Contactar con la parroquia
La forma habitual consiste en acudir a la oficina parroquial, hablar con el párroco o contactar con la parroquia por los medios ordinarios que ofrezca. Algunas parroquias anotan las intenciones después de las misas, durante el horario de despacho o mediante un sistema de reserva.
Conviene comunicar:
- El nombre y apellido del difunto.
- La intención concreta: por ejemplo, «por el eterno descanso de Antonio García».
- La fecha preferida, si existe.
- El nombre y los datos de contacto de la persona que solicita la Misa.
- Cualquier circunstancia pastoral relevante, como un aniversario o una fecha familiar significativa.
No resulta necesario explicar la vida del difunto ni aportar documentación. Basta con proporcionar la información que permita identificar correctamente la intención.
Elegir la fecha
La Misa puede solicitarse en la fecha del aniversario de la muerte, del nacimiento, del santo o de otra conmemoración significativa. La Iglesia también conserva la tradición de celebrar Misas por los difuntos en los días tercero, séptimo y trigésimo después de la muerte.
La parroquia puede proponer otra fecha cuando la celebración solicitada coincida con una solemnidad, una fiesta importante o una jornada en la que el calendario litúrgico no permita utilizar un formulario propio para difuntos. En esos casos, el sacerdote puede aplicar la Misa por la intención indicada aunque utilice los textos litúrgicos del día, siempre de acuerdo con las normas litúrgicas vigentes.
Entregar la ofrenda
La persona que solicita la Misa suele entregar una ofrenda, cuyo importe depende de la diócesis o de la costumbre local. La ofrenda no compra la Misa ni constituye el precio de un sacramento. Representa una contribución voluntaria vinculada a la celebración y ayuda al sostenimiento del sacerdote y de las necesidades de la Iglesia.
El Código de Derecho Canónico permite al sacerdote recibir una ofrenda para aplicar la Misa por una intención concreta y recomienda que celebre también por las intenciones de los fieles cuando no ha recibido ninguna ofrenda.
La disciplina de la Iglesia rechaza cualquier comprensión comercial de la ofrenda. La contribución participa del sentido cristiano de la limosna y de la cooperación con el ministerio de la Iglesia, pero nunca convierte la Eucaristía en un bien que pueda comprarse.
Si una persona no puede entregar la cantidad habitual, debe comunicarlo con sencillez. La falta de recursos no debería impedir la celebración de una Misa por un difunto.
Confirmar la celebración
La parroquia debe indicar:
- El día y la hora de la Misa.
- El lugar de la celebración.
- Si la intención aparecerá públicamente.
- Si la Misa tendrá una intención única o varias intenciones.
- La forma de entregar la ofrenda, cuando corresponda.
Una misma celebración puede incluir varias intenciones, según las normas diocesanas y la organización parroquial. Cuando una parroquia recibe más encargos de los que puede atender directamente, el sacerdote o la diócesis puede confiar algunas intenciones a otros sacerdotes. La Iglesia contempla esta posibilidad para respetar la intención de los fieles y garantizar que las Misas ofrecidas se celebren realmente.