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Codex Porphyrianus

El Codex Porphyrianus es un manuscrito uncial griego del Nuevo Testamento, fechado paleográficamente en el siglo IX, que transmite los Hechos de los Apóstoles, las epístolas católicas, las epístolas paulinas -incluida la Carta a los Hebreos- y el Apocalipsis. Se designa con la sigla Papr o con el número 025 en la numeración de Gregory-Aland, y se conserva en la Biblioteca Nacional de Rusia, en San Petersburgo. Es, además, un palimpsesto: su texto bíblico fue raspado en la Edad Media para reutilizar el pergamino y fue descifrado por Constantin von Tischendorf en el siglo XIX. Para la Iglesia católica, un manuscrito de este tipo no es una simple pieza de museo: forma parte del testimonio material por el que los escritos apostólicos han llegado hasta el presente.1,2

Codex Porphyrianus (1 John 2,9-16)
Ver información de la imagentexto de 1 Juan 2,9-16 de la edición facsimilar de Tischendorf (1865). Codex_Porphyrianus, manuscrito del Nuevo Testamento, 025 en la lista Gregory-Aland, autor desconocido, Dominio Público. 📄
Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreCodex Porphyrianus
CategoríaLibro
DescripciónManuscrito uncial griego del siglo IX que contiene parte del Nuevo Testamento y es además un palimpsesto
AutorCopista anónimo
ContenidoHechos de los Apóstoles, epístolas católicas, epístolas paulinas (incluida la Carta a los Hebreos) y el Apocalipsis
DescubridorConstantin von Tischendorf
Fecha de DescubrimientoSiglo XIX
ImportanciaTestimonio material de la transmisión de los escritos apostólicos y testigo para la crítica textual.
LugarBiblioteca Nacional de Rusia, San Petersburgo
Número de Gregory-Aland025
Número de von Sodenα 3
SiglaPapr
Signatura ActualGr. 225
TipoManuscrito uncial griego del Nuevo Testamento, Siglo IX

Tabla de contenido

Nombre y designación

El nombre Porphyrianus procede de Porfirio Uspenski (1804-1885), archimandrita ruso que trajo a Rusia numerosos manuscritos de Oriente y en cuyo poder se encontraba el códice cuando Tischendorf lo estudió.2,3

El códice recibe varias designaciones, que conviene distinguir:

  • En la numeración de Gregory-Aland es el uncial 025, con la sigla Papr, cuyo superíndice remite a los bloques que reúne: Hechos y epístolas católicas, epístolas paulinas y Apocalipsis.4
  • En la numeración de von Soden es α 3.4
  • Su signatura actual es Gr. 225, en la Biblioteca Nacional de Rusia.5
  • El códice minúsculo que se escribió sobre su pergamino lleva el número 1834.1

Descripción material

El pergamino y la escritura

El códice consta de 327 folios de pergamino de 16 por 13 centímetros, escritos a una columna con veinticuatro líneas por página. La letra es uncial griega, con espíritus, acentos y apóstrofos, aunque los acentos se emplean con frecuencia de modo incorrecto.4,1

El copista cometió numerosos errores de itacismo, es decir, confusiones entre letras que en la pronunciación griega de su tiempo sonaban de forma semejante: αι y ε, η, ει e ι, ο y ω, y a veces οι y υ.4

Un palimpsesto

El Codex Porphyrianus es un palimpsesto. Un palimpsesto es un manuscrito cuyo texto primitivo fue borrado para escribir otro encima, práctica frecuente cuando el pergamino resultaba costoso o escaso. El texto superior es el códice minúsculo 1834, fechado en 1301. El texto bíblico del siglo IX quedó así oculto bajo una escritura posterior y solo pudo leerse mediante un trabajo paciente de desciframiento.1,2

Contenido

Los libros transmitidos

El códice reúne los escritos apostólicos del Nuevo Testamento, sin los Evangelios:

  • Los Hechos de los Apóstoles.
  • Las epístolas católicas.
  • Las epístolas paulinas, entre las que figura la Carta a los Hebreos.
  • El Martirio de Pedro y Pablo, situado entre las epístolas paulinas y el Apocalipsis.
  • El Apocalipsis.1,4

El Martirio de Pedro y Pablo es un texto narrativo que no pertenece al canon de la Escritura. Su presencia en el códice muestra que el copista o su modelo reunieron en un mismo volumen los escritos canónicos y un relato sobre los dos apóstoles de Roma.

El manuscrito incluye además el aparato de Eutalio sobre los Hechos y las epístolas paulinas, que acompaña al texto bíblico.1

El Apocalipsis en los manuscritos unciales

El Codex Porphyrianus es uno de los pocos unciales griegos que contienen el Apocalipsis.1 El libro se encuentra pocas veces en manuscritos de los siglos VI al IX y no figuraba en los leccionarios griegos, porque la liturgia bizantina no lo leía.6 Por esa razón, un uncial del siglo IX que lo conserva posee un valor particular para el estudio de su texto.

Lagunas

El manuscrito es lacunoso. Faltan los siguientes pasajes:

  • Hch 1,1-2,13.
  • Rm 2,16-3,4; 8,32-9,10; 11,23-12,1.
  • 1 Co 7,15-17; 12,23-13,5; 14,23-39.
  • 2 Co 2,13-16.
  • Col 3,16-4,8.
  • 1 Ts 3,5-4,17.
  • 1 Jn 3,20-5,1.
  • Judas 4-15.
  • Ap 16,12-17,1; 19,21-20,9; 22,6 hasta el final.1

Historia y descubrimiento

Origen

Se desconoce el lugar y la comunidad en las que se copió el códice. La datación en el siglo IX lo sitúa en el ámbito de la copia monástica griega de ese período. El texto bíblico fue después raspado y el pergamino se reutilizó para el códice 1834, de 1301.1

Porfirio Uspenski

Porfirio Uspenski (1804-1885), eclesiástico ruso, reunió en Oriente manuscritos que llevó a Rusia. Entre ellos se cuenta el códice que hoy lleva su nombre.2,3

El desciframiento de Tischendorf

Constantin von Tischendorf ya había dado noticia en 1860 de un palimpsesto uncial de los siglos VIII o IX, de buen carácter textual, que contenía los Hechos, las epístolas paulinas y católicas y el Apocalipsis, y anunció que lo publicaría en sus Monumenta.7

En 1862 Tischendorf examinó el manuscrito en San Petersburgo, en poder de Uspenski, quien le permitió llevarlo a Leipzig para descifrar la escritura inferior. Tischendorf publicó el texto en los volúmenes V y VI de los Monumenta sacra inedita (Leipzig, 1865-1869).2,3

Texto y crítica textual

Tipo textual

El texto de las epístolas paulinas y católicas pertenece al tipo alejandrino, aunque con numerosas lecturas ajenas a esa tradición, y la crítica lo considera un testigo terciario de ella. Kurt Aland lo sitúa en la Categoría III para esos libros. En los Hechos y en el Apocalipsis el texto es de tipo bizantino y Aland lo incluye en la Categoría V.8

En el Apocalipsis, el códice representa la forma textual vinculada al comentario de Andrés de Cesarea, y la edición Nestle-Aland (27.ª ed.) lo recoge entre los testigos de segundo orden.9,10

Lecturas características

Entre las lecturas que caracterizan al códice destacan:

  • Rm 8,1: añade la cláusula «los que no andan según la carne, sino según el espíritu», que figura también en la Vulgata clementina y que las ediciones críticas modernas omiten.1
  • Rm 16,23-27: dispone los versículos en el orden 16,23; 16,25-27; 16,24, de modo que la doxología final precede al versículo 24.1
  • 1 Co 7,5: lee «a la oración» (τῇ προσευχῇ), con P11, P46, el Sinaítico en su primera mano, el Alejandrino, el Vaticano, el Efrén rescrito y la Vulgata, frente a las lecturas que añaden «el ayuno».1
  • 1 Tm 3,16: lee «Dios fue manifestado en carne» (θεὸς ἐφανερώθη), frente a ὃς ἐφανερώθη, «el cual fue manifestado», mientras que la Vulgata dice quod manifestatum est in carne.1
  • Hb 8,11: lee πλησίον, «prójimo», en lugar de πολίτην, «conciudadano».1
  • 1 P 4,14: añade «por parte de ellos es blasfemado, pero por la vuestra es glorificado», lectura que atestiguan también la mayoría de los testigos latinos antiguos y la Vulgata.1
  • 1 Jn 5,6: lee «por agua, y espíritu, y sangre» (δι ̓ ὕδατος καὶ πνεύματος καὶ αἵματος).1
  • Ap 8,13: lee «un ángel» (ἀγγέλου), mientras que la Vulgata y los testigos más antiguos tienen «un águila» (ἀετοῦ).1

Valor de las variantes

Estas diferencias no afectan al contenido de la fe. El Concilio Vaticano II enseña que los libros de la Escritura enseñan con firmeza, fidelidad y sin error la verdad que Dios quiso consignar para nuestra salvación.11,12 La divinidad de Cristo, en concreto, no depende de una variante aislada de 1 Tm 3,16, porque se apoya en pasajes como Jn 1,1; Jn 20,28; Rm 9,5 y Tt 2,13.

El códice y la doctrina católica sobre la Escritura

Los escritos apostólicos en el canon

El contenido del Codex Porphyrianus coincide con los libros que la Iglesia ha recibido como canónicos. El Concilio de Trento enumeró entre los libros del Nuevo Testamento las catorce epístolas de Pablo, entre ellas la dirigida a los Hebreos, las dos de Pedro, las tres de Juan, la de Santiago, la de Judas y el Apocalipsis de Juan.13 El Catecismo de la Iglesia Católica recoge el mismo elenco.14

El Concilio Vaticano II recuerda que el canon del Nuevo Testamento incluye, además de los Evangelios, las cartas de Pablo y otros escritos apostólicos compuestos bajo la inspiración del Espíritu Santo. En ellos se confirma lo referente a Cristo, se expone su doctrina, se proclama la virtud salvadora de su obra, se narran los comienzos de la Iglesia y su admirable difusión y se anuncia su gloria final.15 Esa descripción abarca los tres bloques que reúne el códice: los Hechos, las epístolas y el Apocalipsis.

El texto original y la crítica textual

Pío XII enseñó que el texto original, escrito por el propio autor inspirado, posee mayor autoridad y peso que cualquier traducción, por excelente que sea.16 Añadió que la crítica textual se emplea legítimamente con los libros sagrados, por la reverencia debida a los oráculos divinos, para restaurar el texto y purificarlo de las corrupciones debidas al descuido de los copistas.17

La Pontificia Comisión Bíblica reconoce que el método histórico-crítico, con la crítica textual entre sus procedimientos, es indispensable para el estudio científico de los textos antiguos.18 Los códices griegos como el Porphyrianus son la materia prima de ese trabajo. El Concilio Vaticano II pide, además, que las traducciones se hagan, sobre todo, a partir de los textos originales de los libros sagrados.19

Tradición y autoridad viva de la Iglesia

Ningún manuscrito sustituye a la autoridad viva de la Iglesia en la interpretación de la Escritura. El Concilio Vaticano II enseña que, por la Tradición, la Iglesia conoce el canon íntegro de los libros sagrados y comprende con mayor profundidad los propios escritos.20 El oficio de interpretar auténticamente la Palabra de Dios, escrita o transmitida, se ha confiado solo al Magisterio vivo de la Iglesia.21

La lectura de un códice como el Porphyrianus se desarrolla, por tanto, dentro de la fe de la Iglesia: la crítica textual establece con la mayor exactitud posible el texto que los apóstoles y los autores inspirados escribieron, y el Magisterio custodia su interpretación auténtica.

Palimpsesto y custodia de la Palabra

Que el texto bíblico del Codex Porphyrianus fuera raspado y sustituido por otro no impidió que llegara hasta nosotros. El texto inferior, que parecía perdido, fue recuperado en el siglo XIX gracias al trabajo de los eruditos. La historia del códice muestra que la transmisión de la Escritura depende de comunidades concretas, de copistas, de monasterios y de siglos de trabajo.

El Concilio Vaticano II recuerda que la Iglesia ha venerado siempre las Sagradas Escrituras, como venera el Cuerpo mismo del Señor.22 Esa veneración explica el empeño de la Iglesia por conservar, estudiar y editar con fidelidad los testimonios antiguos del texto sagrado.

Estudio y ediciones

El Codex Porphyrianus ha sido objeto de estudio desde su descifrado:

  • Tischendorf lo editó en los Monumenta sacra inedita, volúmenes V y VI (1865-1869).2
  • Frederick H. A. Scrivener lo describió en su introducción a la crítica del Nuevo Testamento.3
  • Caspar René Gregory lo catalogó en su Textkritik des Neuen Testamentes (1900) y en su catálogo de manuscritos griegos (1908).4
  • Herman C. Hoskier lo recogió en su colación de los manuscritos griegos del Apocalipsis (1929).23
  • Kurt Treu lo estudió dentro de su catálogo de los manuscritos griegos del Nuevo Testamento conservados en la antigua URSS (1966).24
  • El Instituto de Investigación Textual del Nuevo Testamento de Münster lo registra con el número 025.1

Esta cadena de ediciones y estudios forma parte de la tarea, paciente y honrosa, de ofrecer ediciones del texto sagrado fieles a los testimonios más antiguos.

Ubicación actual

El Codex Porphyrianus se conserva en la Biblioteca Nacional de Rusia, en San Petersburgo, con la signatura Gr. 225.5,1

Valor eclesial del testimonio manuscrito

El Codex Porphyrianus es un testimonio material de la transmisión de los escritos apostólicos. Reúne los Hechos, las epístolas y el Apocalipsis, es decir, el relato de los comienzos de la Iglesia, la enseñanza de los apóstoles y el anuncio de la gloria final. Su texto, copiado por manos anónimas en el siglo IX, raspado después y recuperado en el siglo XIX, ilustra que la Palabra escrita se ha transmitido a través de la paciencia de generaciones de cristianos.

La Iglesia no valora estos códices solo por su antigüedad. Los valora porque permiten acercarse con mayor exactitud al texto que Dios inspiró y que ella custodia, interpreta y proclama a los fieles.19,16

Citas y referencias

  1. Bruce M. Metzger y Bart D. Ehrman. The Text of the New Testament: Its Transmission, Corruption and Restoration, Oxford University Press, 2005, pág. 79 (2005). 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19
  2. Constantin von Tischendorf. Monumenta sacra inedita, vols. V-VI, Leipzig, 1865-1869, pág. XI (1869). 2 3 4 5 6
  3. Frederick H. A. Scrivener y Edward Miller. A Plain Introduction to the Criticism of the New Testament, vol. 1, 4.ª ed., Londres, 1894, págs. 172-173 (1894). 2 3 4
  4. Caspar René Gregory. Textkritik des Neuen Testamentes, vol. 1, Leipzig, 1900, págs. 102-103 (1900). 2 3 4 5 6
  5. Pinakes. Textes et manuscrits grecs. Codex Porphyrianus, Diktyon 57297 (IRHT-CNRS). 2
  6. Michał Wojciechowski. Apokalipsa świętego Jana. Objawienie, a nie tajemnica, Częstochowa, 2012, págs. 40-43 (2012).
  7. W. Kelly. The Bible Treasury, vol. 4, pág. 352 (carta de Tischendorf de 8 de septiembre de 1860).
  8. Kurt Aland y Barbara Aland. The Text of the New Testament, Eerdmans, 1995, pág. 113 (1995).
  9. Eberhard Nestle y Erwin Nestle. Novum Testamentum Graece, 27.ª ed., Stuttgart, 2001, pág. 63 (2001).
  10. G. K. Beale. The Book of Revelation, Eerdmans, 1999, págs. 70-73 (1999).
  11. Concilio Vaticano II. Dei Verbum, 11, Acta Apostolicae Sedis 58 (1966), págs. 817-830 (1965).
  12. Catecismo de la Iglesia Católica, 107 (1992).
  13. Concilio de Trento. Sesión IV: Decreto sobre las Escrituras canónicas, DH 1501-1504 (1546).
  14. Catecismo de la Iglesia Católica, 120 (1992).
  15. Concilio Vaticano II. Dei Verbum, 20, Acta Apostolicae Sedis 58 (1966), págs. 817-830 (1965).
  16. Pío XII. Divino afflante Spiritu, 16, Acta Apostolicae Sedis 35 (1943), págs. 297-325 (1943). 2
  17. Pío XII. Divino afflante Spiritu, 17-18, Acta Apostolicae Sedis 35 (1943), págs. 297-325 (1943).
  18. Pontificia Comisión Bíblica. La interpretación de la Biblia en la Iglesia, I.A.1 (1993).
  19. Concilio Vaticano II. Dei Verbum, 22, Acta Apostolicae Sedis 58 (1966), págs. 817-830 (1965). 2
  20. Concilio Vaticano II. Dei Verbum, 8, Acta Apostolicae Sedis 58 (1966), págs. 817-830 (1965).
  21. Concilio Vaticano II. Dei Verbum, 10, Acta Apostolicae Sedis 58 (1966), págs. 817-830 (1965).
  22. Concilio Vaticano II. Dei Verbum, 21, Acta Apostolicae Sedis 58 (1966), págs. 817-830 (1965).
  23. Herman C. Hoskier. Concerning the Text of the Apocalypse, Londres, 1929 (1929).
  24. Kurt Treu. Die griechischen Handschriften des Neuen Testaments in der UdSSR, Berlín, 1966, págs. 101-104 (1966).
Modificado el 4 de octubre de 2026 • FideScore™ 9.69 • Citar este artículo • Paq. Scorm (LMS) • Sugerir mejora • Compartir artículo • Imprimir artículo • Generar QR • Instalar aplicación • ark:28736/twrfgv1sv

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