Oración espontánea
La forma más sencilla consiste en dirigirse directamente a Dios con palabras propias. No hace falta emplear una fórmula larga. Basta una petición sincera, por ejemplo:
Señor Dios, protege al Papa, fortalece su fe, ilumina sus decisiones y concédele sabiduría, salud y caridad para servir a tu Iglesia. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
También puede añadirse una petición por la Iglesia:
Señor, concede al Papa la gracia de confirmar a sus hermanos en la fe y conserva a tu Iglesia en la unidad, el amor y la paz. Amén.
La oración espontánea permite presentar ante Dios las circunstancias concretas del Papa: viajes, decisiones pastorales, momentos de enfermedad, dificultades de la Iglesia o responsabilidades especialmente exigentes.
El padrenuestro
El padrenuestro constituye una oración apropiada para encomendar al Papa, porque pide que venga el Reino de Dios, que se cumpla su voluntad y que cada persona reciba el pan necesario. Después puede añadirse una invocación breve:
Señor, concede al Papa lo que necesita para cumplir fielmente la misión que le has confiado.
El avemaría y el rosario
El rosario permite confiar el Papa a la intercesión de la Virgen María mientras se contemplan los misterios de la vida de Cristo. Una intención puede formularse al comienzo:
Ofrecemos este rosario por el Papa: para que la Virgen María lo proteja, lo acompañe y lo ayude a conducir a la Iglesia hacia su Hijo Jesucristo.
La oración mariana no sustituye la petición dirigida a Dios, sino que la acompaña mediante la intercesión de la Madre de Jesús. Durante la elección de un nuevo Papa, la Iglesia aparece unida espiritualmente a María y persevera en la oración para pedir a Dios un nuevo Pontífice como don de su providencia.
La participación en la Santa Misa
La Misa constituye una de las formas más importantes de orar por el Papa. Las plegarias litúrgicas pueden pedir que Dios gobierne y proteja a la Iglesia junto con el Papa, su pastor, y que fortalezca la unidad y la caridad de todo el cuerpo eclesial.
Durante la plegaria eucarística, los fieles pueden unir interiormente su intención a la mención del Papa. Cuando la liturgia ofrece una Misa por diversas necesidades de la Iglesia o una celebración especialmente relacionada con el ministerio pastoral, resulta natural encomendar de modo particular al Romano Pontífice.
La adoración eucarística
La adoración ante el Santísimo Sacramento permite permanecer ante Cristo y pedirle que sostenga a su Iglesia. Durante ese tiempo, el fiel puede guardar silencio y repetir interiormente una jaculatoria como esta:
Jesús, Buen Pastor, protege al Papa y hazlo fiel servidor de tu Iglesia.
La oración por el Papa puede unirse a actos de adoración, reparación, comuniones eucarísticas y sacrificios ofrecidos cristianamente. La tradición eclesial ha reconocido estas formas como expresiones de intercesión por el Sucesor de Pedro.
La liturgia de las Horas
Quien reza la liturgia de las Horas puede ofrecer por el Papa los salmos, las intercesiones y la oración conclusiva. También puede introducir una intención particular en las preces de Laudes o Vísperas:
Por el Papa, para que el Señor le conceda sabiduría, fortaleza y caridad pastoral, roguemos al Señor.
La sencillez de esta petición permite incorporarla a la oración diaria sin necesidad de modificar la estructura litúrgica.