Concepto
La convalidación simple exige un nuevo acto de voluntad matrimonial. No basta con que los cónyuges continúen viviendo juntos ni con que confirmen verbalmente que desean mantener la relación. Cada parte debe querer contraer matrimonio sabiendo, o al menos considerando, que la unión anterior era inválida desde el principio.
El consentimiento renovado debe ser:
- Libre, sin coacción grave.
- Verdadero, no simulado.
- Actual, prestado en el momento de la convalidación.
- Matrimonial, dirigido a formar una unión conyugal.
- Conforme con las propiedades esenciales del matrimonio, incluida la unidad y la indisolubilidad.
La renovación resulta necesaria incluso cuando ambos cónyuges prestaron inicialmente un consentimiento aparentemente válido y nunca lo retiraron.
Si existía un impedimento
Cuando el matrimonio era inválido por un impedimento dirimente, primero debe desaparecer el impedimento o conseguirse la dispensa correspondiente. Después, la parte que conocía el impedimento debe renovar el consentimiento; en determinados casos, ambos cónyuges deberán hacerlo.
Si el impedimento era público, la renovación debe realizarse públicamente y conforme a la forma matrimonial prescrita por el derecho canónico. Si el impedimento era oculto, puede bastar una renovación privada y secreta en las condiciones previstas por la legislación canónica.
Si faltaba el consentimiento
Cuando una de las partes no prestó verdadero consentimiento, la convalidación exige que esa persona consienta posteriormente, siempre que el consentimiento de la otra parte continúe vigente.
Si el defecto de consentimiento puede probarse, la renovación debe realizarse conforme a la forma canónica. Cuando no puede probarse externamente el defecto, el derecho puede admitir una renovación privada y secreta en las condiciones establecidas por la autoridad eclesiástica.
Si faltó la forma canónica
Cuando dos personas obligadas a observar la forma canónica contrajeron solo civilmente o celebraron una ceremonia no reconocida por la Iglesia, la convalidación simple exige celebrar nuevamente el matrimonio conforme a la forma canónica.
La nueva celebración debe realizarse ante el ministro autorizado y los testigos requeridos, salvo que exista una dispensa válida de la forma canónica. La mera inscripción posterior del matrimonio civil en los libros parroquiales no sustituye por sí misma la celebración canónica.