Invocaciones iniciales
La letanía comienza con una invocación a Dios:
Señor, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Cristo, óyenos.
Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.
Cristo, escúchanos.
Dios, Padre celestial.
Ten misericordia de nosotros.
Dios, Hijo, Redentor del mundo.
Ten misericordia de nosotros.
Dios, Espíritu Santo.
Ten misericordia de nosotros.
Santísima Trinidad, un solo Dios.
Ten misericordia de nosotros.
Este comienzo recuerda que toda auténtica devoción mariana conduce a Dios y tiene su origen en la acción de la Santísima Trinidad. Las letanías no sustituyen la adoración debida a Dios: la alabanza a María pertenece al orden de la veneración, mientras que Dios recibe la adoración.
Invocaciones a Santa María
A continuación, la letanía invoca a María con tres títulos fundamentales:
El título Madre de Dios expresa la fe cristiana en la verdadera humanidad y divinidad de Jesucristo. María es Madre de Dios porque el Hijo que nació de ella es verdaderamente Dios hecho hombre.
Invocaciones a María como Madre
La siguiente sección contempla la maternidad de María:
Estos títulos presentan a María en relación con Cristo, con la Iglesia y con la vida cristiana. La maternidad espiritual de María no compite con la única mediación salvadora de Jesucristo, sino que depende enteramente de ella y participa de sus frutos.
Invocaciones a María como Virgen
La letanía prosigue con una serie de títulos que honran la virginidad de María:
Virgen prudentísima.
Ruega por nosotros.
Virgen venerable.
Ruega por nosotros.
Virgen laudable.
Ruega por nosotros.
Virgen poderosa.
Ruega por nosotros.
Virgen clemente.
Ruega por nosotros.
Virgen fiel.
Ruega por nosotros.
Estas invocaciones contemplan diversas virtudes de la Virgen. María aparece como modelo de prudencia, fidelidad, docilidad a Dios y disponibilidad para cumplir su voluntad.
Imágenes y símbolos marianos
Después aparecen imágenes de gran riqueza bíblica y espiritual:
Estas expresiones utilizan símbolos poéticos para hablar de la belleza espiritual de María y de su lugar en la historia de la salvación. Por ejemplo, la Puerta del cielo recuerda que Cristo vino al mundo por medio de ella; la Estrella de la mañana evoca la luz que anuncia la llegada de Cristo; y el Arca de la alianza presenta a María como morada privilegiada de la presencia divina.
Invocaciones relacionadas con el sufrimiento y la gloria
La letanía también presenta a María unida a la vida de Cristo y a la esperanza de la Iglesia:
Salud de los enfermos.
Ruega por nosotros.
Refugio de los pecadores.
Ruega por nosotros.
Consoladora de los afligidos.
Ruega por nosotros.
Auxilio de los cristianos.
Ruega por nosotros.
Reina de los ángeles.
Ruega por nosotros.
Reina de los patriarcas.
Ruega por nosotros.
Reina de los profetas.
Ruega por nosotros.
Reina de los apóstoles.
Ruega por nosotros.
Reina de los mártires.
Ruega por nosotros.
Reina de los confesores.
Ruega por nosotros.
Reina de las vírgenes.
Ruega por nosotros.
Reina de todos los santos.
Ruega por nosotros.
Reina concebida sin pecado original.
Ruega por nosotros.
Reina elevada al cielo.
Ruega por nosotros.
Reina del santísimo Rosario.
Ruega por nosotros.
Reina de la familia.
Ruega por nosotros.
Reina de la paz.
Ruega por nosotros.
Las invocaciones de Reina no presentan a María como una divinidad independiente, sino como la criatura más plenamente asociada a Cristo, Rey y Señor. Su realeza tiene carácter maternal y sirve a la misión de su Hijo.