Hablar con el sacerdote
Antes de la celebración, el sacerdote puede preguntar al enfermo por su estado, sus preocupaciones y sus deseos. Esta conversación ayuda a escoger las lecturas, las oraciones y la forma más adecuada de celebrar el sacramento.
El enfermo puede explicar con sencillez:
- Qué enfermedad padece.
- Qué teme o qué le preocupa.
- Si desea confesarse.
- Si puede participar en la celebración.
- Si quiere que estén presentes sus familiares.
- Si necesita recibir también la comunión.
La confesión
La confesión sacramental puede preceder a la Unción cuando el enfermo tiene capacidad para confesarse y existen motivos pastorales para hacerlo. El sacerdote puede escuchar la confesión antes de la celebración o al comienzo del rito.
La imposibilidad física de confesarse no debe convertirse en un motivo para retrasar la Unción. Cuando el enfermo no puede hablar o no conserva plenamente sus facultades, el sacerdote valorará la situación y actuará conforme a la disciplina de la Iglesia.
La Eucaristía y el Viático
Cuando la muerte parece próxima, el enfermo puede recibir el Viático, es decir, la Eucaristía recibida como alimento espiritual para el tránsito de esta vida a la vida eterna. La atención pastoral procura integrar, según las circunstancias, la confesión, la Unción y el Viático.
La familia debe comunicar al sacerdote si el enfermo desea recibir la comunión y si puede tragar con normalidad. Cuando no puede recibirla, el sacerdote ofrecerá otras formas de oración y acompañamiento espiritual.
Preparar el lugar
En una casa, conviene disponer un espacio tranquilo y limpio junto a la cama o al sillón. Puede colocarse una mesa con un paño digno, una cruz, una vela y un recipiente pequeño con agua. Estos elementos ayudan a crear un ambiente de oración, aunque la ausencia de alguno de ellos nunca debe retrasar el sacramento. Una celebración comunitaria permite que familiares y amigos acompañen al enfermo con su oración.
En un hospital, la familia debe respetar las normas del centro y evitar molestias a otros pacientes. El sacerdote adaptará el rito al espacio disponible y al estado del enfermo.