Acercarse al ministro
El fiel avanza en la procesión de la Comunión sin prisas, guardando recogimiento y respetando el ritmo de quienes le preceden. La norma general contempla que los fieles se acerquen procesionalmente al sacerdote o al ministro autorizado.
Al llegar ante el ministro:
- Adopta la postura prevista por las normas del lugar: de pie o de rodillas.
- Si permaneces de pie, realiza la reverencia establecida, normalmente una inclinación de la cabeza antes de recibir la hostia.
- Mira al ministro con naturalidad y abre la boca cuando vaya a depositar la hostia.
- Mantén la lengua ligeramente extendida, sin realizar movimientos bruscos.
- Recibe la hostia directamente sobre la lengua.
- Cierra la boca y consume la hostia con reverencia.
- Retírate después de haber recibido la Comunión, dejando espacio para el siguiente fiel.
La inclinación de la cabeza expresa reverencia antes de recibir el Cuerpo del Señor. La normativa litúrgica contempla expresamente que la hostia consagrada pueda recibirse tanto en la lengua como en la mano, según la elección del comunicante.
Responder «Amén»
Cuando el ministro presenta la hostia y dice «El Cuerpo de Cristo», el fiel responde «Amén» antes de recibirla. Esta respuesta significa «así es» o «creo», y expresa la fe en que el sacramento recibido es verdaderamente el Cuerpo de Cristo.
Conviene pronunciar la respuesta con claridad, pero sin alargar innecesariamente el diálogo ni intentar recibir la hostia antes de que el ministro la deposite.
Cómo abrir la boca
El fiel debe abrir la boca con suficiente amplitud para que el ministro pueda colocar la hostia sobre la lengua sin tocar accidentalmente los dientes o los labios. No debe inclinarse bruscamente hacia la mano del ministro ni intentar coger la hostia con los labios.
Una actitud sencilla facilita la distribución y protege la integridad de la hostia. Si el ministro necesita acercarse más de lo esperado, el fiel debe permanecer quieto y dejar que él complete el gesto litúrgico.