La palabra palimpsesto designa un manuscrito cuyo texto original ha sido borrado, normalmente raspando o lavando el pergamino, para escribir otro encima. El pergamino costaba mucho, y los monasterios reaprovechaban con frecuencia códices antiguos que ya no leían o cuya lengua habían dejado de comprender. El Codex Nitriensis ofrece un ejemplo especialmente rico, porque su volumen conserva varias capas de escritura.
La capa superior: Severo de Antioquía
El texto visible procede de un copista siríaco de los siglos VIII-IX y reproduce el tratado de Severo de Antioquía Contra el impío Gramático. El colofón nombra al escriba: un recluso llamado Simeón, del convento de Mar Simeón de Kartamin, que copió la obra para Daniel, periodeuta (visitador eclesiástico) de la región de Amid, la actual Diyarbakır, en la Alta Mesopotamia.
Severo (hacia 465-538) ocupó la sede patriarcal de Antioquía desde el año 512 hasta su exilio en 518. Rechazó la definición dogmática del concilio de Calcedonia (451), que proclamó que Cristo posee dos naturalezas, divina y humana, unidas sin confusión ni división en una sola Persona. Defendió, en cambio, la fórmula miafisita, la de una sola naturaleza encarnada del Verbo de Dios. El tratado contra el Gramático refuta a Juan de Cesarea, apologista de Calcedonia. La Iglesia católica mantiene la doctrina de Calcedonia como regla de la fe sobre el misterio de Cristo, y un sínodo de Constantinopla condenó a Severo en el año 536. Aun así, sus obras griegas desaparecieron en gran parte, y la traducción siríaca de sus escritos conserva hoy buena parte de su pensamiento, de manera que el texto superior del códice interesa también a los historiadores de las controversias cristológicas del siglo VI.
La capa inferior: el Evangelio de Lucas
Bajo las líneas siríacas permanece el texto griego del Evangelio según san Lucas, que el copista borró de forma incompleta. Los estudiosos del siglo XIX recuperaron el texto mediante una lectura paciente de cada folio. El Nitriensis no conserva el Evangelio completo, sino una selección de fragmentos que va desde el prólogo del tercer evangelista hasta el relato de la Pasión.
Los Elementos de Euclides
El mismo volumen contiene bajo la escritura siríaca restos de los libros X y XIII de los Elementos de Euclides, copiados en los siglos VII-VIII. Johan Ludvig Heiberg estudió este estrato matemático en 1885. La presencia de una obra de geometría griega bajo un tratado cristológico siríaco ilustra la variedad de los fondos que atesoraban los monasterios de Nitria.
El manuscrito hermano de la Ilíada
El palimpsesto Add MS 17210, que procede del mismo hallazgo, conserva bajo otro texto siríaco de Severo los libros XII a XXIV de la Ilíada de Homero, en una uncial griega del siglo VI. William Cureton publicó sus fragmentos en 1851. Los manuscritos de Nitria muestran así que los monjes sirios guardaban en sus bibliotecas tanto la literatura bíblica y patrística como los clásicos griegos.