1. Elegir una indulgencia aplicable a los difuntos
Conviene consultar la concesión concreta de la indulgencia para comprobar:
- La obra que debe realizarse.
- El lugar y el día establecidos.
- Si la indulgencia es parcial o plenaria.
- Las condiciones adicionales.
- Si la concesión permite aplicarla por los difuntos.
Las indulgencias plenarias y parciales pueden aplicarse a las almas del purgatorio, pero cada concesión puede establecer requisitos propios.
2. Realizar la obra indulgenciada
El fiel debe cumplir personalmente la práctica prevista. No basta con desear la indulgencia ni con realizar una devoción parecida.
Entre las obras tradicionalmente vinculadas a indulgencias por los difuntos figuran:
- Visitar devotamente un cementerio y orar por los difuntos.
- Visitar una iglesia u oratorio en la conmemoración de los fieles difuntos.
- Rezar el Padrenuestro y el Credo durante esa visita.
- Rezar las Laudes o las Vísperas del Oficio de difuntos.
- Recitar con devoción la oración «Dales, Señor, el descanso eterno».
La concesión concreta determina el alcance de cada práctica. Por ejemplo, la visita devota a un cementerio con oración por los difuntos figura entre las obras que pueden obtener una indulgencia aplicable exclusivamente a las almas del purgatorio.
3. Formular la intención por el difunto
Antes o durante la obra, resulta conveniente expresar interiormente la intención. Puede bastar una oración sencilla, como:
Señor, ofrezco esta indulgencia por el alma de [nombre del difunto]. Concédele, por tu misericordia, la purificación y la vida eterna.
También puede formularse la intención por todos los fieles difuntos:
Señor, recibe esta indulgencia como sufragio por las almas de todos los fieles difuntos.
La intención no funciona como una fórmula mágica. Manifiesta la voluntad del fiel de ofrecer a Dios la obra realizada por una persona fallecida.
4. Cumplir la confesión sacramental
Para obtener una indulgencia plenaria, hace falta recibir el sacramento de la penitencia dentro del marco establecido por la disciplina de la Iglesia. La confesión debe ir acompañada de verdadero arrepentimiento y conversión.
La confesión sacramental también puede servir para varias indulgencias plenarias obtenidas en un período próximo, siempre que permanezca la disposición espiritual adecuada. La concesión concreta y la disciplina vigente determinan el modo preciso de cumplir este requisito.
5. Recibir la sagrada Comunión
El fiel debe recibir la sagrada Comunión con fe y devoción. La Comunión forma parte de las condiciones ordinarias para obtener una indulgencia plenaria.
La celebración eucarística ocupa además un lugar central entre los sufragios por los difuntos. La Iglesia considera la ofrenda de la santa Misa como la principal forma litúrgica de ayuda a las almas de los fieles difuntos.
6. Rezar por las intenciones del Romano Pontífice
También hace falta rezar por las intenciones del papa. El fiel puede emplear un Padrenuestro y un Avemaría, u otra oración apropiada. La oración no pretende informar a Dios sobre esas intenciones, sino expresar la comunión del fiel con el ministerio universal del Romano Pontífice.
7. Rechazar todo apego al pecado
La indulgencia plenaria requiere además la desvinculación interior de todo pecado, incluso venial. No basta con evitar exteriormente una falta: el fiel debe procurar no conservar una adhesión voluntaria al pecado.
Cuando falta esta disposición plena, la indulgencia puede no obtenerse como plenaria. Sin embargo, la obra realizada con corazón contrito puede tener valor espiritual y, cuando la concesión lo permite, obtenerse como indulgencia parcial.