Soporte, formato y escritura
El códice consta de 194 folios de pergamino de 22 por 18 centímetros. Cada página contiene una sola columna de 23 líneas. Frente al Seidelianus I, que suma 252 folios de 25,7 por 21,5 centímetros y reparte el texto en dos columnas, el Seidelianus II ofrece un formato más reducido y manejable.
La escritura es una uncial, es decir, una letra mayúscula redondeada propia de los códices griegos de los siglos anteriores a la generalización de la minúscula. Los paleógrafos coinciden en fechar el manuscrito en el siglo IX. El copista añadió espíritus y acentos, signos que ayudan a leer con exactitud el texto griego y que reflejan las costumbres de copia de la época bizantina.
Contenido y lagunas
El códice transmite los cuatro Evangelios en el orden tradicional: Mateo, Marcos, Lucas y Juan. El paso del tiempo ha dejado lagunas en estos pasajes:
- Mateo 1,1-15,30.
- Mateo 25,33-26,3.
- Marcos 1,32-2,4.
- Marcos 15,44-16,14.
- Lucas 5,18-32.
- Lucas 6,8-22.
- Lucas 10,2-19.
- Juan 9,30-10,25.
- Juan 18,2-18.
- Juan 20,12-25.
La primera laguna es la más extensa. Como falta casi la mitad de Mateo, el texto de este Evangelio arranca en el versículo 31 del capítulo 15, de modo que el códice no conserva el relato de la infancia de Jesús ni el Sermón de la Montaña. Las demás pérdidas afectan a escenas de gran peso espiritual, entre ellas el discurso del Buen Pastor en Juan 10 y varias apariciones del Resucitado en Juan 20. Estas ausencias no empobrecen el testimonio de la Iglesia sobre esos pasajes, porque la fe cristiana no descansa en un solo manuscrito, sino en la transmisión viva de la Escritura dentro de la comunidad eclesial y en la inmensa riqueza de testigos que la respaldan.
Aparato de lectura
El Seidelianus II no ofrece un texto desnudo. Su copista lo organizó con las ayudas de lectura habituales en los Evangelios bizantinos:
- Las listas de los κεφάλαια (kephalaia), que funcionan como índices de capítulos al comienzo de cada Evangelio.
- Los números de los κεφάλαια anotados en el margen.
- Los τίτλοι (titloi), epígrafes colocados en la parte superior de la página que resumen el contenido de cada sección.
- Las secciones amonianas, una división del texto en pequeños fragmentos numerados atribuida a Amonio de Alejandría.
El códice carece de los cánones eusebianos, las tablas de concordancia que Eusebio de Cesarea ideó para localizar los pasajes paralelos entre los Evangelios. Esta combinación de recursos revela un libro pensado para la lectura atenta y el estudio, en el que el lector podía orientarse con facilidad entre los capítulos y las secciones.