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Codex Tischendorfianus IV

El Codex Tischendorfianus IV, designado con la sigla Γ (036 en la numeración Gregory-Aland), es un manuscrito uncial griego de los cuatro Evangelios, copiado en pergamino durante el siglo X, o quizá en el IX. Debe su nombre a Constantin von Tischendorf, el gran editor del Nuevo Testamento griego, que lo trajo de Oriente en dos etapas, en 1853 y en 1859. Hoy el códice está dividido entre la Biblioteca Bodleiana de Oxford y la Biblioteca Nacional de Rusia, en San Petersburgo. Ofrece los Evangelios en el llamado orden occidental -Mateo, Juan, Lucas y Marcos- y transmite un texto de tipo bizantino, el mismo que las Iglesias de lengua griega leyeron y proclamaron en su liturgia durante siglos.1

Codex Tischendorfianus IV Mt 8,11-18
Ver información de la imagenCódice Tischendorfiano IV con texto de Mateo 8:11-18. Códice Tischendorfiano IV, manuscrito del Nuevo Testamento 036 (Gregory-Aland), Autor desconocido, Autor desconocido, Dominio Público. 📄
Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreCodex Tischendorfianus IV
CategoríaReliquia
Nombre CompletoΓ (036)
DescripciónTraído de Oriente en dos etapas por Constantin von Tischendorf en 1853 y 1859. Dividido entre Oxford (comprado en 1855) y San Petersburgo.
CaracterísticasTexto de tipo bizantino, familia Kx, orden occidental (Mateo, Juan, Lucas, Marcos), sin itacismos, aparato de lectura completo con tablas de capítulos, títulos, secciones amonianas, cánones eusebianos, marcas de lectura litúrgica y notas musicales
ContenidoLos cuatro Evangelios (Mateo, Juan, Lucas, Marcos)
DescubridorConstantin von Tischendorf
Escritos RelacionadosEvangelios, Codex Bezae, Códice Sinaítico, Códice Vaticano, Providentissimus Deus, Divino afflante Spiritu, Dei Verbum
Fecha de Publicación1853 y 1859 (adquisición/traída a Europa por Tischendorf)
Importancia HistóricaDocumenta la difusión y consolidación del texto bizantino entre los siglos IX y X, y muestra el uso litúrgico del Evangelio en la Iglesia de lengua griega
LugarOxford, San Petersburgo, Oriente
Personas relacionadasCopista anónimo
Personas RelacionadasConstantin von Tischendorf, Hermann von Soden, Caspar René Gregory, Kurt Aland, Frederick Scrivener, Victor Gardthausen, Kurt Treu, Frederik Wisse
SignaturaAuct. T. infr. 2.2 (Oxford) y Gr. 33 (San Petersburgo)
TipoSiglo X, o quizá en el IX, Manuscrito bíblico uncial
Ubicación ActualBiblioteca Bodleiana de Oxford y Biblioteca Nacional de Rusia, San Petersburgo

Tabla de contenido

Nombre y designaciones

El nombre de Tischendorf

Constantin von Tischendorf (1815-1874) recorrió los monasterios de Oriente en busca de manuscritos bíblicos antiguos y trajo a Europa un número considerable de ellos. Varios códices llevan hoy su nombre, y la numeración romana sirve para distinguirlos. El Tischendorfianus IV ocupa el cuarto lugar de esa serie. El Tischendorfianus III (Λ, 039), un uncial del siglo IX con los Evangelios de Lucas y Juan, ingresó en Oxford junto con él.2

Siglas científicas

La crítica textual identifica el manuscrito con varias referencias:

  • Γ, la letra mayúscula griega gamma, que designa el códice dentro de la lista de unciales de los Evangelios.
  • 036, Su número en el registro oficial de manuscritos griegos del Nuevo Testamento, conocido como numeración Gregory-Aland.
  • Ε 70, su signatura en el sistema de Hermann von Soden, que reserva la letra épsilon a los manuscritos de los Evangelios.3

Descripción material

El códice es un volumen de pergamino que reúne 257 folios de 30 × 23 cm. El texto ocupa una sola columna por página, con 24 líneas por plana. Dos bibliotecas se reparten los folios:

  • La Biblioteca Bodleiana de Oxford guarda unos 158 folios bajo la signatura Auct. T. infr. 2.2.
  • La Biblioteca Nacional de Rusia de San Petersburgo conserva 99 folios con la signatura Gr. 33.4

La escritura es una uncial de letras grandes, de trazo inclinado, con espíritus y acentos. Una mano posterior, poco cuidadosa, añadió acentos y espíritus en numerosos pasajes. El texto no presenta errores de itacismo, es decir, esas confusiones entre vocales de sonido parecido que abundan en otros manuscritos medievales y delatan al copista que escribe al dictado o de memoria.5

La decoración es sobria, pero cuidada. Los encabezamientos llevan franjas ornamentales y los comienzos de sección presentan iniciales decoradas.6

Contenido y organización del texto

Los cuatro Evangelios en orden occidental

El códice dispone los Evangelios en el orden Mateo, Juan, Lucas, Marcos. Esta secuencia, llamada occidental, coloca a los dos apóstoles al comienzo y a los dos discípulos de los apóstoles al final, y la comparte con el célebre Codex Bezae.5

Lagunas

El manuscrito conserva Lucas y Juan completos. Mateo y Marcos presentan lagunas:

  • Mateo 5,31-6,16.
  • Mateo 6,30-7,26.
  • Mateo 8,27-9,6.
  • Mateo 21,19-22,25.
  • Marcos 3,34-6,21.

Aparato de lectura

El copista dotó al códice de los instrumentos habituales para manejar un Evangelio en la Iglesia bizantina:

  • Tablas de capítulos (kephálaia) al comienzo de cada Evangelio, con la numeración de los capítulos en el margen.
  • Títulos (títloi) que resumen el contenido de cada capítulo.
  • Secciones amonianas, la división del texto en pequeños fragmentos atribuida a Amonio de Alejandría.
  • Referencias a los cánones eusebianos, el sistema de diez tablas con que Eusebio de Cesarea, en el siglo IV, ayudaba a localizar los pasajes paralelos entre los Evangelios.
  • Marcas de lectura litúrgica en el margen y notas musicales.5

Suscripción y datación

La suscripción de Juan

Al final del Evangelio de Juan, el copista dejó una suscripción que menciona el mes de noviembre y el día 27. Tischendorf empleó el calendario cronológico de Anton Pilgram para buscar el año en que el 27 de noviembre cayó en jueves, el día de la semana que recoge la nota. Entre los años 800 y 950 solo coincide el 844.2,7

La interpretación del año no ofrece certeza. El catálogo de la Biblioteca Bodleiana recoge cuatro lecturas posibles: 844, 889, 934 y 979. Victor Gardthausen prefirió la última, y la ficha de Oxford la adopta con interrogante.6,8

La datación paleográfica

La paleografía sitúa el códice en el siglo X, sin excluir el IX. Frederick Scrivener, a finales del siglo XIX, lo clasificaba todavía entre los unciales del siglo IX. La lectura 979 de la suscripción encaja con la datación en el siglo X que hoy se maneja de forma habitual.9

Historia del manuscrito

Tischendorf obtuvo el códice en dos tandas, durante sus viajes a Oriente. Halló la primera parte en un monasterio oriental en 1853 y la segunda en 1859.1

La parte más voluminosa, de unos 158 folios, pasó a Oxford. La Biblioteca Bodleiana la compró en 1855 por 125 libras esterlinas y la custodia con la signatura Auct. T. infr. 2.2. El mismo año, Tischendorf publicó su descripción en la obra Anecdota sacra et profana.2,6

Los 99 folios restantes, entre ellos la suscripción de Juan, están en San Petersburgo, en la Biblioteca Nacional de Rusia, donde llevan la signatura Gr. 33. Tischendorf se ocupó del códice también en 1860, en su Notitia sobre el Códice Sinaítico, y Kurt Treu lo describió en 1966, en su catálogo de los manuscritos griegos del Nuevo Testamento conservados en la Unión Soviética.10,11

Las dos mitades han seguido caminos separados desde entonces, pero la investigación las trata como un único códice.

El texto del códice

Un testigo bizantino

Γ representa el texto bizantino, la forma textual dominante en la tradición griega medieval. Kurt Aland lo asignó a la categoría V, la reservada a los manuscritos de texto bizantino. Hermann von Soden lo incluyó en el grupo I′, que reúne manuscritos afines entre sí.3,4

Entre los códices cercanos a Γ figuran los unciales 024, 026, 027, 047 y 0130, y los minúsculos 4, 251, 273, 440, 472, 485, 495, 660, 716, 1047, 1093, 1170, 1229, 1242, 1295, 1355, 1365, 1396, 1515 y 1604.5

Frederik Wisse aplicó el método de perfiles de Claremont a los capítulos 1, 10 y 20 de Lucas. El resultado sitúa a Γ en la familia Kx, el grupo mayoritario dentro del texto bizantino.12

Lecturas notables

Dos lecturas del códice merecen mención especial:

  • Mateo 16,2b-3. Γ omite las palabras de Jesús sobre las señales del cielo («Al atardecer decís: hará buen tiempo...»). Esta omisión coincide con la de testigos de gran peso, como el Códice Sinaítico y el Códice Vaticano.
  • Mateo 27,49. Después de la burla de los presentes ante la cruz, el códice añade una frase tomada de Juan 19,34: «Otro, tomando una lanza, le traspasó el costado». La adición aparece también en el Sinaítico, el Vaticano y los códices C y L, es decir, en manuscritos alejandrinos.13

Estas dos lecturas muestran que el texto bizantino de Γ no es un bloque uniforme: recoge, en algunos pasajes, variantes que circulaban en otras tradiciones.

Valor para la crítica textual

Los manuscritos bizantinos tardíos como Γ no sirven de base para reconstruir el texto más antiguo de los Evangelios, tarea que corresponde sobre todo a los papiros y a los grandes unciales de los siglos IV y V. Su valor es otro:

  • Historia de la transmisión. Documentan cómo el texto bizantino se difundió y se consolidó entre los siglos IX y X.
  • Relaciones entre familias. Las lecturas alejandrinas de Mateo 27,49 y la omisión de Mateo 16,2b-3 ayudan a trazar las mezclas entre tradiciones.
  • Calidad de la copia. La ausencia de itacismos y el esmero del aparato de lectura muestran un trabajo cuidadoso.
  • Uso litúrgico. Las marcas de lectura y las notas musicales revelan el modo en que la Iglesia de lengua griega proclamaba el Evangelio.

Ninguna de las lecturas propias de Γ afecta a una verdad de fe. Su estudio confirma, al contrario, la solidez de una transmisión que a lo largo de los siglos conservó con fidelidad el mensaje evangélico.

El códice y la Iglesia

El interés por manuscritos como el Tischendorfianus IV forma parte de la preocupación de la Iglesia por el texto original de la Escritura. León XIII, en la encíclica Providentissimus Deus (1893), recomendó el estudio de las lenguas antiguas y de la crítica textual como instrumentos al servicio de la exégesis católica. Pío XII, en Divino afflante Spiritu (1943), alentó con más decisión a los exegetas a trabajar sobre los textos en sus lenguas originales y a aprovechar la crítica textual. El Concilio Vaticano II, en la constitución Dei Verbum (1965), pidió que las traducciones se hagan, sobre todo, a partir de los textos originales de los libros sagrados.14

En este marco, los códices griegos medievales conservan un doble valor para el católico. Muestran, por una parte, la continuidad de una Escritura leída y rezada en la liturgia durante siglos. Atestiguan, por otra, el cuidado con que generaciones de monjes y copistas transmitieron la Palabra de Dios.

Estudio y consulta

La revisión científica sobre Γ comienza con Tischendorf, que lo describió en 1855 y 1860. Gregory lo incluyó en su gran obra sobre la crítica textual (1900), Scrivener y Miller lo trataron en la Plain Introduction (1894), y Treu aportó en 1966 la descripción de la parte de San Petersburgo. Kurt y Barbara Aland lo registran entre los testigos de la categoría V.1,4,10,11

Las imágenes digitales del manuscrito están disponibles en el portal digital de la Biblioteca Bodleiana y en la Sala Virtual de Manuscritos del Nuevo Testamento, del Instituto de Investigación Textual del Nuevo Testamento de Münster.6

Importancia del códice

El Codex Tischendorfianus IV no figura entre los grandes unciales que fijan el texto antiguo del Nuevo Testamento, pero tiene un lugar propio entre los testigos de la tradición bizantina. Reúne en un solo códice el orden occidental de los Evangelios, un texto fiable de la familia Kx, un aparato de lectura completo y una escritura clara y bien trazada. Su historia, además, enlaza con la de uno de los grandes descubridores de manuscritos del siglo XIX, y sus dos mitades, separadas entre Oxford y San Petersburgo, siguen testimoniando la pervivencia de los Evangelios en la Iglesia de Oriente.

Citas y referencias

  1. Caspar René Gregory. Textkritik des Neuen Testaments, vol. 1, Leipzig, 1900, pág. 85. 2 3
  2. Constantin von Tischendorf. Anecdota sacra et profana, Leipzig, 1855, págs. 5-6. 2 3
  3. Hermann von Soden. Die Schriften des Neuen Testaments in ihrer ältesten erreichbaren Textgestalt, Berlín, 1902-1913. 2
  4. Kurt Aland y Barbara Aland. The Text of the New Testament, Grand Rapids, 1995, pág. 118. 2 3
  5. Frederick H. A. Scrivener y Edward Miller. A Plain Introduction to the Criticism of the New Testament, vol. 1, Londres, 1894, pág. 156. 2 3 4
  6. Bodleian Library. Summary Catalogue of Western Manuscripts, n.º 28645, MS. Auct. T. inf. 2. 2. 2 3 4
  7. Anton Pilgram. Calendarium chronologicum medii potissimum aevi, Viena, 1781.
  8. Victor Gardthausen. Griechische Paläographie, Leipzig, 1879, pág. 404.
  9. Frederick H. A. Scrivener. A Plain Introduction to the Criticism of the New Testament, Londres, 1894, lámina XII.
  10. Constantin von Tischendorf. Notitia editionis Codicis Bibliorum Sinaitici, Leipzig, 1860, pág. 53. 2
  11. Kurt Treu. Die Griechischen Handschriften des Neuen Testaments in der UdSSR, Berlín, 1966, págs. 41-43. 2
  12. Frederik Wisse. The Profile Method for the Classification and Evaluation of Manuscript Evidence, Grand Rapids, 1982, pág. 52.
  13. Bruce M. Metzger. A Textual Commentary on the Greek New Testament, Stuttgart, 2001, pág. 59.
  14. León XIII, Providentissimus Deus (1893); Pío XII, Divino afflante Spiritu (1943); Concilio Vaticano II, Dei Verbum, n.º 22 (1965).
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