Commixtio es una palabra latina que significa «mezcla» o «unión». En la liturgia romana designa específicamente la introducción en el cáliz de una partícula del pan eucarístico consagrado. No debe confundirse con la mezcla de agua y vino que tiene lugar antes de la consagración, durante la preparación de los dones: ambos gestos emplean la idea de mezclar, pero ocurren en momentos distintos y poseen significados simbólicos diferentes. La unión del agua con el vino se ha relacionado tradicionalmente con la unión de Cristo y los fieles, así como con la sangre y el agua que brotaron del costado de Cristo.3,4
La commixtio pertenece al rito de comunión. La Instrucción General del Misal Romano prescribe que, tras partir la hostia sobre la patena, el sacerdote coloque una pequeña partícula en el cáliz mientras dice en voz baja: Haec commixtio-«Que esta unión» o «Que esta mezcla»-. Al mismo tiempo, el coro y la asamblea cantan o recitan el Agnus Dei.1
El gesto une visualmente las especies eucarísticas del pan y del vino en el cáliz. Forma parte de una secuencia ritual que conduce a la comunión: la fracción del pan recuerda que los fieles participan de un único pan, mientras que los ritos que la acompañan disponen a la asamblea para recibir la Eucaristía.2


