La cruz
La cruz ocupa normalmente el centro del altar doméstico. Recuerda el amor de Cristo, su entrega redentora y la esperanza de la resurrección. También ayuda a iniciar y concluir la oración con el signo de la cruz.
La cruz no debe funcionar como un amuleto ni como un objeto de protección mágica. Su sentido cristiano consiste en anunciar el Misterio pascual de Jesucristo y llamar a la conversión, la confianza y la caridad.
Una imagen de Jesucristo
Puede colocarse una imagen del Señor, un crucifijo, una representación del Sagrado Corazón o una imagen vinculada a algún misterio de la vida de Cristo. Conviene elegir una representación que ayude realmente a la oración y que respete la fe de la Iglesia.
El altar doméstico no contiene a Cristo de la misma forma que la Eucaristía en el sagrario. El altar parroquial posee una relación propia con la celebración eucarística; durante la Misa, el altar simboliza a Cristo y ocupa el centro de la acción de gracias eucarística.
Imágenes de la Virgen María y de los santos
La familia puede añadir una imagen de la Virgen María, del santo patrón de la parroquia, de los santos onomásticos o de otros santos especialmente queridos. Estas imágenes no reciben la adoración debida únicamente a Dios. La veneración cristiana de los santos conduce a Cristo y recuerda que los bautizados están llamados a la santidad.
La devoción mariana puede integrarse mediante el rezo del rosario, el Ángelus, una oración ante una imagen de la Virgen o la celebración de sus fiestas. La Iglesia ha recomendado especialmente el rosario en familia como una forma valiosa de oración común.
La Biblia o el Evangelio
Conviene colocar una Biblia, un Evangelio o el leccionario correspondiente al día. La lectura y meditación de la Palabra de Dios pertenece a las formas de oración recomendadas para la familia cristiana.
La Biblia no debe permanecer únicamente como elemento decorativo. La familia puede abrirla en el Evangelio del domingo, leer un breve pasaje y guardar unos minutos de silencio. Los niños pueden participar leyendo, encendiendo una vela o expresando una intención.
Velas
Las velas expresan la luz de Cristo y ayudan a crear un ambiente de recogimiento. Conviene utilizarlas con prudencia:
- Colocarlas en soportes firmes.
- Mantenerlas lejos de cortinas, papeles y materiales inflamables.
- Apagarlas al terminar la oración.
- Evitar que los niños las enciendan sin supervisión.
- Sustituirlas por velas eléctricas cuando exista riesgo.
La vela no tiene eficacia mágica. Su significado depende de la fe y de la oración que acompaña su uso.
Agua bendita y otros objetos
La familia puede conservar un pequeño recipiente con agua bendita, siempre que lo utilice con fe y respeto. También puede colocar un rosario, un libro de oraciones, una estampa o un calendario litúrgico.
No conviene acumular objetos sin orden. Un altar saturado puede perder su finalidad y convertirse en una colección de recuerdos religiosos. Resulta preferible conservar pocos elementos, bien elegidos y utilizados habitualmente.