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Cómo rezar el Padrenuestro (paso a paso)

El Padrenuestro es la oración fundamental de los cristianos, enseñada por Jesucristo a sus discípulos. Su estructura guía al creyente desde la alabanza de Dios hasta la petición del alimento, el perdón, la protección frente a la tentación y la liberación del mal.1,2

TissotLordsPrayer
Ver información de la imagenEl Padrenuestro (1886-1896) de la serie La vida de Cristo, Museo de Brooklyn, c. 1886. https://www.nytimes.com/slideshow/2009/12/18/arts/20091218-tissot_3.html, James Tissot, Dominio Público. 📄
Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreCómo rezar el Padrenuestro (paso a paso)
CategoríaObra
DescripciónPetición de alabanza, Reino, voluntad, sustento, perdón, protección y liberación. Oración fundamental enseñada por Jesucristo a sus discípulos, modelo de oración cristiana. Expresa la relación filial con Dios, la alabanza, la dependencia y la confianza en su providencia
Aplicación MoralFomenta el perdón, la caridad, la obediencia a la voluntad divina y la resistencia a la tentación.
AutorJesucristo
Contexto BíblicoMateo 6,9-13; Lucas 11,2-4
ImportanciaConsiderada la oración modelo para todos los cristianos y base de toda oración personal y comunitaria.
TemaAlabanza, petición del Reino, voluntad divina, sustento diario, perdón, protección y liberación del mal
TextoPadre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo; danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén.
TipoOración, Oración del Señor
Uso LitúrgicoSe reza en la Misa, en devociones familiares y en la oración diaria de los cristianos.

Tabla de contenido

Qué es el Padrenuestro

El Padrenuestro, también llamado Oración del Señor, nace de la petición de los discípulos: «Señor, enséñanos a orar». Jesús respondió enseñándoles esta oración, que la Iglesia recibió como modelo de toda oración cristiana.3,1

El Evangelio según san Mateo presenta una forma desarrollada con siete peticiones, mientras que san Lucas ofrece una versión más breve con cinco. La tradición litúrgica cristiana adoptó principalmente el texto de san Mateo.3,1

El Padrenuestro no consiste en repetir palabras de manera automática. La oración vocal necesita atención, fe y entrega interior. Al pronunciarla, el cristiano entra en la relación filial con Dios que Jesucristo comunica por la gracia y por la acción del Espíritu Santo.4

Preparación para rezar

Buscar un momento de recogimiento

Conviene elegir un lugar y un momento que favorezcan la atención. El silencio ayuda, aunque no resulta imprescindible: también puede rezarse el Padrenuestro durante la Misa, en familia, al comenzar o terminar el día, o en medio de las ocupaciones cotidianas.

Adoptar una actitud de fe

Antes de comenzar, recuerda que te diriges a Dios como Padre. Esta invocación no expresa una confianza superficial, sino la dignidad recibida por la gracia y el Bautismo. Jesucristo permite que sus discípulos se acerquen a Dios con confianza filial.5,6

Pedir ayuda al Espíritu Santo

Puedes comenzar con una breve invocación:

Ven, Espíritu Santo, enséñame a rezar como hijo de Dios.

El Espíritu Santo mueve al cristiano a orar y lo introduce en la relación de amor entre el Hijo y el Padre.4

Hacer la señal de la cruz

La señal de la cruz dispone el cuerpo y el corazón para la oración:

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Después, permanece unos instantes en silencio.

El texto del Padrenuestro

Padre nuestro, que estás en el cielo,

santificado sea tu nombre;

venga a nosotros tu reino;

hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día;

perdona nuestras ofensas,

como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden;

no nos dejes caer en la tentación,

y líbranos del mal.

Amén.

La oración comienza con una invocación y continúa con siete peticiones: las tres primeras orientan el corazón hacia la gloria de Dios; las cuatro últimas presentan ante el Padre las necesidades humanas.2

Cómo rezar el Padrenuestro paso a paso

1. «Padre nuestro»

Pronuncia estas palabras con calma:

Padre nuestro.

Dios es Padre porque crea, sostiene y redime a sus hijos. Jesucristo enseña a decir nuestro, no únicamente mío, porque la oración cristiana incorpora a todos los hermanos. La relación con Dios nunca queda aislada del amor al prójimo.

Esta invocación despierta confianza, humildad y fraternidad. Confianza, porque Dios acoge a sus hijos; humildad, porque recibimos la filiación como un don; y fraternidad, porque compartimos un mismo Padre.

Puedes detenerte y pensar:

  • Dios me conoce y me sostiene.
  • No rezo solo para mí, sino unido a toda la Iglesia.
  • También debo tratar a los demás como hermanos.

2. «Que estás en el cielo»

Continúa:

Que estás en el cielo.

El cielo no limita la presencia de Dios a un lugar físico. Esta expresión eleva el corazón hacia la santidad y recuerda que Dios trasciende la creación. Al mismo tiempo, el Padre permanece cercano a sus hijos.

Esta frase invita a abandonar, aunque sea por unos instantes, la dispersión y las preocupaciones. Puedes contemplar la grandeza de Dios y reconocer que tu vida encuentra su destino último en Él.

3. «Santificado sea tu nombre»

Reza:

Santificado sea tu nombre.

Dios ya es santo; esta petición no añade santidad a Dios. Pide que su nombre sea reconocido, amado y glorificado en el mundo y también en la vida del que reza.

La petición exige coherencia. Quien pronuncia el nombre de Dios debe procurar que sus palabras y obras no contradigan la fe. La santidad personal puede convertirse en una forma de alabanza: una vida recta hace visible la bondad de Dios.7

Puedes preguntarte:

  • ¿Honro a Dios con mis decisiones?
  • ¿Mi conducta acerca a otros a la fe o los aleja?
  • ¿Busco la gloria de Dios o únicamente mi propio reconocimiento?

4. «Venga a nosotros tu reino»

Reza:

Venga a nosotros tu reino.

El Reino de Dios llega cuando Cristo reina en el corazón y cuando la verdad, la justicia, la caridad y la paz transforman la vida humana. Esta petición mira también hacia la plenitud futura del Reino, que alcanzará su cumplimiento al final de los tiempos.

Pedir el Reino implica ofrecer la propia vida a Dios. No basta con desear un mundo mejor: el cristiano debe colaborar con la gracia mediante la conversión, el servicio y la misericordia.

Puedes presentar a Dios:

  • Tu familia y tu comunidad.
  • La Iglesia y sus necesidades.
  • Las personas que sufren injusticia.
  • La conversión de quienes viven alejados de Dios.
  • Tu propia necesidad de cambiar.

5. «Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo»

Reza:

Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.

Esta petición expresa obediencia y confianza. El cristiano no pide que Dios se acomode a todos sus deseos, sino que aprende a ordenar sus deseos según el bien que Dios quiere.

Jesús vivió esta entrega de manera perfecta, especialmente durante su oración en Getsemaní: afrontó el sufrimiento con confianza filial y puso su voluntad humana en conformidad con la voluntad del Padre.4

Esta frase no invita a la pasividad ante el mal. Cumplir la voluntad de Dios exige actuar con responsabilidad, rechazar la injusticia, cuidar al necesitado y perseverar en el bien.

6. «Danos hoy nuestro pan de cada día»

Reza:

Danos hoy nuestro pan de cada día.

La petición reconoce que todo bien procede, en último término, de Dios. El pan representa el alimento necesario, la salud, el trabajo, la vivienda y los medios que permiten vivir dignamente. También incluye los bienes espirituales necesarios para perseverar en la fe.

El «hoy» enseña a confiar en la providencia sin convertir la oración en una acumulación de seguridades para el futuro. La petición impulsa asimismo a compartir: quien pide el pan para todos no puede permanecer indiferente ante el hambre y la pobreza.

En la liturgia, esta petición posee además una resonancia eucarística, porque el cristiano necesita el Pan de Vida para vivir como hijo de Dios.6

7. «Perdona nuestras ofensas»

Reza:

Perdona nuestras ofensas.

Esta petición reconoce el pecado y la necesidad de la misericordia. El Padrenuestro no permite esconder la culpa detrás de excusas: invita a presentarla ante Dios con arrepentimiento y confianza.

Puedes recordar tus pecados concretos, pedir perdón y renovar el propósito de corregirte. La oración no sustituye al sacramento de la Reconciliación cuando existe pecado mortal, pero prepara el corazón para recibir la misericordia de Dios con sinceridad.

8. «Como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden»

Continúa:

Como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden.

Esta frase une inseparablemente el perdón recibido y el perdón ofrecido. Quien pide misericordia debe abrirse a concederla. Perdonar no significa aprobar la injusticia, negar el daño o renunciar a buscar protección y reparación. Significa rechazar el odio y entregar a Dios el deseo de venganza.

El perdón puede requerir tiempo y ayuda de la gracia. Por eso resulta legítimo rezar:

Señor, enséñame a perdonar como tú me perdonas.

Jesús relaciona expresamente la oración con la reconciliación y el perdón hacia quienes nos han ofendido.4,6

9. «No nos dejes caer en la tentación»

Reza:

No nos dejes caer en la tentación.

La tentación puede presentarse como una atracción hacia el pecado, una prueba dolorosa, una crisis de fe o una ocasión de abandonar el bien. Dios no conduce al pecado; esta petición pide su ayuda para discernir, resistir y perseverar.

La frase no solicita una vida sin dificultades, sino la gracia necesaria para atravesarlas sin apartarse de Dios. El cristiano puede acompañarla con decisiones concretas: evitar ocasiones próximas de pecado, buscar consejo prudente, recibir los sacramentos y practicar la vigilancia interior.

10. «Y líbranos del mal»

Concluye la oración:

Y líbranos del mal.

El mal incluye el pecado, sus consecuencias y todo aquello que separa de Dios. La tradición cristiana reconoce también la realidad del Maligno, enemigo de la salvación humana. Esta petición expresa confianza en que Dios puede proteger, sanar y conducir a sus hijos hacia la vida eterna.

No significa pedir únicamente comodidad o ausencia de sufrimiento. El cristiano pide, ante todo, permanecer unido a Dios incluso en medio de la enfermedad, la persecución, la pérdida o la angustia.

El Padrenuestro termina así con una súplica de liberación y esperanza.2

Cómo finalizar la oración

Después de decir «Amén», permanece unos instantes en silencio. Puedes agradecer a Dios, presentar una intención concreta o repetir lentamente la petición que más haya tocado tu corazón.

Una forma sencilla de concluir consiste en decir:

Señor, ayúdame a vivir hoy como hijo tuyo y como hermano de todos. Amén.

Consejos para rezarlo con fruto

Rezar despacio

No necesitas terminar rápidamente. Pronuncia cada frase con atención y deja que su significado penetre en tu interior.

Evitar la repetición mecánica

La eficacia del Padrenuestro no depende de decirlo muchas veces sin atención. Una sola recitación hecha con fe puede convertirse en una verdadera oración contemplativa. La tradición cristiana aconseja evitar la palabrería y mantener el fervor interior.8

Unir la oración a la vida

Después de pedir el pan, comparte; después de pedir perdón, perdona; después de pedir que venga el Reino, trabaja por la justicia; después de pedir que se cumpla la voluntad de Dios, actúa con obediencia y caridad.

Rezar en comunidad

El Padrenuestro posee una dimensión personal y comunitaria. La familia puede rezarlo unida, y la Iglesia lo proclama especialmente en la celebración eucarística, antes de la Comunión.6

Perseverar

Puedes rezarlo por la mañana, por la noche, antes de una decisión importante, durante una dificultad o como preparación para la Misa. La constancia transforma la oración en una escuela diaria de confianza, conversión y caridad.

Significado espiritual del Padrenuestro

El Padrenuestro ordena la vida cristiana según una progresión precisa:

  1. Dios ocupa el primer lugar: su nombre, su Reino y su voluntad.
  2. La persona recibe de Dios lo necesario: el pan cotidiano.
  3. El pecador busca misericordia: el perdón de las ofensas.
  4. El creyente aprende a vivir reconciliado: perdona a los demás.
  5. El discípulo lucha contra el pecado: pide ayuda frente a la tentación.
  6. La vida queda confiada a Dios: solicita la liberación del mal.

Santo Tomás de Aquino resume las cualidades que debe reunir una buena oración: confianza, rectitud en lo que se pide, orden, devoción y humildad. El Padrenuestro contiene estas disposiciones porque procede de Jesucristo, que enseña qué debemos pedir y cómo debemos acercarnos al Padre.8

El Padrenuestro no es solamente una fórmula aprendida de memoria. Es una escuela de vida cristiana: enseña a alabar, confiar, obedecer, pedir, arrepentirse, perdonar y perseverar. Rezarla paso a paso permite que cada palabra se convierta en una decisión concreta ante Dios y ante los demás.

Citas y referencias

  1. Artículo 1 «el resumen de todo el evangelio», Catecismo de la Iglesia Católica, 2759 (1992). 2 3
  2. Parte cuatro - Oración cristiana. Capítulo tres - La vida de la oración. Oración cristiana, Promulgada por el Papa Benedicto XVI. Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica, 587 (2005). 2 3
  3. Parte dos - La oración de la iglesia - IV. La oración personal del cristiano - C. El «Padre Nuestro», Sínodo de la Iglesia Greco-Católica Ucraniana. Catecismo de la Iglesia Católica Ucraniana: Cristo - Nuestra Pascha, 674 (2016). 2
  4. Padrenuestro, Papa Francisco. Audiencia General del 22 de mayo de 2019, 1 (2019). 2 3 4
  5. El Padrenuestro - Introducción: Sobre la oración - Importancia de la instrucción sobre la oración, Papa Pío V. Catecismo del Concilio de Trento, El Padrenuestro - Introducción (1566).
  6. «Él partió el pan», Papa Francisco. Audiencia General del 14 de marzo de 2018, 1 (2018). 2 3 4
  7. Capítulo 11, Tomás de Aquino. Catena Aurea sobre Lucas, 11.1 (1272).
  8. Introducción - Cinco cualidades de la oración, Tomás de Aquino. Explicación del Padrenuestro, 1 (1273). 2
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