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Codex Nanianus

El Codex Nanianus, conocido también como Códice U, Uncial 030 (numeración de Gregory-Aland) o ε 90 (numeración de von Soden), es un manuscrito griego en pergamino que contiene los cuatro Evangelios completos. Copiado en letra uncial, con toda probabilidad en el siglo IX, reposa hoy en la Biblioteca Nacional Marciana de Venecia con la signatura Gr. I, 8. Su nombre recuerda a la noble familia veneciana de los Nani, en cuya colección lo describió Mingarelli en 1784. Constituye un testimonio lujoso y bien conservado del texto bizantino de los Evangelios, enriquecido con cánones eusebianos, la Carta a Carpiano, tablas de capítulos e ilustraciones, y especialmente valioso porque transmite sin reservas pasajes que la crítica textual discute: el final largo de Marcos, la pericopa de la mujer adúltera, la agonía sudorosa de Getsemaní y el ángel de la piscina de Betesda. La Iglesia acoge esos pasajes como Escritura inspirada y canónica, de modo que el códice interesa tanto a los biblistas como a los historiadores de la transmisión del Nuevo Testamento.

Codex Nanianus Mark 5,18
Ver información de la imagenedición facsímil del códice, con el texto Marcos 5:18, publicada por Tregelles en 1856. Códice Nanianus, autor desconocido, Dominio Público. 📄
Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreCodex Nanianus
CategoríaLibro
Nombre CompletoCódice U, Uncial 030, ε 90
DescripciónManuscrito griego en pergamino que contiene los cuatro Evangelios completos
ContenidoLos cuatro Evangelios completos, cánones eusebianos, Carta a Carpiano, tablas de capítulos, ilustraciones y marginalia.
CreadorGiacomo Nani
Escritos RelacionadosEvangelios, Carta a Carpiano, Final largo de Marcos, Perícopa de la mujer adúltera
HistoriaCopiado en el mundo bizantino, descrito por Mingarelli en 1784 en la colección de la familia Nani, y trasladado a la Biblioteca Marciana.
ImportanciaTestimonio lujoso y bien conservado del texto bizantino de los Evangelios que transmite pasajes discutidos y disputados.
Lugar
  • Venecia
  • Biblioteca Nacional Marciana de Venecia
Personas RelacionadasMingarelli, Caspar René Gregory, Hermann von Soden, Eusebio de Cesarea, Tischendorf, Tregelles
SignaturaGr. I, 8
TipoManuscrito griego en pergamino, Siglo IX

Tabla de contenido

Nombre, siglas y signatura

El manuscrito recibe el nombre de Nanianus por la familia patricia de los Nani, que lo guardó en su biblioteca veneciana antes de que ingresara en los fondos públicos de la ciudad. El catálogo de Giovanni Luigi Mingarelli, publicado en Bolonia en 1784 con el título Graeci codices manuscripti apud Nanios patricios Venetos asservati, lo describió entre los códices griegos de esa casa.1 El legado de Giacomo Nani (1725-1797), coleccionista veneciano de mármoles y manuscritos, incluía unos trescientos códices griegos, y la Biblioteca Marciana lo recibió a comienzos del siglo XIX.2

Las designaciones científicas del códice son varias:

  • U es la sigla que le asignaron los editores del Nuevo Testamento griego del siglo XIX.
  • 030 Es el número que le corresponde en la lista de unciales establecida por Caspar René Gregory y vigente actualmente.3
  • Ε 90 es la referencia de Hermann von Soden, quien reunió los manuscritos con un sistema propio en el que la letra épsilon agrupa los Evangelios.4
  • Marciana, Gr. I, 8 (= 1397) es su signatura en la biblioteca veneciana que lo custodia.

Descripción del manuscrito

Soporte y formato

El códice consta de 291 folios de pergamino de formato en cuarto, con unas dimensiones de 22,5 × 16,7 centímetros. El copista dispuso el texto en dos columnas de 21 líneas por página y trazó las letras con tinta de color pardo.

Escritura y ornamentación

La letra es una uncial cuidada y elegante, de aspecto casi caligráfico. Frederick Scrivener la calificó de escritura fina y lujosa, mientras que Samuel Prideaux Tregelles observó cierta rigidez en el trazo, propia de quien imita modelos unciales más antiguos, cuando la minúscula ya ganaba terreno en los scriptoria bizantinos.5 Las iniciales de cada sección están decoradas y pintadas en oro; el copista añadió además los espíritus y los acentos, un rasgo que distingue a los manuscritos de época tardía de los unciales primitivos, que carecían de ellos. El conjunto revela un encargo costoso, destinado a una comunidad o a un mecenas con medios y con interés por el libro litúrgico y de estudio.

Datación

La fecha del códice ha oscilado según los estudiosos:

  • Andreas Birch lo situó en el siglo X o XI.
  • Johann Martin Augustin Scholz lo atribuyó al siglo X.
  • Tregelles y Gregory dudaron entre los siglos IX y X.
  • Scrivener consideró difícil que fuera anterior al siglo X.
  • Los paleógrafos actuales lo asignan, con amplio consenso, al siglo IX.

La datación en el siglo IX sitúa el códice en los años en que la escritura minúscula se imponía en el mundo bizantino, de modo que el Nanianus ilustra la fase final de los evangeliarios copiados en uncial.

Contenido

Los cuatro Evangelios

El Codex Nanianus transmite los cuatro Evangelios completos según el orden habitual de las Iglesias griegas y latinas: Mateo, Marcos, Lucas y Juan. El ejemplar llegó casi íntegro hasta nosotros, sin las mutilaciones que afectan a otros unciales famosos. Esa integridad lo hace especialmente útil: los pasajes que otros códices pierden por lagunas materiales, el Nanianus los conserva.

Cánones eusebianos y Carta a Carpiano

Como otros evangeliarios solemnes, el manuscrito incorpora el aparato ideado por Eusebio de Cesarea para localizar los pasajes paralelos entre los Evangelios. Ese aparato consta de diez cánones o tablas de concordancia y de la Carta a Carpiano, en la que Eusebio explica su método.6 Eusebio aprovechó la división en secciones breves atribuida a Amonio de Alejandría. El códice añade al margen la numeración de esas secciones amonianas: en el Evangelio de Marcos contabiliza 233.

Capítulos, títulos y subscripciones

Antes de cada Evangelio figuran los κεφάλαια, es decir, la lista de los capítulos mayores, y a lo largo del texto el copista anotó en los márgenes los títulos correspondientes. El manuscrito conserva también las subscripciones finales de cada libro. Todo ello forma una marginalia completa, que facilitaba la lectura, la proclamación litúrgica y la consulta del texto.

Ilustraciones

El Nanianus incluye dos ilustraciones de gran valor iconográfico. Antes del Evangelio de Marcos aparece el bautismo de Jesús en el Jordán. Antes del Evangelio de Juan, el artista representó al apóstol recibiendo la inspiración divina mediante rayos que descienden de las nubes, mientras Prócoro, discípulo suyo y uno de los siete diáconos de Jerusalén (Hch 6, 5), escribe al dictado. Esta escena del evangelista y su secretario fue muy querida del arte bizantino y refleja la convicción de la Iglesia de que la Palabra de Dios nace de una acción inspirada que respeta la libertad del autor humano.

Historia del códice

Los Nani y la Biblioteca Marciana

La procedencia anterior al siglo XVIII permanece desconocida: el códice fue copiado en el mundo bizantino y alcanzó Venecia por vías que la documentación no permite reconstruir. La ciudad de la laguna ofrecía el destino natural para un manuscrito griego de esta calidad, pues desde que el cardenal Besarión donó en 1468 su biblioteca a la República, Venecia se había convertido en uno de los grandes centros del saber helénico en Occidente.

Giacomo Nani, junto con su hermano Bernardo, reunió mármoles, estatuas y manuscritos durante sus viajes por Dalmacia, Istria, el Peloponeso y el Levante. Mingarelli catalogó los manuscritos griegos de la familia en 1784, y a comienzos del siglo XIX la colección pasó a la Marciana, donde el Nanianus conserva desde entonces su lugar entre los fondos griegos.2

Los primeros estudios

La historia científica del manuscrito arranca a finales del siglo XVIII:

  1. Mingarelli lo describió en 1784 en su catálogo de los códices de los Nani.
  2. Friedrich Münter realizó la primera colación y envió extractos a Andreas Birch, quien los aprovechó en su edición de los cuatro Evangelios griegos, aparecida en Copenhague en 1788, y volvió sobre el códice en sus Variae lectiones de 1801.7
  3. Scholz lo examinó de modo somero en el primer tercio del siglo XIX.
  4. Constantin von Tischendorf lo colacionó en 1843 y Tregelles hizo otro tanto en 1846. Ambos contrastaron después sus resultados en Leipzig para corregirse mutuamente, un procedimiento que dio gran fiabilidad a la colación. Tischendorf citó el códice en su Editio octava critica maior de 1869.
  5. Gregory lo examinó en Venecia en 1886 y lo incluyó en su gran inventario de manuscritos.3
  6. William Henry Paine Hatch publicó en 1939 la reproducción fotográfica de una de sus páginas en su obra sobre los principales unciales del Nuevo Testamento.8

El texto del Codex Nanianus

Un testimonio bizantino con lecturas independientes

El texto del códice pertenece mayoritariamente a la tradición bizantina, la forma textual que predominó en el imperio de Oriente y que sirvió de base a las ediciones impresas del Nuevo Testamento durante siglos. No obstante, el manuscrito presenta un número apreciable de lecturas que se apartan de esa tradición y coinciden con testigos de otro tipo, entre ellos algunos de afinidad alejandrina. Por esa razón Kurt Aland lo incluyó en la Categoría V, reservada a los manuscritos de texto predominantemente bizantino, entre los cuales el Nanianus destaca por no ser puramente bizantino.9

Clasificación

Los especialistas han intentado ubicar el códice dentro de las familias textuales:

  • Von Soden lo adscribió al grupo Io, que él vinculaba con una recensión atribuida a Pánfilo de Cesarea, aunque la crítica posterior no acepta la reconstrucción de ese erudito.4
  • Los estudios sobre la familia E, realizados por Champlin (Mateo), Greelings (Marcos y Lucas) y Wisse, muestran que el Nanianus se aproxima al Códice Basilense (E), sin pertenecer a esa familia.10
  • El método de perfiles de Frederik Wisse lo coloca en Lucas 10 dentro del grupo Kx, la forma más extendida del texto bizantino, mientras que en Lucas 1 y 20 su texto aparece como bizantino mixto. En Lucas 1 y 10 se acerca a los minúsculos 974 y 1006.11
  • Algunas lecturas no bizantinas del códice coinciden con el uncial X (033) y con el minúsculo 1071, aunque ningún estudio ha demostrado un parentesco directo entre los tres manuscritos.

Una lectura propia en el pasaje de la mujer adúltera

En el relato de la mujer sorprendida en adulterio (Jn 8, 1-11), el Nanianus ofrece variantes que comparte con el uncial Λ, con la familia 13 y con el minúsculo 700. La más conocida figura en Jn 8, 7: el códice dice que Jesús, «alzando los ojos» (anablépsas), pronunció su sentencia, en lugar del verbo anékypsen («se incorporó») de la mayoría de los manuscritos. Esas coincidencias muestran que, ya en época bizantina, el texto de esta perícopa circulaba en formas diversas.

Los pasajes disputados y la fe de la Iglesia

El interés del Nanianus para la teología sobrepasa la mera crítica textual, porque el códice incluye íntegros varios pasajes que ciertos manuscritos antiguos omiten. En ninguno de ellos aparecen marcas de sospecha del copista.

El final largo de Marcos (Mc 16, 9-20)

El códice contiene los doce últimos versículos del segundo Evangelio, con el anuncio de la resurrección a María Magdalena, el envío de los apóstoles, las señales que acompañan a los creyentes y la ascensión de Cristo. En el margen, sin embargo, esos versículos carecen de secciones amonianas y de referencias a los cánones, porque el aparato eusebiano de Marcos termina en el versículo 8.

La Iglesia recibe este final como Escritura inspirada. El Concilio de Trento declaró canónicos los libros sagrados «con todas sus partes, tal como se han leído en la Iglesia católica y se contienen en la antigua edición Vulgata latina»,12 y la Comisión Bíblica reafirmó en 1912 el carácter inspirado y canónico de estos versículos, sin obligar a sostener que los escribiera el propio Marcos.13 San Ireneo de Lyon ya citaba Mc 16, 19 a finales del siglo II, lo cual demuestra la antigüedad de la tradición que el Nanianus recoge.14

La pericopa de la mujer adúltera (Jn 7, 53 - 8, 11)

El Nanianus presenta el episodio completo, sin señales de duda. La Iglesia latina lo leyó desde antiguo, y san Jerónimo lo incorporó a la Vulgata. San Agustín explicó la razón de su ausencia en algunos manuscritos: ciertos fieles de poca fe, temerosos de que el perdón de Cristo alentara la impunidad de las esposas infieles, habrían suprimido la escena.15 La enseñanza que transmite el pasaje, con la misericordia de Cristo que perdona y a la vez exhorta a no pecar más, constituye uno de los pilares de la predicación cristiana sobre la penitencia.

Mt 16, 2b-3, Lc 22, 43-44 y Jn 5, 3b-4

El códice conserva también tres textos que algunos manuscritos importantes omiten:

  • Mt 16, 2b-3: las palabras de Jesús sobre las señales del cielo y las señales de los tiempos.
  • Lc 22, 43-44: la aparición del ángel que conforta a Jesús en Getsemaní y el sudor «como gruesas gotas de sangre». San Justino y san Ireneo conocían ya este pasaje en el siglo II.16
  • Jn 5, 3b-4: el ángel que agitaba el agua de la piscina de Betesda, tradición que Tertuliano conocía a comienzos del siglo III.17

Valor para la crítica textual

El Codex Nanianus pertenece al grupo de unciales de los siglos IX y X que sostienen el texto mayoritario de los Evangelios. Sus ediciones críticas modernas lo citan de forma ocasional, entre los testigos del texto koiné, y el estudio sobre el Evangelio de Juan en la tradición bizantina, publicado en 2007, lo invoca con frecuencia. Tres razones explican su utilidad:

  1. Su integridad. Los Evangelios aparecen completos, con todo su aparato de cánones y capítulos.
  2. Su carácter mixto. La combinación de texto bizantino y lecturas independientes lo convierte en testigo de la fase en que la tradición textual de Constantinopla aún absorbía variantes de procedencias diversas.
  3. Su antigüedad relativa. Conserva una lectura del siglo IX que sirve de contraste frente a la gran masa de minúsculos posteriores.

La crítica textual en la vida de la Iglesia

La atención que merecen manuscritos como el Nanianus responde a una convicción de la Iglesia: la Palabra de Dios llegó a nosotros en documentos concretos, copiados a mano por generaciones de fieles, y el estudio paciente de esos documentos sirve a la verdad de la Escritura. León XIII impulsó el estudio de los textos originales en la encíclica Providentissimus Deus, y Pío XII, en Divino afflante Spiritu (1943), animó a los exegetas a servirse de la crítica textual para restituir el texto sagrado con la mayor fidelidad posible.18 El Concilio Vaticano II recordó que la Iglesia ha venerado siempre las Escrituras y que el acceso a ellas debe quedar abierto a todos los fieles, apoyado en traducciones fieles a los textos originales.19

Dentro de esa perspectiva, el Codex Nanianus aporta un doble testimonio: demuestra la continuidad con que los copistas bizantinos custodiaron el texto evangélico durante siglos y confirma que los pasajes recibidos por la Iglesia formaban parte de la lectura litúrgica y devocional de Oriente desde época temprana.

Importancia del Codex Nanianus

El Codex Nanianus no figura entre los manuscritos más antiguos del Nuevo Testamento, ni su texto cambia el contenido esencial de los Evangelios, pero ocupa un lugar propio entre los testigos de la Biblia griega. Reúne una copia esmerada, un aparato de concordancias completo, una iconografía significativa y un texto que mezcla la corriente bizantina con lecturas independientes. Su historia une Constantinopla y Venecia, la copia monástica y el coleccionismo ilustrado, y su estudio, de Mingarelli a Tischendorf y de Gregory a Aland, ilustra el modo en que la erudición moderna ha puesto al servicio de la Iglesia los tesoros que las bibliotecas custodiaron durante siglos. Su lectura confirma, además, que los Evangelios llegaron a la Edad Media íntegros en lo esencial y con los pasajes que la Iglesia sigue proclamando en su liturgia.

Citas y referencias

  1. Giovanni Luigi Mingarelli. Graeci codices manuscripti apud Nanios patricios Venetos asservati. Bolonia, 1784.
  2. Biblioteca Nazionale Marciana. Legado Nani: reseña biográfica de Giacomo Nani y composición del fondo. Venecia, Ministerio de Cultura de Italia. 2
  3. Caspar René Gregory. Textkritik des Neuen Testamentes. Vol. 1. Leipzig, 1900. 2
  4. Hermann von Soden. Die Schriften des Neuen Testaments in ihrer ältesten erreichbaren Textgestalt. Vol. 1. Berlín, 1902. 2
  5. Frederick H. A. Scrivener. A Plain Introduction to the Criticism of the New Testament. Vol. 1. 4.ª ed. Londres, 1894; Samuel P. Tregelles. An Introduction to the Critical Study and Knowledge of the Holy Scriptures. Vol. 4. Londres, 1856.
  6. Eusebio de Cesarea. Carta a Carpiano, prefacio a los cánones evangélicos.
  7. Andreas Birch. Quatuor Evangelia graece cum variantibus a textu lectionibus. Copenhague, 1788; Variae lectiones ad textum Evangeliorum. Copenhague, 1801.
  8. William H. P. Hatch. The Principal Uncial Manuscripts of the New Testament. Chicago, 1939.
  9. Kurt Aland y Barbara Aland. Der Text des Neuen Testaments. Stuttgart, 1982.
  10. Russell Champlin. Family E and Its Allies in Matthew. Salt Lake City, 1967; Jacob Greelings. Family E and Its Allies in Mark y Family E and Its Allies in Luke. Salt Lake City, 1968; Frederik Wisse. «Family E and the Profile Method». Biblica 51 (1970).
  11. Frederik Wisse. The Profile Method for the Classification and Evaluation of Manuscript Evidence. Grand Rapids, 1982.
  12. Concilio de Trento. Sesión IV, Decreto sobre las Escrituras canónicas (1546).
  13. Comisión Bíblica Pontificia. Decreto sobre los últimos doce versículos del Evangelio de san Marcos (26 de junio de 1912).
  14. Ireneo de Lyon. Contra las herejías, III, 10, 5.
  15. Agustín de Hipona. Sobre los matrimonios adulterinos, II, 7.
  16. Justino Mártir. Diálogo con Trifón, 103; Ireneo de Lyon. Contra las herejías, III, 22, 2.
  17. Tertuliano. Sobre el bautismo, 5.
  18. León XIII. Providentissimus Deus (1893); Pío XII. Divino afflante Spiritu (1943).
  19. Concilio Vaticano II. Constitución dogmática Dei Verbum, nn. 11 y 22 (1965).
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