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Commixtio

La commixtio es el rito de la misa romana en el que el sacerdote introduce en el cáliz una pequeña partícula de la hostia consagrada, después de la fracción del pan. Este gesto, acompañado por una oración pronunciada en voz baja, forma parte de los ritos preparatorios para la comunión y expresa la unidad de la celebración eucarística. Su historia también está vinculada al antiguo fermentum, una partícula que el papa enviaba a otras iglesias de Roma como signo de comunión eclesial.1,2

Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreCommixtio
CategoríaTérmino litúrgico
DescripciónGesto litúrgico de la misa romana que consiste en introducir una partícula de la hostia consagrada en el cáliz. Rito de la misa romana en el que el sacerdote introduce en el cáliz una pequeña partícula de la hostia consagrada. Expresa la unidad de la celebración eucarística y la comunión eclesial
HistoriaVinculado al antiguo fermentum, una partícula que el papa enviaba a otras iglesias de Roma como signo de comunión.
SimbolismoUnión del Cuerpo y la Sangre de Cristo, y símbolo de la resurrección al representar la reunión del cuerpo y el alma.
TemaFermentum, fracción del pan, Eucaristía, rito de comunión
Uso LitúrgicoSe realiza después de la fracción del pan y durante el canto o recitación del Agnus Dei, en los ritos preparatorios para la comunión.

Tabla de contenido

Nombre y significado

Commixtio es una palabra latina que significa «mezcla» o «unión». En la liturgia romana designa específicamente la introducción en el cáliz de una partícula del pan eucarístico consagrado. No debe confundirse con la mezcla de agua y vino que tiene lugar antes de la consagración, durante la preparación de los dones: ambos gestos emplean la idea de mezclar, pero ocurren en momentos distintos y poseen significados simbólicos diferentes. La unión del agua con el vino se ha relacionado tradicionalmente con la unión de Cristo y los fieles, así como con la sangre y el agua que brotaron del costado de Cristo.3,4

La commixtio pertenece al rito de comunión. La Instrucción General del Misal Romano prescribe que, tras partir la hostia sobre la patena, el sacerdote coloque una pequeña partícula en el cáliz mientras dice en voz baja: Haec commixtio-«Que esta unión» o «Que esta mezcla»-. Al mismo tiempo, el coro y la asamblea cantan o recitan el Agnus Dei.1

El gesto une visualmente las especies eucarísticas del pan y del vino en el cáliz. Forma parte de una secuencia ritual que conduce a la comunión: la fracción del pan recuerda que los fieles participan de un único pan, mientras que los ritos que la acompañan disponen a la asamblea para recibir la Eucaristía.2

Lugar dentro de la misa

La commixtio tiene lugar después de la plegaria eucarística y de la fracción del pan, en el conjunto de ritos inmediatamente anteriores a la comunión. El sacerdote toma la hostia, la parte sobre la patena y deposita una pequeña partícula en el cáliz. El Agnus Dei acompaña esta acción, que el sacerdote realiza en silencio, salvo por la oración prescrita.1

La fracción y los demás ritos preparatorios no constituyen actos aislados: encaminan a los fieles hacia la recepción del Cuerpo y la Sangre de Cristo. La commixtio se integra en esa preparación y contribuye a hacer visible la relación entre el pan partido y el cáliz.2

El fermentum y la unidad de la Iglesia

Una interpretación histórica de la commixtio la relaciona con el fermentum, nombre dado a una partícula de pan consagrado que el papa enviaba desde su misa a los sacerdotes que celebraban en otras iglesias de Roma. El sacerdote destinatario depositaba esa partícula en el cáliz antes de distribuir la comunión. El gesto expresaba que las celebraciones locales permanecían unidas a la celebración del obispo de Roma y, mediante ella, manifestaban la unidad de la Iglesia.2

El término fermentum pudo evocar también la imagen de la levadura: la Eucaristía, como fermento de la vida cristiana, reúne en un solo Cuerpo a los cristianos dispersos por el mundo. Esta explicación complementa el significado eclesial del gesto, aunque no elimina su referencia concreta a la comunión entre las iglesias locales y el obispo de Roma.2

Con el tiempo, la introducción de una partícula en el cáliz dejó de depender necesariamente del envío de una partícula desde la misa papal. La costumbre litúrgica continuó, pero su sentido pasó a explicarse también de forma espiritual o alegórica. Por ello, la commixtio conserva la memoria de una práctica ligada a la comunión eclesial, aunque en la celebración ordinaria no reproduzca literalmente aquel intercambio entre iglesias.5,2

Interpretaciones simbólicas

Además de la interpretación vinculada al fermentum, la tradición ha atribuido al gesto otros significados. Una explicación espiritual ve en la unión de la partícula de la hostia con el contenido del cáliz un signo de la unión entre el Cuerpo y la Sangre de Cristo. Otra interpretación, de carácter alegórico, entiende el gesto como símbolo de la resurrección, al representar la reunión del cuerpo y el alma de Cristo.5

Estas lecturas ayudan a comprender la riqueza simbólica que la tradición litúrgica ha reconocido en el rito. No conviene, sin embargo, confundirlas con el significado histórico del fermentum: este último remite de forma concreta a la comunión entre la misa del papa y las celebraciones de otras iglesias romanas, mientras que las interpretaciones espirituales explican el gesto en relación con la Eucaristía y la resurrección.5,2

La commixtio tampoco representa una nueva consagración. En el orden de la misa, el gesto ocurre después de la plegaria eucarística, cuando el sacerdote ya ha partido la hostia consagrada. Su función es ritual y simbólica dentro de los preparativos de la comunión.1,2

La commixtio en otros ritos

La mezcla de una partícula de pan eucarístico con el vino del cáliz no es exclusiva del rito romano: la práctica aparece en numerosos ritos de la Iglesia, aunque su momento y su forma pueden variar. En los ritos celta y ambrosiano, por ejemplo, la fracción y la mezcla aparecen en posiciones distintas respecto de la oración del Señor. La documentación del rito mozárabe describe otro modo de realizar el gesto, con una partícula que se introduce en el cáliz mediante una fórmula propia.5,6,7

Estas diferencias muestran que la unidad del gesto no exige uniformidad absoluta en la secuencia ritual o en las palabras que lo acompañan. Cada tradición litúrgica lo integra en su propia organización de la misa, conservando la relación entre la fracción del pan, el cáliz y la comunión. En el rito romano actual, la forma ordinaria queda definida por la colocación de una partícula de la hostia en el cáliz durante el Agnus Dei.1,6,7

Citas y referencias

  1. Capítulo iv las diferentes formas de celebrar la misa - I. Misa con pueblo - A. Misa sin diácono - La liturgia eucarística, Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos. Instrucción General del Misal Romano, 155 (2003). 2 3 4 5
  2. Segunda parte: Las partes de la misa como guía para el tema del congreso - Vi. El rito de la comunión: Responder «amén» a lo que somos - Vi. A. Recibir la sagrada comunión, Pontificio Comité para los Congresos Eucarísticos Internacionales. La Eucaristía: Comunión con Cristo y entre nosotros, 114 (2011). 2 3 4 5 6 7 8
  3. Uso litúrgico del agua, Enciclopedia Católica, Uso litúrgico del agua (1913).
  4. La sagrada eucaristía como sacramento, Enciclopedia Católica, La sagrada eucaristía como sacramento (1913).
  5. Cuestiones abiertas sobre el rito de la comunión, Pontificio Instituto Litúrgico. Manual de estudios litúrgicos: La Eucaristía (Volumen III), 179 (1999). 2 3 4
  6. El rito celta, Enciclopedia Católica, El rito celta (1913). 2
  7. El rito galicano, Enciclopedia Católica, El rito galicano (1913). 2
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