El portal o la cueva
El portal constituye el centro visual de la composición. Puede representar una cueva, un establo, una construcción sencilla o una estructura abierta. La tradición popular utiliza distintas formas, pero todas deben orientar la mirada hacia el pesebre.
No hace falta construir una arquitectura complicada. Unas piezas de corcho, cartón o madera pueden formar una cubierta sencilla. La pobreza del lugar ayuda a expresar que el Salvador nació en condiciones humildes.
El Niño Jesús
La figura del Niño Jesús ocupa el centro del belén. Conviene colocarla en el pesebre y reservar su aparición para la Navidad, especialmente si la familia desea vivir el Adviento como un tiempo de espera.
La figura recuerda que Dios quiso hacerse niño. Esta imagen comunica la ternura divina, pero también la dependencia y vulnerabilidad propias de la infancia. Ante el Niño Jesús, la familia puede dar gracias por el don de la vida y pedir protección para los niños que sufren pobreza, guerra, abandono o enfermedad.
La Virgen María
María aparece junto a su Hijo como madre contemplativa y obediente. Su figura ayuda a meditar la respuesta de fe con la que acogió la voluntad de Dios. María no guarda a Jesús para sí misma, sino que lo presenta a quienes llegan a adorarlo.
La figura de María puede situarse cerca del pesebre, con una actitud de adoración, cuidado o contemplación. La postura concreta depende del estilo artístico del belén, pero el conjunto debe mostrar la relación maternal entre María y Jesús.
San José
San José representa al esposo de María y custodio de la Sagrada Familia. La tradición lo muestra con un bastón, una lámpara o una herramienta de trabajo. Su presencia recuerda la responsabilidad de proteger la vida, acoger a la familia y obedecer a Dios incluso en circunstancias difíciles.
La figura de san José puede colocarse al otro lado del pesebre o ligeramente detrás de María y del Niño. Esta disposición expresa su servicio protector sin desplazar el centro, que corresponde a Jesucristo.
Los pastores
Los pastores representan a los pobres y sencillos que recibieron el anuncio de los ángeles y acudieron a Belén. Su respuesta muestra que la humildad permite reconocer el don de la salvación.
Resulta expresivo colocar algunos pastores cerca del portal y otros más alejados, como si avanzaran por el camino. La familia puede aprovechar esta disposición para explicar que la fe implica ponerse en camino y acudir al encuentro de Cristo.
Los ángeles
Los ángeles anuncian la alegría del nacimiento del Salvador. Una figura colocada sobre el portal puede representar el anuncio celestial; otras figuras pueden integrarse en el paisaje o situarse junto a los pastores.
El ángel no debe convertirse en un simple adorno. Su presencia recuerda que la Navidad proclama una buena noticia: Dios ofrece la salvación y la paz por medio de Jesucristo.
La estrella
La estrella orienta hacia el lugar donde nació Jesús y representa la luz que guía a quienes buscan al Salvador. Puede colocarse sobre el portal o al fondo del belén.
Una iluminación discreta puede reforzar este significado, siempre que no convierta la escena en una exhibición de luces. El centro debe permanecer en el Niño Jesús.
Los Reyes Magos
Los Reyes Magos representan a los pueblos que buscan a Cristo y ofrecen sus dones. Tradicionalmente, sus figuras avanzan hacia el portal durante los días posteriores a la Navidad y llegan en la Epifanía.
La familia puede colocar las figuras lejos del portal al principio y acercarlas progresivamente. Esta práctica convierte el belén en un signo visible del camino de fe: la persona busca, discierne, persevera y finalmente encuentra al Señor.
Los animales
El buey, el asno, las ovejas y otros animales pertenecen a la tradición del belén. En el relato de Greccio, san Francisco quiso representar el pesebre con un buey y un asno junto al Niño.
Los animales aportan realismo y recuerdan el entorno humilde del nacimiento. También permiten presentar el belén como una imagen de armonía y de alegría de toda la creación ante la venida del Mesías.