La enciclopedia católica en español

Cómo rezar el Nunc Dimittis

El Nunc dimittis es el cántico de Simeón, una oración evangélica de acción de gracias, esperanza y abandono confiado en Dios. La Iglesia lo reza especialmente en Completas, al concluir la jornada, y lo relaciona con el encuentro del cristiano con Jesucristo, luz y salvación para todos los pueblos.

Darbringung Christi im Tempel
Ver información de la imagenPresentación de Jesús en el Templo. c. 1516. Museo Histórico de Arte de Viena, base de datos de imágenes, Fra Bartolomeo, dominio público. 📄
Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreCómo rezar el Nunc Dimittis
CategoríaObra
DescripciónOración tomada del Evangelio de Lucas, usada al cierre del día y en Completas. Cántico de Simeón de la Presentación del Señor, oración de acción de gracias, esperanza y abandono confiado en Dios. Expresa agradecimiento por haber visto al Salvador, reconoce a Cristo como luz universal y gloria de Israel
Contexto BíblicoEvangelio según San Lucas, Lucas 2,29-32 (presentación del Niño en el Templo).
Fecha de Celebración2 de febrero
FestividadPresentación del Señor
ImportanciaUno de los grandes cánticos evangélicos, central en la oración vespertina y nocturna de la Iglesia.
LugarTemplo de Jerusalén (contexto bíblico)
OrigenDel latín *Nunc dimittis*, primeras palabras del canto de Simeón.
Personas RelacionadasSimeón, María, José, Jesús
Referencia BíblicaLucas 2,29-32
TemaAcción de gracias, luz para las naciones, salvación universal.
TextoAhora, Señor, puedes dejar a tu siervo irse en paz, según tu palabra: porque mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos: luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel.
TipoOración, Cántico evangélico, Cántico de Simeón
Uso LitúrgicoSe reza en la hora de Completas de la Liturgia de las Horas y en la fiesta de la Presentación del Señor (2 febrero).

Tabla de contenido

Qué significa Nunc dimittis

Nunc dimittis son las primeras palabras de la versión latina del cántico: «Ahora, Señor, puedes dejar a tu siervo irse en paz». El nombre procede, por tanto, del comienzo de la oración, como ocurre también con Magníficat y Benedictus.

El cántico aparece en el Evangelio según san Lucas, después de la presentación del Niño Jesús en el templo de Jerusalén. Simeón era un hombre justo y piadoso que esperaba la consolación de Israel. El Espíritu Santo le había dado a conocer que no moriría antes de ver al Mesías del Señor. Cuando los padres de Jesús llevaron al Niño al templo, Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios.1

La oración completa dice:

«Ahora, Señor, puedes dejar a tu siervo irse en paz, según tu palabra: porque mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos: luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel».2,1

El contexto bíblico

Simeón encuentra a Jesucristo

Simeón no pronuncia el cántico como una fórmula aislada. Su oración nace del encuentro con Jesús. El anciano reconoce en aquel Niño la salvación prometida por Dios y comprende que la esperanza de Israel alcanza su cumplimiento en Cristo.

El gesto de Simeón resulta decisivo: toma al Niño en sus brazos y proclama que sus ojos han contemplado la salvación. La tradición cristiana contempla en esta escena una imagen de la fe: el creyente recibe a Cristo, reconoce su presencia y responde con gratitud.

La salvación destinada a todos

El cántico presenta a Jesús como salvación preparada «ante todos los pueblos». Cristo es:

  • La salvación de Dios, porque en Él Dios cumple sus promesas.
  • La luz para las naciones, porque lleva la verdad y la vida a todos los pueblos.
  • La gloria de Israel, porque procede de la historia de la alianza y lleva a plenitud las promesas hechas al pueblo elegido.

El Nunc dimittis une así la esperanza de Israel con la misión universal de Jesucristo. Las expresiones sobre la luz y la salvación evocan diversos pasajes del Antiguo Testamento, especialmente los anuncios proféticos de Isaías.3

Cómo rezar el Nunc dimittis en la vida diaria

Cualquier bautizado puede rezar este cántico de manera privada. La oración no exige una fórmula complicada, pero conviene dedicarle unos minutos de silencio y atención.

Primer paso: ponerse en presencia de Dios

Busca un lugar tranquilo, especialmente al final de la tarde o antes de acostarte. Haz la señal de la cruz y reconoce que estás ante Dios.

Puedes comenzar con una invocación sencilla:

Señor, aquí estoy en tu presencia. Concédeme reconocer a Jesucristo como mi salvación y descansar en tu paz.

Segundo paso: recordar el día

Repasa brevemente la jornada. Da gracias por los dones recibidos, por las personas encontradas y por las ocasiones en que has percibido la ayuda de Dios. También puedes presentar tus pecados, preocupaciones y asuntos pendientes.

El Nunc dimittis no nace de una vida sin dificultades. Simeón vivía en espera; su oración expresa la confianza de quien ha encontrado en Cristo una esperanza más firme que sus circunstancias.

Tercer paso: proclamar el cántico

Reza lentamente:

Ahora, Señor, puedes dejar a tu siervo irse en paz, según tu palabra:

porque mis ojos han visto a tu Salvador,

a quien has presentado ante todos los pueblos:

luz para alumbrar a las naciones

y gloria de tu pueblo Israel.

Puedes repetir cada frase y dejar unos instantes de silencio después de ella.

Cuarto paso: meditar cada afirmación

«Ahora, Señor, puedes dejar a tu siervo irse en paz»

Esta frase expresa abandono confiado. Simeón entrega a Dios su vida, su futuro y su muerte. No reclama controlar el tiempo ni las circunstancias. Después de encontrar a Cristo, puede descansar en la fidelidad divina.

La frase también puede adquirir un sentido cotidiano: quien ha cumplido su deber puede terminar el día sin quedar prisionero de la ansiedad. El cristiano no necesita resolverlo todo antes de dormir. Puede entregar a Dios lo que todavía permanece incompleto.

«Según tu palabra»

La paz de Simeón se apoya en la promesa de Dios. No depende de una emoción pasajera. La oración recuerda que la confianza cristiana nace de la palabra divina y no únicamente del estado de ánimo.

«Porque mis ojos han visto a tu Salvador»

El creyente agradece un encuentro. Aunque no contemple a Cristo con los ojos corporales como Simeón, reconoce su presencia mediante la fe, el Evangelio, los sacramentos, la comunidad cristiana y las obras de caridad.

Esta frase invita a preguntarse:

  • ¿Dónde he reconocido hoy la acción de Dios?
  • ¿Qué gracia recibida merece mi agradecimiento?
  • ¿He mirado a Cristo o he vivido únicamente pendiente de mis problemas?

«A quien has presentado ante todos los pueblos»

La salvación no pertenece a un grupo cerrado. Jesucristo viene para todos. La oración puede despertar una actitud misionera: pedir que otras personas conozcan el Evangelio y que la Iglesia anuncie a Cristo con fidelidad y caridad.

«Luz para alumbrar a las naciones»

Cristo ilumina la inteligencia, la conciencia y el camino moral. Rezar esta frase implica pedir luz para discernir, especialmente cuando existen confusión, sufrimiento o decisiones difíciles.

«Y gloria de tu pueblo Israel»

El cántico no rompe la continuidad entre Israel y la Iglesia. Simeón reconoce en Jesús el cumplimiento de las promesas realizadas por Dios a Israel. La salvación universal tiene una historia concreta: Dios actúa en la historia y cumple sus promesas en Jesucristo.

Quinto paso: concluir con una oración breve

Después del cántico, puedes rezar:

Señor Jesús, luz del mundo, recibe mi día y mi vida.

Perdona mis pecados, guarda mi descanso

y ayúdame a vivir mañana en tu paz.

Amén.

Termina con el padrenuestro, un avemaría o la señal de la cruz.

El Nunc dimittis en Completas

La forma litúrgica más característica de esta oración aparece en Completas, la última hora de la Liturgia de las Horas. Completas ayuda a santificar el final del día y a confiar el descanso a Dios.

Dentro de la estructura tradicional de esta oración, el Nunc dimittis aparece después de la salmodia, la lectura breve, el responsorio y la oración introductoria propia de la hora. En la tradición romana, el cántico queda unido al espíritu de la noche: el cristiano entrega su vida a Dios antes de dormir, como Cristo entregó su espíritu al Padre.3

La celebración litúrgica concede al Nunc dimittis una solemnidad semejante a la que corresponde a la proclamación del Evangelio. La Iglesia no lo trata como un texto accesorio, sino como uno de los grandes cánticos evangélicos.4

Forma sencilla de rezarlo dentro de Completas

Quien no pueda rezar toda la Liturgia de las Horas puede seguir este esquema:

  1. Hacer la señal de la cruz.
  2. Dar gracias por el día.
  3. Pedir perdón por los pecados.
  4. Leer lentamente Lucas 2, 29-32.
  5. Rezar el Nunc dimittis.
  6. Guardar un breve silencio.
  7. Pedir protección durante la noche.
  8. Concluir con el padrenuestro y la señal de la cruz.

La oración adquiere mayor sentido cuando se une a un examen de conciencia sincero y a un acto de confianza en la misericordia de Dios.

El Nunc dimittis en la liturgia de las Iglesias orientales

El cántico de Simeón ocupa también un lugar relevante en la oración vespertina de diversas Iglesias orientales. En la tradición bizantina y en otras tradiciones cristianas orientales, la tarde culmina con la acción de gracias por haber encontrado al Señor y con la esperanza de contemplarlo plenamente en la gloria.5,6

Esta dimensión vespertina coincide con el sentido espiritual del cántico: el día llega a su término, pero la vida del cristiano permanece orientada hacia Cristo. La noche no representa únicamente cansancio o final; también evoca la espera de la venida definitiva del Señor.

Cómo rezarlo con niños

El Nunc dimittis puede formar parte de la oración familiar de la noche. Para los niños conviene explicar sus palabras con sencillez:

  • «Irse en paz» significa descansar confiando en Dios.
  • «Ver al Salvador» significa reconocer que Jesús nos ama y nos salva.
  • «Luz» significa que Jesús nos ayuda a distinguir el bien y a caminar correctamente.
  • «Todos los pueblos» significa que Dios quiere la salvación de todas las personas.

Una forma breve de rezarlo consiste en leer una frase cada noche y formular una pregunta:

Jesús es nuestra luz.

¿Qué dificultad necesitas entregar hoy a su luz?

Después, la familia puede rezar el cántico completo y concluir con una petición por quienes sufren.

El Nunc dimittis y la muerte cristiana

El cántico posee una relación especial con la muerte, porque Simeón habla de abandonar esta vida después de contemplar al Mesías. La oración cristiana no presenta la muerte como una desaparición sin sentido, sino como un momento confiado a Dios y abierto a la esperanza de la salvación.

Rezar el Nunc dimittis no significa desear la muerte ni despreciar la vida. Significa reconocer que la vida pertenece a Dios y que la paz definitiva procede de Cristo. Por eso la oración puede acompañar a una persona enferma, a quien vela a un moribundo o a quien llora la muerte de un ser querido.

En ese contexto, conviene rezarlo sin prisa, respetando el silencio y evitando convertirlo en una fórmula automática. La frase «puedes dejar a tu siervo irse en paz» expresa disponibilidad ante Dios, no una renuncia a los medios legítimos de cuidado, tratamiento y acompañamiento.

La fiesta de la Presentación del Señor

La Iglesia proclama el Nunc dimittis de modo particular el 2 de febrero, en la fiesta de la Presentación del Señor. La escena evangélica de Simeón está en el centro de esta celebración: Cristo entra en el templo y aparece como la luz que ilumina a las naciones.

Las velas propias de esta fiesta manifiestan exteriormente el simbolismo del cántico. La luz encendida recuerda que Jesús es la luz anunciada por Simeón. La tradición litúrgica relaciona estrechamente el cántico, la procesión o bendición de las velas y la revelación de Cristo como Salvador.3

Errores que conviene evitar

Rezar sin comprender

La repetición diaria puede convertir cualquier oración en una fórmula vacía. Para evitarlo, conviene detenerse en una expresión concreta y relacionarla con la propia vida.

Confundir paz con ausencia de problemas

Simeón habla de paz después de encontrar al Salvador, no de una existencia sin sufrimiento. La paz cristiana consiste en descansar en Dios incluso cuando permanecen dificultades.

Usar el cántico únicamente ante la muerte

El Nunc dimittis puede acompañar a los moribundos, pero su uso cotidiano pertenece también a la oración de la noche. Cada jornada ofrece una ocasión para dar gracias, entregar el pasado y confiar el futuro a Dios.

Olvidar a los demás pueblos

El cántico proclama a Cristo como luz para todas las naciones. Rezar bien esta oración abre el corazón a la misión, a la unidad de la Iglesia y a la preocupación por quienes todavía no conocen el Evangelio.

Modelo completo de oración nocturna

Puede utilizarse el siguiente esquema:

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Señor, te doy gracias por este día. Gracias por la vida, por las personas que has puesto en mi camino y por todas las gracias que he recibido.

Perdona mis pecados y ayúdame a reconciliarme contigo y con quienes he ofendido.

Ahora, Señor, puedes dejar a tu siervo irse en paz, según tu palabra:

porque mis ojos han visto a tu Salvador,

a quien has presentado ante todos los pueblos:

luz para alumbrar a las naciones

y gloria de tu pueblo Israel.

Señor Jesús, tú eres mi luz y mi salvación. Recibe mis preocupaciones, guarda a mi familia y concede descanso a quienes sufren. Que mañana pueda servirte con un corazón renovado.

Padre nuestro.

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Sentido espiritual del cántico

El Nunc dimittis reúne cuatro actitudes fundamentales de la oración cristiana:

  • Acción de gracias, porque Simeón reconoce el cumplimiento de la promesa.
  • Contemplación, porque sus ojos descubren al Salvador.
  • Confianza, porque entrega su vida a Dios en paz.
  • Esperanza, porque la luz de Cristo está destinada a todos los pueblos.

La Iglesia reza diariamente las palabras de Simeón para confesar que Jesucristo es la salvación preparada por Dios y la luz del mundo. En la oración nocturna, el cristiano concluye el día no encerrado en sus propios logros o fracasos, sino descansando en Cristo, a quien ha confiado su vida.7,5

Citas y referencias

  1. Congregación Sagrada para el Culto Divino. De Benedictionibus (Libro de Bendiciones), 97 (1993). 2
  2. Lucas.2.29, la New Revised Standard Version, Catholic Edition (NRSV-CE). La Santa Biblia, Lucas 2 (1993).
  3. Nunc dimittis. Enciclopedia Católica, Nunc Dimittis (1913). 2 3
  4. Capítulo tres. Las diversas partes de la liturgia de las horas - V. Los cánticos del Antiguo y del Nuevo Testamento, Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos. La Instrucción General sobre la Liturgia de las Horas, 138 (1971).
  5. Parte dos - La oración de la iglesia - III. El tiempo y el espacio de la oración de la iglesia - B. El ritmo de la oración litúrgica - 1. El ciclo diario-horologio (chasoslov) - A. Vísperas y matines, Sínodo de la Iglesia Greco-Católica Ucraniana. Catecismo de la Iglesia Católica Ucraniana: Cristo - Nuestro Paska, 543 (2016). 2
  6. Instituto Litúrgico Pontificio. Manual de Estudios Litúrgicos: La Eucaristía (Volumen V), 69 (1999).
  7. B2 de febrero de 1989: Fiesta de la presentación del Señor en el templo - Homilía, Papa Juan Pablo II. 2 de febrero de 1989: Fiesta de la Presentación del Señor en el Templo - Homilía, 2 (1989).
Modificado el 6 de septiembre de 2026 • FideScore™ 8.69Citar este artículoPaq. Scorm (LMS)Sugerir mejoraCompartir artículoImprimir artículoGenerar QRInstalar aplicaciónark:28736/b5tzw44cb

Logo Wikitólica
Autor:
Artículo supervisado por el Comité editorial de Wikitólica. Las afirmaciones del artículo están basadas y contrastadas usando fuentes catolicas: escritos patrísticos, de santos, artículos teológicos, documentos históricos, actas de concilios, encíclicas, fuentes magisteriales y documentos oficiales de la Iglesia. Proceso editorial →