Estatal de Historia, Sin. gr. 097 (Vlad. 093), diktyon 43722; Vladimir (archim.), Систематическое описание рукописей Московской Синодальной (Патриаршей) библиотеки, Ч. 1 (1894). 2 3
  5. Center for the Study of New Testament Manuscripts (CSNTM). GA 018, Codex Mosquensis I: Moscú, Museo Estatal de Historia, V. 93, S. 97. 2 3 4
  6. Bruce M. Metzger y Bart D. Ehrman. The Text of the New Testament: Its Transmission, Corruption and Restoration, pág. 77 (2005).
  7. Concilio Vaticano II. Decreto Unitatis redintegratio, 15 (1964).
  8. Frederic G. Kenyon. Handbook to the Textual Criticism of the New Testament, 2.ª ed., págs. 107-108 (1912). 2
  9. Robert Waltz. Encyclopedia of Textual Criticism: Codex Mosquensis I Kap (018).
  10. Nestle-Aland. Novum Testamentum Graece, 26.ª ed., pág. 409 (aparato a Rm 1,8); The Greek New Testament, 3.ª ed., pág. 548 (aparato a Rm 8,1). 2
  11. Bruce M. Metzger. A Textual Commentary on the Greek New Testament, pág. 573 (2001).
  12. Concilio Vaticano II. Constitución dogmática Dei Verbum, 11 (1965).
  13. Christian Friedrich Matthaei. Novum Testamentum Graece et Latine (Riga, 1782-1788).
  14. Kurt Treu. Die griechischen Handschriften des Neuen Testaments in der UdSSR, Texte und Untersuchungen 91, págs. 280-283 (1966).
  15. Concilio de Trento. Sesión IV, Decreto sobre las Escrituras canónicas (1546).
  16. Catecismo de la Iglesia Católica, 120 (1992).
  17. Concilio Vaticano II. Constitución dogmática Dei Verbum, 20 (1965).
  18. Pío XII. Carta encíclica Divino afflante Spiritu, 16, Acta Apostolicae Sedis 35 (1943).
  19. Pío XII. Carta encíclica Divino afflante Spiritu, 17, Acta Apostolicae Sedis 35 (1943).
  20. Concilio Vaticano II. Constitución dogmática Dei Verbum, 22 (1965).
  21. Pío XII. Carta encíclica Divino afflante Spiritu, 21-22, Acta Apostolicae Sedis 35 (1943).
  22. Concilio Vaticano II. Constitución dogmática Dei Verbum, 8 (1965).
  23. Concilio Vaticano II. Constitución dogmática Dei Verbum, 23 (1965).
  24. Can. 825 1. Código de Derecho Canónico, 825 (1983).
Modificado el 3 de octubre de 2026 • FideScore™ 9.53 • Citar este artículo • Paq. Scorm (LMS) • Sugerir mejora • Compartir artículo • Imprimir artículo • Generar QR • Instalar aplicación • ark:28736/k6nvnphg9

Logo Wikitólica
Autor:
Artículo supervisado por el Comité editorial de Wikitólica. Las afirmaciones del artículo están basadas y contrastadas usando fuentes catolicas: escritos patrísticos, de santos, artículos teológicos, documentos históricos, actas de concilios, encíclicas, fuentes magisteriales y documentos oficiales de la Iglesia. Proceso editorial →