No existe una única forma universal obligatoria para consagrar la familia al Sagrado Corazón. Las diócesis, parroquias y asociaciones pueden emplear fórmulas aprobadas por la autoridad eclesiástica. La estructura siguiente ofrece un orden tradicional y sencillo.
1. Reunión y disposición de la imagen
La familia se reúne delante de la imagen del Sagrado Corazón. Puede colocarse una vela o una Biblia, evitando convertir los objetos religiosos en elementos mágicos o supersticiosos.
El padre o la madre, o el ministro que preside, inicia la celebración con la señal de la cruz.
2. Proclamación de la Palabra de Dios
Conviene proclamar un pasaje evangélico relacionado con el amor de Cristo, la vida familiar o la permanencia en su palabra. Entre los textos adecuados figuran:
- Mateo 11, 28-30: Jesús, manso y humilde de corazón.
- Juan 13, 34-35: el mandamiento nuevo del amor.
- Juan 15, 9-17: permanecer en el amor de Cristo.
- Lucas 10, 38-42: Jesús acogido en el hogar.
- Juan 19, 31-37: el costado abierto del Salvador.
Tras la lectura, alguien puede ofrecer una breve reflexión. La familia medita cómo traducir el Evangelio en gestos concretos de paciencia, servicio, fidelidad y perdón.
3. Acción de gracias y petición de perdón
La familia da gracias por los bienes recibidos durante el año: la vida, el matrimonio, los hijos, el trabajo, la salud, la fe y la ayuda de otras personas. Después pide perdón por las divisiones, negligencias, faltas de caridad y omisiones.
La consagración adquiere autenticidad cuando conduce a la conversión. Una familia no honra el Corazón de Cristo mientras mantiene deliberadamente la violencia, el desprecio, la injusticia o la indiferencia hacia alguno de sus miembros.
4. Recitación de la fórmula
La familia recita una fórmula aprobada de consagración. La oración debe expresar, al menos, estos elementos:
- La entrega de la familia a Jesucristo.
- El reconocimiento de su realeza y señorío.
- La petición de que reine en cada miembro.
- El propósito de vivir conforme al Evangelio.
- La súplica de ayuda para perseverar.
- El compromiso de practicar la caridad y la reparación.
Una oración puede concluir con el padrenuestro, el avemaría y el gloria. También resulta apropiada la letanía del Sagrado Corazón de Jesús, aprobada para toda la Iglesia y de carácter profundamente bíblico.
5. Colocación solemne de la imagen
La familia coloca la imagen en el lugar elegido. Si preside un sacerdote o diácono, puede bendecirla conforme al ritual correspondiente. Después, cada miembro puede realizar un gesto de veneración, como inclinarse o besar la imagen, siempre entendiendo que el homenaje se dirige a Cristo representado.
6. Oración por cada miembro
La familia puede presentar al Señor los nombres y necesidades de cada persona: los cónyuges, los hijos, los abuelos, los enfermos, los difuntos y quienes viven lejos. También puede encomendar a otras familias, a la parroquia y a quienes sufren.
La consagración no encierra a la familia en sí misma. La entrega al Corazón de Cristo impulsa a participar en la misión de la Iglesia y a comunicar el amor recibido mediante el servicio a los demás.