El estudio del Codex Regius exige distinguir cuidadosamente entre teología natural y mitología politeísta.
La teología natural
La teología natural designa el conocimiento racional de Dios que la inteligencia humana puede alcanzar a partir de la creación, del orden del universo, de la contingencia de los seres y de la experiencia moral. La tradición católica sostiene que la razón humana puede llegar a algún conocimiento de Dios, aunque este conocimiento permanezca limitado y necesite la plenitud de la Revelación. La tradición teológica ha atribuido incluso a los pueblos paganos un conocimiento natural, oscuro e imperfecto, de una realidad divina única y providente.
La teología natural no equivale a una colección de relatos sobre múltiples dioses. Puede reconocer elementos de verdad en la búsqueda religiosa y filosófica de los pueblos, pero distingue entre la intuición de una causa primera o de un principio trascendente y las representaciones concretas que la imaginación religiosa atribuye a las divinidades.
La reflexión cristiana antigua aprovechó determinados elementos de la filosofía pagana sin aceptar sus errores religiosos. La Comisión Teológica Internacional explica que los Padres de la Iglesia distinguieron la teología natural de las teologías «mítica» y «política»: la primera pretendía alcanzar racionalmente algún conocimiento de lo divino, mientras que la mitología relataba acciones de los dioses de manera incompatible con la trascendencia divina.
La mitología politeísta
La mitología del Codex Regius presenta un conjunto de dioses y poderes sobrenaturales sujetos a genealogías, conflictos, pasiones, engaños, matrimonios, violencia y muerte. Odín, Thor y las demás figuras divinas aparecen dentro de una estructura narrativa en la que los dioses no poseen la trascendencia absoluta del Dios bíblico. Participan en el orden cósmico, pero no lo constituyen como Creador único y omnipotente.
San Agustín distinguió entre la teología natural de los filósofos y las teologías fabulosa y civil vinculadas a los relatos y cultos de los dioses. Rechazó las representaciones que atribuían a las divinidades conductas indignas de Dios y denunció la confusión entre la verdad sobre la divinidad y las narraciones religiosas elaboradas por la imaginación humana.
Esta distinción permite valorar el Codex Regius con equilibrio:
- Sus relatos pueden contener preguntas humanas sobre el origen, el destino, el mal, la muerte y la justicia.
- Algunos poemas conservan intuiciones sobre orden, dependencia y trascendencia.
- La estructura politeísta y antropomórfica de sus mitos no expresa la fe católica en un Dios único, creador, providente y trascendente.
- El interés literario o histórico del códice no convierte sus relatos en revelación divina.
- La admiración por la poesía nórdica no exige aceptar sus concepciones religiosas.
La filosofía antigua podía alcanzar ciertas verdades naturales sobre Dios, pero la mitología politeísta mezclaba esas intuiciones con imágenes inadecuadas de lo divino. La fe cristiana purificó y transformó algunas categorías filosóficas antiguas al afirmar que el Logos es personal, que Dios ama a la humanidad y que la verdad plena sobre Dios llega por la Revelación.,