El Códice Petropolitanus Purpureus se caracteriza por su formato lujoso y su elaboración artesanal, típica de los manuscritos de alto valor en la era bizantina temprana. Se trata de un volumen en formato de códice, escrito en letras unciales de plata sobre un fondo de vitela teñida de púrpura, lo que le confiere un aspecto regio y simbólico, evocando la realeza divina de las Escrituras. Este tipo de material, conocido como purpúreo, era reservado para textos de gran importancia, reflejando el cuidado con el que la Iglesia primitiva trataba los libros sagrados.
El manuscrito mide aproximadamente en sus hojas preservadas un tamaño de folio, con columnas de texto organizadas de manera estandarizada para la época. A diferencia de códices posteriores, no presenta iluminaciones elaboradas ni ornamentos dorados, pero la elección del púrpura y la plata ya implica un nivel de sofisticación que lo distingue de copias más comunes. Su estado de conservación es parcial, con solo alrededor de la mitad del original extant, lo que evidencia los desafíos de la transmisión de estos tesoros a lo largo de los siglos.1

