La Coronilla comienza con las oraciones habituales del cristiano y continúa con cinco decenas. Cada decena incluye una oración dirigida al Padre eterno y diez invocaciones a la misericordia divina.
Señal de la cruz
La oración comienza haciendo la señal de la cruz:
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Este gesto sitúa la oración en el misterio de la Santísima Trinidad y recuerda que el cristiano ha recibido la vida nueva en Cristo.
Oraciones iniciales
Aunque la forma esencial de la Coronilla comienza con el Padrenuestro, el Avemaría y el Credo, muchas personas añaden una breve invocación de confianza, como:
Jesús, en ti confío.
Después, en la cuenta grande situada antes de las cinco decenas, se reza:
**Padre nuestro, que estás en el cielo,
santificado sea tu nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal. Amén.**
En la primera cuenta pequeña se reza:
**Dios te salve, María,
llena eres de gracia, el Señor es contigo.
Bendita tú eres entre todas las mujeres,
y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios,
ruega por nosotros, pecadores,
ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.**
A continuación, se reza el Credo:
**Creo en Dios, Padre todopoderoso,
Creador del cielo y de la tierra.
Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor,
que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo,
nació de santa María Virgen,
padeció bajo el poder de Poncio Pilato,
fue crucificado, muerto y sepultado,
descendió a los infiernos,
al tercer día resucitó de entre los muertos,
subió a los cielos
y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso.
Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos.
Creo en el Espíritu Santo,
la santa Iglesia católica,
la comunión de los santos,
el perdón de los pecados,
la resurrección de la carne
y la vida eterna. Amén.**
Estas oraciones iniciales expresan la fe en Dios, en la obra salvadora de Jesucristo, en la Iglesia, en el perdón de los pecados y en la vida eterna.