El domingo es el primer día de la semana y el día de la Resurrección de Jesucristo. La Iglesia lo vive como memorial de la nueva creación y como celebración semanal de la victoria de Cristo sobre el pecado y la muerte. También recibe el nombre de día del Señor, porque pertenece de modo especial a Dios y recuerda su obra salvadora.1
La tradición cristiana contempla el domingo desde varias dimensiones:
- Día del Padre, porque recuerda la creación.
- Día de Cristo, porque celebra la Resurrección y la nueva creación.
- Día de la Iglesia, porque los bautizados se reúnen para la Eucaristía.
- Día del ser humano, porque favorece la alegría, el descanso, la fraternidad y la solidaridad.2
Por eso, el domingo no constituye simplemente una jornada libre de obligaciones laborales. El descanso recibe su pleno sentido cuando permite adorar a Dios, fortalecer los vínculos familiares, atender a los necesitados y recuperar una visión más profunda de la vida.

