Participación de la asamblea
La participación del pueblo constituye un criterio fundamental. La schola o coro puede interpretar composiciones a varias voces, con acompañamiento instrumental o sin él, pero no debe excluir por completo a la asamblea. También resulta legítimo distribuir el canto entre coro y pueblo, alternar versículos o dividir el texto en secciones amplias.
La formación musical de una comunidad suele progresar gradualmente. Conviene comenzar por respuestas sencillas, aclamaciones y letanías, y avanzar después hacia himnos y piezas más extensas. La catequesis y los ensayos ayudan a que los fieles conozcan el texto y canten con seguridad.
Unidad del texto
Cada parte del Ordinario posee una estructura propia. El compositor y el director deben respetar la unidad de la pieza, sin tratar cada frase como un fragmento completamente independiente. La alteración del texto, la inversión de palabras, la repetición excesiva o la división incorrecta de las sílabas perjudican la proclamación litúrgica.
Pronunciación del latín
Cuando la celebración utiliza el latín, el coro debe adoptar una pronunciación común y mantenerla durante toda la Misa. En el ámbito hispánico suele emplearse la pronunciación eclesiástica, próxima a la italiana:
- Kyrie se pronuncia aproximadamente «quírie».
- Eleison, «eléison».
- Gloria, «glória».
- Sanctus, «sánctus».
- Agnus Dei, «ágnus déi».
La pronunciación debe favorecer la inteligibilidad y la unidad, no convertirse en una exhibición técnica. El director ha de indicar previamente las sílabas tónicas, las consonantes finales y la duración de las vocales.
Respiración, afinación y dicción
El coro debe respirar en los lugares que marca la estructura musical, evitando cortar expresiones cuyo sentido exige continuidad. Las vocales necesitan una emisión homogénea, mientras que las consonantes deben pronunciarse con claridad sin endurecer el sonido.
La afinación mejora cuando el coro comienza con un tono cómodo para la asamblea. Una tonalidad excesivamente aguda o grave puede impedir la participación del pueblo. La sencillez musical suele servir mejor a una comunidad que una dificultad técnica incapaz de sostenerse durante la celebración.