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Codex Seidelianus I

El Codex Seidelianus I, designado Ge o 011 en la numeración de Gregory-Aland, es un manuscrito uncial griego de los cuatro Evangelios, copiado sobre pergamino en el siglo IX. Hoy descansa en la British Library de Londres, con la signatura Harley 5684, y conserva un texto de tipo bizantino que refleja la lectura de los Evangelios en la Iglesia griega de la Edad Media. Debe su nombre al erudito alemán Andreas Erasmus Seidel, que lo llevó de Oriente a Alemania. En 1721 el códice sufrió una mutilación grave para enviar fragmentos al filólogo inglés Richard Bentley, y de ahí procede el fragmento que guarda el Trinity College de Cambridge. Este artículo describe su materia y su escritura, su contenido y sus lagunas, su aparato de lectura, su carácter textual y su singular historia, desde el estudio de Wolf y Wettstein hasta la crítica textual contemporánea.

Codex Seidelianus I (Mt 5,30-31)
Ver información de la imagenMateo 5:30-31 (facsímil editado por Scrivener en 1894). Códice Seidelianus I, 011 en la lista Gregory-Aland, autor desconocido, Dominio Público. 📄
Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreCodex Seidelianus I
CategoríaLibro
Nombre CompletoCodex Wolfii A, Codex Harleianus, Ge, 011, ε 87, G
DescripciónSiglo IX
Autor
  • Copista anónimo bizantino
  • Pío XII
ContenidoLos cuatro Evangelios, con lagunas
EncíclicasDivino afflante Spiritu
Fecha de Publicación1943
Lugar
  • British Library de Londres, y Trinity College de Cambridge
  • Londres
  • Reino Unido
PropietariosAndreas Erasmus Seidel, Mathurin Veyssière de La Croze, Johann Christoph Wolf, Edward Harley
TipoIX

Tabla de contenido

Nombre y designaciones

El manuscrito recibe varios nombres según la tradición erudita que lo cita:

  • Codex Seidelianus I, por su primer propietario conocido en Occidente, Andreas Erasmus Seidel.
  • Codex Wolfii A, por Johann Christoph Wolf, el sabio de Hamburgo que lo recibió y publicó extractos de su texto.
  • Codex Harleianus, por haber pasado a la colección de los Harley.
  • Ge, sigla de Gregory-Aland, donde la letra G designa el códice y el exponente indica que contiene los Evangelios; su número alternativo es 011.
  • Ε 87, en el sistema de Hermann von Soden.
  • G, sigla con la que lo citaron Wettstein y Griesbach en sus ediciones críticas.1

El numeral romano del nombre sirve para distinguirlo de su códice hermano, el Codex Seidelianus II (He o 013), que Seidel poseyó junto con él y que se conserva en Hamburgo.

Descripción material

Soporte, formato y escritura

El códice reúne el texto de los cuatro Evangelios en 252 folios de pergamino, que miden 25,7 × 21,5 cm.2 El copista dispuso el texto en dos columnas por página, de entre 21 y 24 líneas cada una.2

La escritura es una uncial de trazo grueso que Kurt Aland califica de mano tosca.2 La puntuación de espíritus y acentos aparece en el manuscrito, pero con notable irregularidad.3 En el árbol genealógico de Jesús que recoge el tercer capítulo de Lucas, cada nombre ocupa una línea propia, lo que da a esa página un aspecto de lista escalonada.4

La encuadernación actual es de piel de becerro marrón sobre tablas de madera y lleva estampado el escudo de armas de la familia Harley, testimonio de su paso por esa célebre biblioteca.5

Datación

Los paleógrafos sitúan la copia en el siglo IX. Algunos estudiosos antiguos dudaron entre el IX y el X, pero la datación en el siglo IX goza de aceptación general.2

Orden y distribución de los Evangelios

El manuscrito sigue el orden habitual de los Evangelios: Mateo, Marcos, Lucas y Juan. En la foliación del Museo Británico, Mateo ocupa los folios 1 a 65, Marcos los folios 65v a 116, Lucas los folios 116 a 190v y Juan los folios 191 a 251v.5

Lagunas y restauraciones

El códice no conserva íntegro el texto evangélico. Gregory registró las siguientes lagunas:3

  • Mateo 1,1-6,6; 7,25-8,9; 8,23-9,2; 28,18 hasta Marcos 1,13.
  • Marcos 14,19-25.
  • Lucas 1,1-13; 5,4-7,3; 8,46-9,5; 12,27-41; 24,41 hasta el final.
  • Juan 18,5-19; 19,4-27.

Una mano posterior suplió parte de los pasajes perdidos en hojas nuevas, algunas de ellas de papel, de modo que el volumen actual combina el pergamino original con restauraciones tardías.5,6

Aparato de lectura del códice

Secciones amonianas y cánones de Eusebio

El manuscrito divide cada Evangelio en secciones amonianas, cuyos números figuran en el margen, y remite junto a ellas a los cánones eusebianos.3 Ambos sistemas tienen su origen en el trabajo erudito de la Iglesia antigua. Amonio de Alejandría ideó una división en breves secciones numeradas, y Eusebio de Cesarea, en el siglo IV, ordenó esas secciones en diez tablas que permitían localizar los pasajes paralelos entre los evangelistas. Un lector podía así comparar Mateo, Marcos, Lucas y Juan sin consultar un comentario.

Capítulos y títulos

El códice incluye además los títulos (titloi) de los capítulos mayores, otra herramienta de orientación para el lector.3 La combinación de secciones amonianas, canon eusebiano y títulos convierte el volumen en un instrumento de estudio, concebido no solo para la lectura continua sino también para la consulta y la comparación.

El texto griego

Un testimonio del tipo bizantino

El texto del Codex Seidelianus I pertenece, en lo fundamental, al tipo textual bizantino, la forma de los Evangelios que se difundió por el mundo griego medieval y que sirvió de base a las primeras ediciones impresas del Nuevo Testamento griego.2 Kurt Aland lo clasifica en la categoría V, que reúne los manuscritos de texto puramente o predominantemente bizantino.2

El perfil textual que Aland le asigna, 176¹ 871⁄2 4² 21s, sintetiza su comportamiento en pasajes de prueba. El códice coincide con la mayoría bizantina en 176 lecturas, comparte con ella y con el texto original otras 87, concuerda solo con el texto original en 4 y ofrece 21 lecturas propias.2

Otras clasificaciones

Hermann von Soden lo asignó al grupo Ki dentro de su gran clasificación de los manuscritos evangélicos.7 El análisis de perfiles que realizó Frederik Wisse sobre los capítulos 1, 10 y 20 de Lucas lo sitúa en la familia Kx, el grupo mayoritario de los testimonios bizantinos.8

Algunos estudiosos observaron en el códice lecturas no bizantinas que recuerdan al llamado texto cesariense. Esta categoría, propuesta por Burnett Hillman Streeter, sigue discutida: Kurt y Barbara Aland niegan que constituya un tipo textual autónomo.2 El manuscrito se considera por ello un representante secundario del texto bizantino, con algunas lecturas de procedencia diversa.

Historia del manuscrito

De Oriente a Alemania

El manuscrito llegó de Oriente a Alemania de la mano de Andreas Erasmus Seidel, que murió en 1718. Tras su fallecimiento, Mathurin Veyssière de La Croze, bibliotecario real en Berlín, adquirió el códice entre los bienes del difunto y lo regaló a Johann Christoph Wolf.5,9

Wolf y la edición de extractos

Wolf, hebraísta y polígrafo de Hamburgo, estudió el códice y publicó extractos de su texto en el tercer volumen de sus Anecdota Graeca (Hamburgo, 1723).10 Con esa publicación el manuscrito entró en el debate crítico de su época.

La mutilación de 1721 y Richard Bentley

En 1721 el códice sufrió una mutilación grave. Wolf, su propietario, separó fragmentos de sus folios para enviarlos a Richard Bentley, el gran filólogo inglés, entonces maestro del Trinity College de Cambridge.9,6 Bentley había anunciado hacia 1720 el plan de una edición crítica del Nuevo Testamento griego que debía apoyarse en los manuscritos más antiguos y compararlos con la versión latina de san Jerónimo. Para ese proyecto reunió colaciones y testimonios de numerosos códices.

Un fragmento del Codex Seidelianus I quedó en Cambridge, en el Trinity College (B. XVII. 20), junto con otro recorte procedente del códice hermano que hoy está en Hamburgo.6 El resto del manuscrito siguió un camino distinto.

La colección Harley y el Museo Británico

La mayor parte del códice la adquirió Edward Harley, segundo conde de Oxford, gran coleccionista de manuscritos.9 La colección harleiana pasó después al Museo Británico y de allí a la actual British Library, donde el códice lleva la signatura Harley 5684.5

Estudio crítico

De Wettstein a Gregory

Johann Jakob Wettstein conoció el códice y lo designó con la sigla G en su edición del Nuevo Testamento griego de 1751.1 Johann Jakob Griesbach conservó esa misma sigla.11 Tischendorf recogió el rastro de su procedencia a través de Wolf en su edición de 1859.12

Samuel Prideaux Tregelles examinó el manuscrito en el siglo XIX y colacionó su texto en 1847, según relata en su obra sobre la historia del texto impreso del Nuevo Testamento.13 Scrivener lo describió después en su manual de crítica textual.4 Caspar René Gregory lo incorporó a su gran catálogo de manuscritos y le dio la sigla Ge que hoy se usa.3

Los estudios modernos

En el siglo XX, Kurt y Barbara Aland lo catalogaron en la categoría V y calcularon su perfil textual.2 El Instituto de Investigación Textual del Nuevo Testamento de Münster lo registra bajo el número 011. La British Library ofrece imágenes digitales del manuscrito, y el Centro para el Estudio de los Manuscritos del Nuevo Testamento dispone de otra serie obtenida de microfilm.

El Codex Seidelianus II

El Codex Seidelianus II (He, 013, ε 88) tiene un origen común con el Seidelianus I: también lo trajo Seidel de Oriente y también lo adquirió La Croze en 1718.14 Se trata de otro manuscrito uncial del siglo IX, de 194 folios de 22 × 18 cm, con importantes lagunas, entre ellas casi todo el comienzo de Mateo hasta 15,30.14 Su texto es igualmente bizantino.

Desde 1838 el Seidelianus II se conserva en Hamburgo. Un folio suyo está en el Trinity College de Cambridge, a donde llegó por el mismo cauce de los envíos de 1721.6,14 Los dos códices forman un par de testimonios de la tradición bizantina que la historia del coleccionismo ha dispersado entre tres ciudades.

Valor para la Iglesia y para la crítica textual

El Codex Seidelianus I no figura entre los grandes unciales de los siglos IV y V, como el Vaticano, el Sinaítico o el Alejandrino. Su valor reside en otro orden. Testimonia cómo leyó y copió los Evangelios la Iglesia griega medieval, una comunidad que transmitió con fidelidad el texto de los evangelistas durante siglos y dentro de la cual se desarrolló la liturgia bizantina.

La Iglesia católica ha reconocido siempre el valor del estudio de los manuscritos. Pío XII, en la encíclica Divino afflante Spiritu (1943), alentó a los exegetas a servirse de la crítica textual para determinar con la mayor exactitud posible el texto original de la Escritura. En ese trabajo, los testimonios bizantinos como el Seidelianus I permiten medir la amplitud de una tradición, comprobar qué lecturas se mantuvieron estables y situar con rigor las variantes que aparecen en otros testigos.

Datos esenciales

  • Nombre: Codex Seidelianus I (Codex Wolfii A; Codex Harleianus).
  • Siglas: Ge, 011 (Gregory-Aland); ε 87 (von Soden); G (Wettstein, Griesbach).
  • Contenido: los cuatro Evangelios, con lagunas.
  • Lengua y escritura: griego, uncial.
  • Fecha: siglo IX.
  • Soporte: pergamino, 252 folios de 25,7 × 21,5 cm, dos columnas por página.
  • Aparato: secciones amonianas, cánones de Eusebio y títulos de capítulos.
  • Tipo textual: bizantino (categoría V de Aland; perfil 176¹ 871⁄2 4² 21s).
  • Conservación: British Library, Londres, Harley 5684; un fragmento en el Trinity College de Cambridge (B. XVII. 20).
  • Procedencia: Andreas Erasmus Seidel, Mathurin Veyssière de La Croze, Johann Christoph Wolf, Edward Harley.

El Codex Seidelianus I resume en un solo volumen la vida de un libro sagrado: copiado por un escriba bizantino para leer el Evangelio, traído a Europa por un erudito, estudiado, troceado en nombre de la filología y recogido al fin en una biblioteca nacional. Hoy sigue prestando servicio a la crítica textual y recuerda que la transmisión de la Palabra de Dios pasó siempre por las manos de copistas, lectores y estudiosos de la Iglesia.

Citas y referencias

  1. Johann Jakob Wettstein. Novum Testamentum Graecum editionis receptae cum lectionibus variantibus codicum manuscriptorum, Ámsterdam, 1751, vol. 1, pág. 40. 2
  2. Kurt Aland y Barbara Aland. El texto del Nuevo Testamento, 1995, pág. 110; sobre la categoría V, pág. 336. 2 3 4 5 6 7 8 9
  3. Caspar René Gregory. Textkritik des Neuen Testamentes, Leipzig, 1900, vol. 1, pág. 51. 2 3 4 5
  4. Frederick Henry Ambrose Scrivener y Edward Miller. A Plain Introduction to the Criticism of the New Testament, 4.ª ed., 1894, vol. 1, pág. 135. 2
  5. British Library. Catálogo de manuscritos, Harley MS 5684: Cuatro Evangelios, historia de la custodia y descripción. 2 3 4 5
  6. Trinity College, Cambridge. Catálogo de manuscritos occidentales de M. R. James, B. 17. 20: papeles relativos a la edición del Nuevo Testamento griego proyectada por Bentley. 2 3 4
  7. Hermann von Soden. Die Schriften des Neuen Testaments, Gotinga, 1902-1913.
  8. Frederik Wisse. The Profile Method for the Classification and Evaluation of Manuscript Evidence, as Applied to the Continuous Greek Text of the Gospel of Luke, Grand Rapids, 1982, pág. 52.
  9. Bruce M. Metzger. The Text of the New Testament: Its Transmission, Corruption and Restoration, 2.ª ed., Oxford, 1968, págs. 74-75. 2 3
  10. Johann Christoph Wolf. Anecdota Graeca, Hamburgo, 1723, vol. 3, págs. 48-92.
  11. Johann Jakob Griesbach. Novum Testamentum Graece, Londres, 1809, pág. XCIX.
  12. Constantin von Tischendorf. Novum Testamentum Graece, 7.ª ed., Leipzig, 1859, pág. CLV.
  13. Samuel Prideaux Tregelles. An Account of the Printed Text of the Greek New Testament, Londres, 1854, págs. 159-160.
  14. Caspar René Gregory. Textkritik des Neuen Testamentes, Leipzig, 1900, vol. 1, descripción del Codex Seidelianus II. 2 3
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