Cada misterio une un dolor y un gozo. La tradición josefina contempla la prueba sufrida por José y, al mismo tiempo, la alegría que Dios le concedió en medio de ella. Esta estructura ayuda a comprender que la santidad no elimina las dificultades, pero permite vivirlas con confianza y obediencia.
Primer dolor y primer gozo: la duda ante el embarazo de María
Dolor: José descubre que María espera un hijo y, sin comprender todavía el origen divino de la concepción, decide abandonarla en secreto para no perjudicarla.
Gozo: Un ángel le revela que el niño ha sido concebido por obra del Espíritu Santo y le ordena recibir a María como esposa.
José aparece aquí como un hombre justo y misericordioso. No actúa movido por la sospecha ni por la violencia. Cuando Dios le manifiesta su voluntad, obedece con prontitud y acoge a María en su casa.
Después de meditar este misterio:
- Reza un padrenuestro.
- Reza siete avemarías.
- Reza un gloria.
Puede añadirse una invocación breve:
San José, esposo de la Virgen María y custodio del Redentor, ruega por nosotros.
Segundo dolor y segundo gozo: el nacimiento de Jesús en Belén
Dolor: José contempla las dificultades de María y la pobreza del lugar donde nace Jesús. La Sagrada Familia no encuentra una vivienda digna y el Niño es acostado en un pesebre.
Gozo: José contempla el nacimiento del Salvador y adora al Hijo de Dios hecho hombre.
El santo Patriarca participa en el misterio de Belén desde la humildad. Aunque no pronuncia palabras registradas en el Evangelio, su presencia silenciosa manifiesta fidelidad, protección y servicio.
Después de meditar este misterio, reza un padrenuestro, siete avemarías y un gloria.
Tercer dolor y tercer gozo: la circuncisión y el nombre de Jesús
Dolor: José contempla la primera efusión de sangre del Niño y la humillación propia de la condición humana asumida por el Hijo de Dios.
Gozo: José impone al Niño el nombre de Jesús, conforme al mandato recibido del ángel.
El nombre de Jesús expresa la misión salvadora del Niño. José cumple su responsabilidad legal y paterna introduciéndolo en la descendencia de David y obedeciendo la voluntad de Dios.
Después de meditar este misterio, reza un padrenuestro, siete avemarías y un gloria.
Cuarto dolor y cuarto gozo: la profecía de Simeón
Dolor: Simeón anuncia que una espada atravesará el alma de María. José comprende que la misión de Jesús estará vinculada al sufrimiento y a la contradicción.
Gozo: Simeón proclama que el Niño es la salvación preparada por Dios para todos los pueblos.
José presenta a Jesús en el Templo y escucha con María las palabras proféticas de Simeón. La alegría de la salvación aparece unida al anuncio de la cruz. La oración de este misterio invita a aceptar la voluntad de Dios incluso cuando no comprendemos plenamente sus caminos.
Después de meditar este misterio, reza un padrenuestro, siete avemarías y un gloria.
Quinto dolor y quinto gozo: la huida a Egipto
Dolor: Herodes busca al Niño para matarlo, y José debe abandonar de noche su tierra y emprender el camino del exilio con María y Jesús.
Gozo: José protege al Salvador y cumple fielmente la misión que Dios le ha confiado.
El ángel ordena a José que tome al Niño y a su Madre y huya a Egipto. José responde sin demora. Su obediencia protege la vida de Jesús y convierte su autoridad familiar en servicio a la salvación.
Este misterio permite encomendar a las familias perseguidas, a los refugiados, a los emigrantes y a quienes viven bajo amenazas o violencia.
Después de meditar este misterio, reza un padrenuestro, siete avemarías y un gloria.
Sexto dolor y sexto gozo: el regreso a Nazaret
Dolor: Tras la muerte de Herodes, José teme regresar a Judea y debe afrontar de nuevo la incertidumbre para encontrar un lugar seguro para su familia.
Gozo: Dios le guía y la Sagrada Familia establece su hogar en Nazaret.
En Nazaret, José ejerce su autoridad paterna sobre Jesús, que le está sujeto, y lo instruye en la Ley y en el oficio de carpintero. La vida ordinaria de la Sagrada Familia adquiere así un profundo valor espiritual: trabajo, oración, obediencia, responsabilidad y amor familiar.
Después de meditar este misterio, reza un padrenuestro, siete avemarías y un gloria.
Séptimo dolor y séptimo gozo: la pérdida y el encuentro de Jesús en el Templo
Dolor: José y María pierden a Jesús durante la peregrinación a Jerusalén y lo buscan angustiados durante tres días.
Gozo: Encuentran finalmente a Jesús en el Templo, sentado entre los maestros y ocupado en las cosas de su Padre.
Este misterio recuerda que José compartió con María las preocupaciones y responsabilidades de la vida familiar. También enseña a buscar a Cristo con perseverancia cuando el pecado, la tibieza o la confusión parecen alejarlo del corazón.
Después de meditar este misterio, reza un padrenuestro, siete avemarías y un gloria.