Qué significa «desagravio»
El desagravio es una respuesta de amor ante el pecado. El cristiano reconoce que el pecado ofende a Dios, hiere la comunión con Él y causa daño al prójimo. Por eso pide perdón, ofrece su vida a Cristo y procura reparar, en la medida de sus posibilidades, el mal cometido.
La reparación cristiana no añade nada a la eficacia redentora de la Pasión de Jesucristo. Cristo ofreció al Padre la satisfacción perfecta por los pecados mediante su Encarnación, Pasión y muerte. El bautizado puede unir sus oraciones, sacrificios y obras a la ofrenda de Cristo y participar así, por la comunión de los santos, en la reparación por los propios pecados y por los de otras personas.1
Pío XI presentó la reparación como una respuesta al amor de Dios cuando ese amor ha sido olvidado, despreciado o rechazado. La consagración expresa el amor de la criatura hacia su Creador; el desagravio añade la voluntad de reparar la ofensa causada por el pecado.2
El Sagrado Corazón de Jesús
La devoción al Sagrado Corazón contempla el corazón humano de Jesucristo como signo de su amor divino y humano. No dirige la adoración a una parte separada de Cristo, sino a la Persona única del Hijo de Dios, verdadero Dios y verdadero hombre.
La tradición espiritual vinculada a santa Margarita María de Alacoque difundió de modo especial la llamada a reparar la frialdad, la ingratitud y los pecados cometidos contra Cristo. Entre las prácticas relacionadas con esta devoción aparecen la Comunión frecuente, la Comunión del primer viernes y la Hora Santa.3
La Iglesia ha reconocido el valor de esta espiritualidad porque ayuda a conocer más íntimamente a Cristo, amarlo con mayor intensidad e imitarlo con más fidelidad.4
